[PSX] Skullmonkeys


SkullMonkeys es un divertido plataformas para Playstation aparecido en 1998. Hace relativamente poco había estado buscando por internet y descubrí que es la segunda parte de una Aventura gráfica de PC, “The Neverhood”, aunque para disfrutarlo no hace falta haber jugado (como es mi caso). Desconozco si tuvo éxito o no, sólo sé que cuando salió Skull Monkeys apareció por mi casa, lo probé, y me enganchó cosa mala. Es una creación del Team The Neverhood, una división de DreamWorks. Tiene una peculiaridad: está completamente creado con la técnica slow motion, al igual que The Neverhood y Boombots.

Menuda mafia tienen montada, pillines...

La historia empieza cuando el malísimo Klogg llega al planeta de los Skull Monkeys, una especie de monos extremadamente estúpidos con la peculiaridad de llevar un cráneo por fuera de su cabeza. Un Skull Monkey algo menos estúpido se da cuenta de que Klogg les está engañando y que por tanto no deben obedecer, pero de nada sirve puesto que todos los demás son igual de tontos y le siguen la corriente. Enviará pues una carta a Klay, el personaje al que controlas, para que evite el dominio de Klogg y la destrucción de The Neverhood. La historia es muy sencilla y se trata de un juego para todos los públicos; pero no de ésos que sólo te divierten a los siete años: más bien del tipo que, sin importar tu edad, se disfrutan siempre por la magia que desprenden. Ahh, sí, y tiene un humor absurdo escatológico bastante divertido.

¡Popeye el marino soy!

Generalmente hablo de los gráficos al final, pero hoy haré una excepción porque, en este caso, es imposible no mencionarlo. Todo, absolutamente todo, está hecho de plastilina. Personajes de plastilina, casas de plastilina, alubias de plasteiina (esa escena me deja con la boca abierta cada vez que la veo)... en fin, cuidado hasta lo inimaginable. Entra por los ojos y es muy atractivo. Gráficamente no es excelente; es una obra de arte. No hay más que ver alguno de los divertidos vídeos: se nota la enorme cantidad de trabajo que tiene que haber detrás.


Sobre el modo de juego es muy variado para ser un plataformas, más allá de correr y saltar: existen bastantes ataques, aunque están limitados a la “munición” recogida por los escenarios. Puedes lanzar pajaros (?), usar el mítico “Universe Edema” para destruir a todos los enemigos en pantalla (?!), o hacer una réplica de ti mismo con un pedo (?!?!) para avanzar y, si alguien muere, será el clon. Sin contar el clásico salto, claro, que al final será el que más se use al no estar limitado. Está llenísimo de secretos: rutas alternativas, niveles ocultos, objetos por recoger y demases, que lo hacen muy rejugable, destacando el surrealista nivel ambientado en los años 70.


SkullMonkeys empieza en cierta forma como un plataformas facilón, y al final del primer nivel nos darán una contraseña. ¿Para qué sirve esto? Para ir al segundo nivel con las mismas características que en ese momento después de que apaguemos la consola. Efectivamente, no usa partidas guardadas sino un arcaico sistema de contraseñas completamente obsoleto. Al principio resultará un verdadero coñazo, pero pronto será muy de agradecer, porque los niveles son muy muy, MUY difíciles. Hay muchas contraseñas para, dentro del juego, hacer trucos del estilo obtener 99 vidas, sin necesidad de Action Replays... Alguien puede pensar que son trucos sucios, pero están ahí por algo: el 90% de personas que jueguen a los mismos cinco metros de un nivel y mueran 99 veces querrán tirar el juego por la ventana, así que en su lugar pueden usar la contraseña para pasar a otro nivel o para seguir intentándolo con más vidas. Para entender a qué me refiero, recomiendo jugar los primeros pasos del Mundo 6, en el que yo estuve a punto de coger un martillo y destruir la consola y la tele en un ataque de ira.
La tragedia era inevitable.

Resulta curioso el cómo se ve en perspectiva. En mi caso, cuando lo jugué por primera vez a los 6 o 7 años, “sólo” me pareció difícil; pero tras dedicarle millones de horas me convertí en una deidad que se lo pasaba con los ojos cerrados y una mano atada a la espalda, explorando el 100% del disco. En la actualidad me ha resultado completamente imposible terminar algunos niveles estando a unos pocos metros del final, pero gracias al sistema de contraseñas he podido pasar al siguiente nivel antes de agotar mi paciencia y masacrar al televisor. Es igual o más difícil que el juego de los Prinny, así que tiene mucha tela y es de lejos el inconveniente más grande.


Sobre el apartado sonoro, la OST es muy buena independientemente de mi especial fanatismo hacia él. Es muy agradable al oído y encaja perfectamente con el mundo de SkullMonkeys: bastante surrealista, con melodías muy simpáticas que merecen ser escuchadas incluso fuera del juego. También contiene voces, todas ellas muy destacables pero íntegramente en inglés, aunque fácilmente comprensibles por la clara pronunciación de los actores. Incluso sin entenderlas siquiera, las escenas son tan gráficas que la historia se entiende perfectamente por su sencillez.

Ya faltaba alguna captura bizarra para variar XDD.

Skullmonkeys es un plataformas divertido y con mucho sentido del humor, bastante escatológico eso sí. Estilo único gracias a sus gráficos y un apartado sonoro de lujo. Ofrece muchas posibilidades como lanzar distintos ataques y también rutas ocultas y objetos para conseguir niveles secretos, pero también trae una dificultad inexplicable (demasiado alta en muchas ocasiones) que le hace perder MUCHOS puntos. Y es que me encanta Skull Monkeys, pero por mucho que me pese podría haber llegado a ser mucho más de controlar  los picos de dificultad que a ratos lo hacen injugable.
    ⬆