Y es que, tras mi anterior viaje a Rapture, no podía olvidarme de la ciudad, y el mono de continuar con su segunda parte se apoderó de mí. Un juego que en general está considerado muy por debajo de su antecesor, no sé si por sus similitudes, porque la gente esperaba otra cosa, por ser de otra compañía... no tengo ni idea. Entiendo las críticas a BioShock 2, y es que podría copiar y pegar aquí entero el análisis del primer juego y nadie notaría la diferencia... Porque BioShock 2 es un clon de su antecesor. ¿Es por ello malo? Maticemos.
La idea es la misma. Misma ciudad (aunque sin repetir zonas ni hacer reciclaje, todo son escenarios nuevos), misma ambientación, mismo esquema de funcionamiento, mismos objetos, casi los mismos plásmidos, y casi la misma jugabilidad. El que esté familiarizado con el primer juego, sabrá de sobras cómo jugar, porque es que es idéntico. La novedad es que ahora controlamos a un enorme Big Daddy, el sujeto Delta, y como tal, contaremos con un... TALADRO, en vez de la llave inglesa. En serio, ¿a quién no le gusta tener los poderes de un Big Daddy y llevar un taladro gigante que destroza a los enemigos? Además, podemos usar plásmidos al mismo tiempo que armas (seguimos llevando un buen arsenal, aunque éstas sí que son nuevas, y más chulas aún... la mejor para mí, el arpón), y todo se hace mucho más dinámico porque el juego se para bastante menos.
La historia nos presenta Rapture unos ocho años después, tras los sucesos del primer juego. Los tiempos cambian, y la organización política de Rapture también ha cambiado, buscando conseguir una utopía en el fondo marino con la Doctora Sofía Lamb a la cabeza. Toda la idea queda muy bien reflejada, nuevamente, gracias a las ya clásicas cintas de cassette que nos dejan entrever la historia de la ciudad sin freírnos a cinemáticas, todo un acierto por parte del equipo de 2K, aunque sí debo admitir que hay más que en el primero (en aquel juego debían de haber dos vídeos y en éste cinco o seis), lo que sigue sin ser preocupante y no rompe con la idea del juego en absoluto.
Realmente la historia me ha sorprendido mucho. No sé muy bien qué esperaba de éste juego, porque en el mejor de los casos, BioShock 2 suele quedar como "el segundón", el hermano pequeño que no puede hacer nada frente a los logros del hermano mayor y que, por más que se esfuerce, por más que iguale las virtudes, siempre será el segundo simplemente por una cuestión de haber llegado más tarde. Un poco como el motivo de por qué Persona 4 me pareció un chof en toda regla, aunque curiosamente a la mayoría de la población le guste mucho más que su anteceesor. Pero volvamos al tema: volvamos a BioShock. Ésta secuela parece más una expansión que una segunda parte. Una expansión grande, enorme, tanto como el juego original (y que también me habrá llevado casi 20 horas completar), con algunas novedades y una historia extra después del final que ya se le dio al juego.
Sí, todo eso es verdad. Pero si digo que no me ha gustado ésta entrega, o que no he disfrutado con su historia, miento como una bellaca. Y es que, ¿no es un clon de BioShock? Para lo bueno y para lo malo, éste juego recoge todas las virtudes del original, mejora los pocos fallos (el minijuego de piratería es mucho más ligero y sencillo, aunque a mí si me gustaban las tuberías...), es todo más rápido, incorpora más armas, y resulta igual de divertido. Quizá le faltan cosas como algún momentazo como los del primer BioShock, pero lo suple de sobras con lo perfectamente con sus propios momentos, con lo bien hecho que está, con la minuciosidad con la que todas las zonas merecen ser registradas, con su historia y, sobretodo, con su recta final.
Los gráficos y el apartado artístico siguen siendo sublimes, el apartado sonoro sigue destacando, la duración es semejante, la ambientación es igualmente soberbia, la historia es igualmente muy buena, y pese a perder el efecto sorpresa, no es por ello un mal juego... en absoluto. Detalles como oír la voz del Big Daddy o ver su sombra en una pared dándote cuenta de repente que eres tú y no ningún enemigo al acecho, no tienen precio. Que conste que digo todo esto recordándoos que no hace ni dos meses que me pasé el primer BioShock, que son juegos muy parecidos y, sobretodo, que no me gustan los FPSs. Hasta éste punto me ha enamorado.
Un juego tan bueno como su predecesor, si no más. ¿Que es casi igual? Sí. ¿Que eso lo hace menos bueno? Para mí, por una vez, no. ¿Que parece una expansión? También. Pero, ¿no hay expansiones mejores que su juego de base? Tras algunos momentazos, lo geniales que son algunas zonas, ser un Big Daddy, y vivir toda la parte final del juego... No sé qué decir. Porque, si me preguntasen cuál de los dos prefiero, quizá me quedaría con éste por un par de motivos que bien os destriparían la trama. Es demasiado difícil elegir, cuesta pensar con cuál me quedaría. En cualquier caso, considerando cuánto amé BioShock, el simple hecho de ponerlo a la par quiere decir que bien podría ser lo mejor que he jugado éste año. Y aunque no lo sea, no puedo dejar de aplaudir a los chicos de 2K y agradecer semejante juegazo que, junto con su primera parte, para mí personalmente ya son clásicos modernos.