[PC/PS3/360] BioShock 2: La guarida de Minerva (DLC)

BioShock 2 fue sin duda el mejor juego que pude probar el año pasado, y mi favorito de toda la saga (soy esa clase de bicho raro que ama BioShock 2, sí). Es por ello que necesitaba más, y cual fue mi sorpresa tras saber que, en la edición que incluye ambos, venía incluído este DLC. Lejos de ser el típico "dos armas nuevas y cuatro escenarios reciclados" que tanto se estila ahora, tenemos nada menos que una expansión como Dios manda con una nueva historia, escenarios completamente nuevos, y una aceptable longitud de unas cinco horas que, de no ser por su brevedad frente a las otras entregas, bien podría tratarse de un juego a parte. La guarida de Minerva (también conocido como Minerva's Den) ha supuesto una muy agradable sorpresa en una saga de la que pensaba que ya no podría llevarme muchas más alegrías, pero... craso error.


La historia nos sitúa desde el punto de vista del Sujeto Sigma, por lo que nuevamente somos un Big Daddy. La guarida de Minerva es el mismísimo centro de Rapture, y su ordenador central, El Pensador, controla a la inmensa mayoría de torretas y maquinaria de la ciudad. Porter, el creador de El Pensador, pide ayuda al sujeto Sigma para recuperar el código fuente de la máquina para cuando huya a la superfície, y muy pronto estaremos recibiendo mensajes y cintas de su parte que nos explicarán, cómo no, parte del trasfondo tan bien hilado que tiene Rapture. No puedo entrar mucho más en la historia que la base que nos dicen en los primeros diez minutos de juego pero, para tratarse de un contenido extra, La guarida de Minerva tiene una trama muy bien explicada con sus giros y sorpresas que bien merecen la pena ser descubiertos.

Más allá de esto, lo más importante de BioShock se mantiene impecable: la ambientación. No se repite ni un solo escenario de los dos primeros juegos, pero aún así, nunca dejamos de tener la sensación de seguir en Rapture. Cintas de casette que iremos encontrando nos informarán de qué es lo que ha ido ocurriendo durante los últimos años en Rapture, su decadencia, y el devenir de algunos viejos conocidos. Escenarios que hablan solos y que explican historias sin decir nada. Sin cinemáticas, sin largos diálogos: solo tú investigando, observando, y escuchando cintas en silencio. Una ambientación que atrapa de principio a fin.

Pero no es solo la historia y lo bien hechos que están los escenarios. BioShock 2 mejoró exponencialmente la fórmula del primero al permitir usar armas y plásmidos al mismo tiempo, y eso aquí tampoco falla. Seguimos teniendo los mismos plásmidos y armas (el taladro y el arpón, ¿cómo va a ser malo teniendo estas dos maravillas?), e incluso se ha añadido uno nuevo de cada para darle aún más variedad a nuestro arsenal. En poco tiempo el Sujeto Sigma estará armado hasta los dientes y con un montón de tónicos mejoradores, con lo que será tan versátil como lo era el Sujeto Delta: potentísimos golpes cuerpo a cuerpo, rapidez increíble, plásmidos de mil tipos, y tónicos para jugar como si esto fuera de sigilo, además de la habilidad para seguir hackeando máquinas.

La duración del DLC es variable. Como decía al principio se puede terminar en unas cinco horas sin muchos problemas, y la verdad es que se hacen cortas, pues el juego atrapa desde el primer momento. Yo personalmente me dediqué a investigarlo todo, recoger todo, y disfrutar tranquilamente de las vistas de cada zona, por no hablar de la cantidad de grabaciones que se pueden recoger. No es algo que me forzase a hacer para alargarlo artificialmente, sino que simplemente disfrutaba haciendo. La Guarida de Minerva es un compendio de todo lo que hizo grande a los dos primeros juegos, condensado en una aventura mucho más corta pero igual de intensa.  ¿Qué reprocharle? Pues nada. La banda sonora sigue en la línea de siempre, y el apartado artístico es simplemente sublime.


La Guarida de Minerva es una expansión como las de antes: bueno, bonito, y barato. En PC es gratuíta para todos los propietarios de BioShock 2 en Steam, por si a alguien le falta dar el paso, y no puedo dejar de recomendarlo. Como juego, tiene todas las cosas que hicieron grande al original. Como historia, tiene un giro que lo hace subir muchos puntos. Por mi parte, pocos juegos me habían enganchado de esta forma desde el propio BioShock 2.


[PC/PS3/360] BioShock: Infinite

Bueno, bueno, llegó el esperado momento. Me he comido toda la saga en cuestión de pocos meses, pero ésta última entrega ha sido especial. ¿El motivo? Desde el primer BioShock (antes, de hecho, pero desde que empecé la saga más todavía), la gente lleva dándome la tabarra con Infinite. Infinite esto, Infinite lo otro, vas a flipar con Infinite, se te hará el culo pepsicola cuando juegues a Infinite, ya verás qué guay que es la chica de BioShock Infinite, no me gusta nada BioShock pero amo Infinite, odio los shooters pero amo Infinite, ya verás qué bonita es la ciudad de BioShock Infinite, vas a flipar con el final de BioShock Infinite, Infinite es el mejor videojuego de la historia... Había también una vertiente muy minoritaria de "no hagas mucho caso, que tampoco hay pa' tanto" y, lo admito: entre todos conseguisteis despertar mi curiosidad por un juego al que ya le tenía bastantes ganas de por sí. ¿Qué tendrá ése Infinite que a todo el mundo le mola?



Empecé el juego sin saber NADA. Otra vez un faro, el mar, oscuridad... pero muy pronto Booker, el protagonista (que ésta vez no es mudo, pero en absoluto... ¡¡me han roto los esquemas!!) acaba llegando a Columbia, una ciudad voladora steampunk ambientada a principios del siglo veinte, con el objetivo de saldar una deuda rescatando a una chica que hay allí atrapada. Qué hace ahí y demás son detalles que se nos irán revelando más adelante, pero Columbia es todo lo opuesto a la PERFECTA Rapture: limpia, bonita, en el cielo, y asombrosamente religiosa. El rito de entrada es el bautismo, y todos sus habitantes veneran al Padre Comstock, profeta que les llevará al paraíso, evadiendo "la Sodoma de abajo". Las apariencias engañan, y muy pronto se descubrirá que Columbia es más de lo que parece, desvelando su cara más racista, esclavista, cruel y despiadada.

¡Bienvenidos a Columbia, donde no podréis sacar ni una captura fea!
En éste juego, la forma de explicar la historia es mucho más tradicional y, por qué no, FACILONA. Vídeos. Y vídeos. Y más vídeos. En realidad son cortos y los he disfrutado igual pero, ¿dónde quedaron aquellos escenarios que hablaban sin decir nada? ¿Es necesario tanto diálogo y cinemáticas? Claramente sí, porque se trata de un juego diferente, que otorga más peso a su historia y personajes, pero aún así se ha visto bastante simplificado en general y he echado de menos las cosas que verdaderamente me enamoraron en su momento. Siguiendo en ésta línea, no hay rueda de armas (podemos llevar dos al mismo tiempo), no hay minijuegos de hackeo (ahora se hace todo con un plásmido que acierta siempre y además hechiza a humanos también), no hay inventario de botiquines y sales sino que se consumen automáticamente, no hay enemigos tochos mínimamente carismáticos, y además Booker es una esponja que puede absorber balas a pecho descubierto por la gloria divina de ser un shooter moderno. 


Los dos primeros juegos eran ya fáciles, pero BioShock Infinite llega a cotas absurdas en que tienes un escudo fantástico que lo repele todo durante varios segundos hasta que te empiezan a hacer daño. O estar investigando una zona y, ¡ay! Cartelito: "Sigue la flecha para ir a tal sitio". Venga, voy a ignorarlo y seguir mirando ésos cajones tan bien hechos... "Sigue la flecha para ir a tal sitio". Ohhh, cállate y déjame sacar cosas de la caja registradora joder. "Sigue la flecha para ir a tal sitio", pero a ver, que es un BioShock, ¡estoy investigando! "Sigue la flecha para ir a tal sitio" ¡DÉJAME EN PAZ DE UNA PUTA VEZ!, y así, Infinite y yo acabamos nuestro romance de forma dramática.


Es broma, claro, aunque la situación pasó de verdad porque el juego está profundamente idiotizado y simplificado. Hay simplificaciones positivas (cuando el juego es muy denso por la cantidad de cosas y comandos disponibles, suele ser positiva), pero es que BioShock no era complicadísimo ni mucho menos, y ahora se ha rebajado a niveles casi insultantes. Encima sólo tiene un final (luego hablaré de él), contra los múltiples de sus antecesores. Más que nada, da rabia porque durante la historia parece como enfocado a que pudieran haber dos desenlaces, pero bueno...


Si digo que no me ha gustado, miento. Miento mucho, es una mentira gordísima, porque me lo he pasado genial con BioShock Infinite. La historia me ha gustado mucho, la ambientación me ha gustado mucho, el final también me ha gustado mucho, la parte del museo es quizá mi zona favorita de la saga, y todas ésas cosas tan positivas, ¿eh? No me malinterpretéis. Pero su dificultad inexistente, simpleza extrema, que te medio-obliguen a "tirar p'alante", y encima que los combates ahora son híperrapidos e hípershooter (soy la rara que se ponía plásmidos para ser invisible y no hacer ruido), con armas muy poco inspiradas (ME ENCANTABAN EL ARPÓN Y LA BALLESTA Y AQUÍ SÓLO HAY SUCIAS ARMAS DE FUEGO), y posibilidades estratégicas bastante inferiores, han sido una pequeña decepción, porque el juego podría haber sido mucho más y a mí... Yo que sé, se me ha hecho todo como un esqueleto muy repetitivo pero con una carcasa preciosa y, sin la historia y ambientación que tiene no sé yo si éste juego me habría gustado en lo más mínimo, ni contando la espectacularidad del aerocarril.


Momentazos como descubrir Columbia por primera vez (aunque luego quedemos confinados a espacios mucho más pequeños), lo geniales que son los Lutece, la ambientación estupenda, y el final que hace explotar la cabeza (en un sentido muy muy positivo, aunque haya cosas forzadas y puede que incluso sacadas de la manga), la certeza de que cada vez que lo rejuegues encontrarás detalles que no viste la primera vez... Todo eso, hace que merezca la pena sin duda, pero es una lástima que se rebaje el nivel de ésta forma, no sé si "para conseguir la audiencia Call of Duty" o qué, pero sin llegar a ser horroroso ni mucho menos, el que podría haber sido mi juego favorito de la saga se ha quedado en el último puesto por errores garrafales que han sido muy coitus interruptus. Quedar tercero en un ránking de tres, más cuando los dos primeros son tan estupendos (incluyo BioShock 2 porque AMO BioShock 2, llamadme loca), no es nada grave. Y más bien sería como que los dos primeros me han parecido de diez y éste es "sólo" un ocho/ocho y medio. Nada mal, ¿no?


Digamos que si BioShock Infinite fuera una persona, estaría en una familia muy ilustre. BioShock llegó a juez con muchos años de esfuerzo. BioShock 2 llegó a neurocirujano tras formarse en los mejores hospitales del mundo y obtener una beca de investigación en el extranjero. Todo fue gracias a su esfuerzo y dedicación, e Infinite tenía todas las cartas para superarles, pues era un verdadero genio. Desde pequeño mostró una inteligencia y personalidad fuera de lo común, un elevadísimo coeficiente intelectual, y la certeza absoluta de que conseguiría todo lo que se propusiera. Pero nunca se lo propuso, y aunque podría haber sido presidente, astronauta o jefe de la CIA y tener cuatro carreras a los veinte años, decidió dejar su vida académica e intentar triunfar en Gran Hermano, donde es más rico y famoso, y aunque sigue siendo brillante, da pena por todo su talento desaprovechado.


Eso no quita que hayan cosas muy positivas que no he comentado. No sólo historia, giros y personajes: visitar Columbia es un placer y, sobretodo, la presentación de su ambientación y trasfondo gracias a los cinematógrafos, el museo, las máquinas de Duke y Dimwitt (que son justo las cosas que adoro y, joder, ¿por qué no hay más cosas así?), que los NPCs te sigan con la mirada, oír a la gente conversar, el voxófono (que vuelve con el ya clásico formato de cintas que podemos oír para entender qué está pasando sin apoyarse siempre en vídeos), y un montón de cosas positivas que me niego a comentar porque son spoilers como puños, claro.


En el aspecto técnico está cuidadísimo, tanto a nivel sonoro (con temas tan geniales como éste) como gráfico, sin mencionar el apartado artístico que es sublime como siempre. La música juega un papel diferente (ya no hay tantos silencios ni mucho menos, pero eso tampoco es malo), muy adecuado para ésta aventura, y los gráficos son de lo mejor que he visto nunca. Coloridos, muy bonitos, y todo está lleno de detalles cuidadísimos, en los que algunas zonas brillan especialmente. Además, el doblaje al español tiene muy buena calidad, como siempre.


Así pues, sí: me ha gustado BioShock Infinite. Mucho, sí, muchísimo. Y me explotó el cerebro con el final, aunque me encantó. Pero, ¡¡¡AGHH!!! Éste juego me da tanta rabia, está tan desaprovechado, simplificado, e idiotizado que, sintiéndolo mucho, no puedo darle el mismo amor incondicional que le ofrece una buena parte de la gente. Los cambios en cualquier saga siempre son positivos, pero entre cambio e insultar al jugador hay una pequeña diferencia que, aquí, no parece haber quedado muy clara para el equipo de Irrational Games. Lo más deprimente es que podría haber sido la cúspide de la saga, y para muchos lo ha sido, pero tampoco voy a hacerme la interesante diciendo que es el mejor. Menos Infinite y más BioShock 2, qué queréis que os diga.

[PC/PS3/360] BioShock 2

Y es que, tras mi anterior viaje a Rapture, no podía olvidarme de la ciudad, y el mono de continuar con su segunda parte se apoderó de mí. Un juego que en general está considerado muy por debajo de su antecesor, no sé si por sus similitudes, porque la gente esperaba otra cosa, por ser de otra compañía... no tengo ni idea. Entiendo las críticas a BioShock 2, y es que podría copiar y pegar aquí entero el análisis del primer juego y nadie notaría la diferencia... Porque BioShock 2 es un clon de su antecesor. ¿Es por ello malo? Maticemos.



La idea es la misma. Misma ciudad (aunque sin repetir zonas ni hacer reciclaje, todo son escenarios nuevos), misma ambientación, mismo esquema de funcionamiento, mismos objetos, casi los mismos plásmidos, y casi la misma jugabilidad. El que esté familiarizado con el primer juego, sabrá de sobras cómo jugar, porque es que es idéntico. La novedad es que ahora controlamos a un enorme Big Daddy, el sujeto Delta, y como tal, contaremos con un... TALADRO, en vez de la llave inglesa. En serio, ¿a quién no le gusta tener los poderes de un Big Daddy y llevar un taladro gigante que destroza a los enemigos? Además, podemos usar plásmidos al mismo tiempo que armas (seguimos llevando un buen arsenal, aunque éstas sí que son nuevas, y más chulas aún... la mejor para mí, el arpón), y todo se hace mucho más dinámico porque el juego se para bastante menos.


La historia nos presenta Rapture unos ocho años después, tras los sucesos del primer juego. Los tiempos cambian, y la organización política de Rapture también ha cambiado, buscando conseguir una utopía en el fondo marino con la Doctora Sofía Lamb a la cabeza. Toda la idea queda muy bien reflejada, nuevamente, gracias a las ya clásicas cintas de cassette que nos dejan entrever la historia de la ciudad sin freírnos a cinemáticas, todo un acierto por parte del equipo de 2K, aunque sí debo admitir que hay más que en el primero (en aquel juego debían de haber dos vídeos y en éste cinco o seis), lo que sigue sin ser preocupante y no rompe con la idea del juego en absoluto.


Realmente la historia me ha sorprendido mucho. No sé muy bien qué esperaba de éste juego, porque en el mejor de los casos, BioShock 2 suele quedar como "el segundón", el hermano pequeño que no puede hacer nada frente a los logros del hermano mayor y que, por más que se esfuerce, por más que iguale las virtudes, siempre será el segundo simplemente por una cuestión de haber llegado más tarde. Un poco como el motivo de por qué Persona 4 me pareció un chof en toda regla, aunque curiosamente a la mayoría de la población le guste mucho más que su anteceesor. Pero volvamos al tema: volvamos a BioShock. Ésta secuela parece más una expansión que una segunda parte. Una expansión grande, enorme, tanto como el juego original (y que también me habrá llevado casi 20 horas completar), con algunas novedades y una historia extra después del final que ya se le dio al juego.


Sí, todo eso es verdad. Pero si digo que no me ha gustado ésta entrega, o que no he disfrutado con su historia, miento como una bellaca. Y es que, ¿no es un clon de BioShock? Para lo bueno y para lo malo, éste juego recoge todas las virtudes del original, mejora los pocos fallos (el minijuego de piratería es mucho más ligero y sencillo, aunque a mí si me gustaban las tuberías...), es todo más rápido, incorpora más armas, y resulta igual de divertido. Quizá le faltan cosas como algún momentazo como los del primer BioShock, pero lo suple de sobras con lo perfectamente con sus propios momentos, con lo bien hecho que está, con la minuciosidad con la que todas las zonas merecen ser registradas, con su historia y, sobretodo, con su recta final.


Los gráficos y el apartado artístico siguen siendo sublimes, el apartado sonoro sigue destacando, la duración es semejante, la ambientación es igualmente soberbia, la historia es igualmente muy buena, y pese a perder el efecto sorpresa, no es por ello un mal juego... en absoluto. Detalles como oír la voz del Big Daddy o ver su sombra en una pared dándote cuenta de repente que eres tú y no ningún enemigo al acecho, no tienen precio. Que conste que digo todo esto recordándoos que no hace ni dos meses que me pasé el primer BioShock, que son juegos muy parecidos y, sobretodo, que no me gustan los FPSs. Hasta éste punto me ha enamorado.


Un juego tan bueno como su predecesor, si no más. ¿Que es casi igual? Sí. ¿Que eso lo hace menos bueno? Para mí, por una vez, no. ¿Que parece una expansión? También. Pero, ¿no hay expansiones mejores que su juego de base? Tras algunos momentazos, lo geniales que son algunas zonas, ser un Big Daddy, y vivir toda la parte final del juego... No sé qué decir. Porque, si me preguntasen cuál de los dos prefiero, quizá me quedaría con éste por un par de motivos que bien os destriparían la trama. Es demasiado difícil elegir, cuesta pensar con cuál me quedaría. En cualquier caso, considerando cuánto amé BioShock, el simple hecho de ponerlo a la par quiere decir que bien podría ser lo mejor que he jugado éste año. Y aunque no lo sea, no puedo dejar de aplaudir a los chicos de 2K y agradecer semejante juegazo que, junto con su primera parte, para mí personalmente ya son clásicos modernos.

OST para recordar... (22)

¡Ya está aquí, ya ha vuelto! Como en vacaciones he publicado más seguido y ésta entrada podía pisotear otras que me costasen un poco más de escribir, he ido retrasando ésta sección nada menos que dos meses, pero aquí estamos: recomendaciones con la excusa de una banda sonora. Aquí van algunas recomendaciones (predecibles para el que sepa a qué he jugado recientemente), y de paso hablar un poco de los juegos hasta que tengan su respectivo análisis. Variedad musical y de géneros, para que luego digáis.

Hotline Miami - Hydrogen


¿Qué decir de Hotline Miami? Que me ha obsesionado hasta conseguirlo todo de la forma más perfecta y eficiente posible, con los mayores ránkings posibles. Tengo un PC nuevo (GRACIAS) y ha sido lo primero a lo que he jugado, porque gracias a su banda sonora le tenía unas ganas tremendas, y sin duda es el juego que más me ha viciado éste verano. Mis canciones favoritas realmente son Deep Cover (que suena en el apartamento) y Turf (que no pongo por ser de la última pantalla), pero quizá Hydrogen refleja mejor el frenesí violento y monótono que envuelve a todo el juego. Necesito YA la segunda parte.

BioShock - Cohen's Masterpiece


Más de 20h disfrutando de Rapture y todos sus escondrijos, y ésta, la canción del gran Cohen, es una de mis piezas favoritas. Me enganchó de principio a fin como ya dije en su análisis, y es un juego que recomendaría hasta a aquellos que no disfrutan de los FPSs, pese a errores claros como la IA y ceguera enemiga. Muy bueno.


Zone of the Enders 2 - Nephtis Battle


Admito que al principio ZOE2 se me estuvo haciendo un poco cargante, pero duró poco. Durante las casi 10h que me duró, se pasó por la piedra todo lo que había visto en el primero, con muchos enemigos diferentes, variedad, pantallas originales y jefes muy imaginativos. Admito que a algunos los odié un poco, y éste jefe en concreto resultó un poco pesadito, pero el tema me encanta y no es cuestión de andarse con tonterías. ZOE2 ha sido muy divertido, y ya hablaré de esto en una entrada para él sólo, que la merece.


Ya estamos a viernes, así que a disfrutar del finde como merece. ¡Nos vemos!

[PC/PS3/360] BioShock

Bioshock, Bioshock... Creo que llego un poco tarde a esto, ¿no? Bioshock salió en 2007 (cómo pasa el tiempo...), y es uno de los FPS más aclamados de los últimos años; tanto como que captó mi atención, la de una loca fan de los juegos japoneses y rarezas que aborrece totalmente los juegos en primera persona y los shooters en general, siendo hasta la fecha Half-Life el único FPS puro que me ha gustado. Y es que eso de disparar y ya está a mí como que no, siempre acabamos en catástrofe. Aún así, BioShock siempre me llamó mucho la atención (Y eso que lo venden como Survival Horror que, para variar, tampoco me gustan), y que Nowhere Grrrl me lo prestase fue la oportunidad perfecta para jugarlo sin gastar un duro. Cómo me arrepiento de esto...


Fue así como empecé mi partida y a los cinco minutos ya estaba totalmente fascinada por Rapture. La fantástica ambientación me enganchó de principio a fin, gracias a la gran variedad que presenta el juego: contamos con plásmidos, poderes especiales que nos permiten gran cantidad de virguerías: desde los más socorridos y normales (electricidad, fuego, congelación...), hasta los más especiales como hipnotizar Big Daddies (los enemigos "tocho" del juego), marcar objetivos para que los ataquen las torretas, o hacer que los enemigos se ataquen entre ellos. Sin embargo, para los que busquen un planteamiento más típico también encontrarán una gran cantidad de armas que, GRACIAS, se pueden llevar todas encima siempre: pistola, escopeta, lanzagranadas, metralleta, ballesta, y la bendita llave inglesa, entre otras... Todas ellas con dos o tres tipos de munición, siendo verdaderamente versátiles.


La verdad esque no es un juego difícil en absoluto, básicamente por las Vita-cámaras, unas cápsulas que te resucitan automáticamente y que están repartidas por toda la zona. Así es: no son puntos de control, y lo que hayas hecho antes de morir se conserva... llevando a situaciones surrealistas como matar un Big Daddy a palancazos. Aún así, ésta ayuda se puede desactivar desde el menú, pero me di cuenta poco antes del final y no lo pude intentar. Otra virtud fantástica es que, GRACIAS, hay una barra de vida en vez de las putas coberturas que ahora están de moda. No tengo palabras suficientes para agradecer esto, en serio. ¿Véis como no es tan difícil contentarme con un FPS?


Respecto a los niveles, todas las zonas están fantásticamente diseñadas, con enemigos que se van respawneando para tener algo que hacer cada vez que muramos. Hay cámaras, torretas y máquinas expendedoras que hackear con un entretenido minijuego de unir tuberías que medio mundo odia pero que a mí me encanta, y el hackear nos permitirá mil posibilidades de juego. Seré franca: hay una habilidad para hacerte invisible con pararte unos segundos y otra para silenciar tus pasos que, junto con la máxima potenciación de los ataques físicos, me han permitido disfrutar el último tramo de juego como si de un videojuego de sigilo se tratase, enfrentando a los enemigos entre ellos mientras no me ven, o esperar pacientemente a que algún splicer pase cerca mío y machacarlo a golpes, o a mandar torretas tras ellos mientras yo contemplo la escena. Claro que he pegado muchísimos tiros, pero poder matar enemigos lanzándoles cadáveres con telekinesis (o formas alternativas de jugar, en general) es una sensación impagable, al igual que poder coger objetos de otra forma inalcanzables gracias al mismo plásmido.


Porque ésa es otra: los escenarios están repletos de secretos, recovecos y cosas por investigar, siendo un verdadero placer pararse una, dos, tres horas (o las que hagan falta) en cada una de las quince zonas para investigarlas a fondo y encontrar todo lo que hay. Escenarios que hablan por sí solos y que, junto a las cintas de audio que iremos encontrando esparcidas por toda la ciudad, nos irán contando la historia de Rapture de una forma genial, amena, y sin la molesta interrupción de cutscenes que rompan el fantástico ritmo de juego, contribuyendo aún más a la estupenda ambientación, muy lograda. No he dicho nada de la historia, pero la verdad es que, sin ser un portento ni mucho menos, está ubicada en un mundo tan rico y bien construido, con un amor al detalle, que creo que merece la pena que cada uno lo descubra por sí mismo. El final de Hephaestus me pareció un momentazo digno de aplaudir y uno de los puntos culminantes del juego, por ejemplo, y vale la pena verlo uno mismo.


Mi viaje a Rapture ha sido una experiencia inolvidable, sin un solo altibajo, repleto de detalles, de variedad, de diversión, con una buena historia, la mejor ambientación que he visto en mucho tiempo, un apartado técnico, artístico y sonoro a la altura del título y, en resumen, una experiencia redonda que a mí me habrá durado más de 20 horas que se me han hecho cortísimas. Si hay algún rezagado antishooter que todavía no lo ha jugado igual que yo, no puedo hacer más que deciros la verdad: es el mejor juego en lo que llevo de año, y sólo tengo elogios para ésta joya. Me parece de lo mejor de ésta generación, y ya tengo ganas de probar el resto de la saga. Tremendo.



BONUS!!

Dave, de Gaming is life, ha publicado hoy mismo (casualidades de la vida, oye) una entrada genialísima sobre la filosofía detrás del juego y las ideas en las que se basa. Me ha encantado, y es extremadamente recomendable echarle un vistazo.
⬆