[NDS] The World Ends With You

The World Ends With You salió hace ya diez años para mi queridísima Nintendo DS. Sí: este año estamos ante su décimo aniversario, y pese a los mil indicios y tanteos de Square Enix, la realidad es que no ha recibido ninguna secuela ni parece que vaya a hacerlo. Se quedará como juego de culto, supongo: como una de esas cosas atemporales que al cabo de veinte años son recordadas en Hardcoregaming101 como una joya injustamente olvidada, y alguien que no vivió la Nintendo DS descubrirá un día con delirio dándose cuenta de que está ante algo muy gordo, preguntándose cómo es posible que el mundo esté tan loco como para que el mejor juego que ha producido jamás Square Enix y lo mejor que ha salido para Nintendo DS no recibiera jamás una secuela. "¿Se ha vuelto loca la fan loca de Cavia?", os debéis de preguntar, porque acabo de tirar cualquier preconcepción que tuviérais de mí los que no me conocíais entonces y no me visteis fangirlear locamente de este juego hace nueve años. Empezar 2017 rejugando The World Ends With You y constatar que era TAN bueno como lo recordaba dibuja una sonrisa en mis labios y me hace amarlo todavía más.



TWEWY es un juego algo complicado, incluso diría que confuso. Cuando se anunció bajo el nombre de Subarashiki kono sekai (literalmente "It's a Wonderful World") lo metí en mi radar de intereses, porque yo por aquella época era una soberana friki de los JRPGs y me tragaba todo lo que salía en mi portátil favorita, aunque tuviera ese diseño horrible de personajes anoréxicos. Llegó el esperado momento y, en cuanto llegó a europa, lo probé. Y... no me dijo nada. No sentí nada especial, ni si quiera rechazo, pero jugué el día uno y dije "oh, pues qué bien" y no lo volví a tocar. No conecté con él de ninguna manera: el obstáculo no fue el idioma, no me pareció tampoco malo, simplemente pensé que no estábamos hechos el uno para el otro y aquello no era para mí. Pasé página y me fui a seguir mi tercera partida de Persona 3.

Al cabo de un año salió el mítico parche del TWEWY Team (mejorado en su versión 2.0 en 2011 por Traducciones Tío Victor, el parche definitivo con el que he jugado esta última vez) y me dije que tenía que darle otra oportunidad. ¡Y menuda fue! Os lo resumo: fingí estar enferma durante tres días para no ir a clase, en los que me dediqué en cuerpo y alma a jugar esta maravilla, teniendo una de esas clásicas revelaciones de querer darle collejas a tu yo del pasado por su estupidez. Es flipante cómo ciertas fórmulas nos provocan hoy rechazo y un día descubrimos asombrados que, sin saberlo, eran justo lo que necesitábamos.

La realidad es que TWEWY es uno de los juegos más originales de la última década y, para bien o para mal, es esto lo que hace que lo ames o lo odies. Planteado como un JRPG, nos presentarán una historia que ocurre a lo largo de siete días protagonizada por Neku, el clásico protagonista horrible de JRPG (ése que ya hemos visto mil veces) que odia al mundo pero que por excusas de la trama tendrá que relacionarse con otras personas. Neku despierta en el cruce más atestado de gente de toda Shibuya en la época actual, pero pronto se da cuenta de que su vida es cualquier cosa excepto normal: está atrapado en un extraño juego, en el que deberá cumplir durante una semana las misiones que recibe en su teléfono móvil para "no ser borrado". Todo en compañía de Shiki, la chica a la que conoceremos a los pocos minutos de empezar y que será todo lo opuesto a Neku: divertida, sociable y súperalamodaoseasí. Obviamente el argumento es más que esto, y con el paso de los días iremos descubriendo gran parte del entramado de la historia y el por qué de todo... pero eso mejor lo dejo para que lo descubra jugando quien se anime.

Pero claro, ¿qué es lo que hace que TWEWY sea tan bueno? Pues su jugabilidad. TWEWY es un juego completamente táctil, y mientras que para la mayoría de empresas esto sería un suicidio comercial o una basura putrefacta, Jupiter se sacó de la manga uno de los sistemas de combate que más he disfrutado nunca. Neku lucha usando pins (podrá equiparse hasta seis), y cada uno de ellos tendrá una habilidad que se ejecutará de forma diferente. Hay, atención, la friolera de 304 pins en el juego. Eso no quiere decir que haya 304 ataques diferentes, porque muchos de los pins son una versión más potente de otros que ya tienes, claro. Pero la cantidad de posibilidades sigue siendo demencial: pins que funcionan soplando o gritando al micro, rascando la pantalla, tocando un solo punto, arrastrando el lápiz táctil... hay montones de ellos, combinaciones locas que convierten el sistemas de combates en un descubrimiento continuo, una sensación de emoción y exploración constantes, un derroche de imaginación en el que te preguntas cómo nadie ha pensado en copiar un sistema tan perfecto. Cuando un juego es capaz de sorprenderte después de 100 horas, quiere decir que hay algo que está haciendo muy bien.

Así pues, los combates son totalmente táctiles, y buena parte de la gracia del juego y el secreto de su adicción es ser uno de los seres más afortunados de la tierra por cogerle el gusto al sistema de combates y a la experimentación en él. No obstante, TWEWY aprovecha la DS hasta los topes, ¿así que por qué luchar con un personaje cuando puedes usar a dos? En la pantalla superior luchará Shiki (a la que podremos controlar con la cruceta), y aunque se puede poner el modo automático para que lo haga la máquina, hay un encanto especial en dominar completamente el juego: jugar en las dos pantallas mientras los dos personajes se pasan la esfera de la sincronización (cada vez que hacen un combo con éxito se manda una esfera a la otra pantalla, y conforme la vas mandando una y otra vez el ataque y la sincronización van aumentando) es algo realmente increíble, que le da una sorprendente profundidad a su elaboradísimo sistema. Los dos personajes compartirán la misma barra de vida (dividida entre las dos pantallas), por lo que se creará una sensación de cooperación y dependencia que no deja de ser genial.

Y luego... ¡¡luego está la ciudad!! Shibuya es una metrópolis atestada de gente a la que le podremos leer el pensamiento, una de las primeras mecánicas extra que nos presentan, y que sin llegar a explotarse todo lo que podría, sigue resultando tremendamente disfrutable. Todo estará lleno de detalles, de personajes ultrasecundarios a los que se les coge un cariño tremendo, de subtramas que se acaban relacionando con la trama principal. En vez de armaduras usaremos ropa de las tiendas, que a su vez pertenecerá a una marca. Lo más bonito de Shibuya es que podemos marcar tendencia en ella y hacer que nuestras marcas favoritas se pongan a la moda para que nos den un plus en los combates: todo es como una versión retorcida y modernizada del concepto de los JRPGs clásicos, como una esencia que resulta familiar y a la vez lejana, porque trae todo lo más clásico del género pero lo hace suyo, propio, único. Por poner un ejemplo tonto: el juego marca la hora del mundo real en el móvil, y existe la posibilidad de comer para mejorar alguna de nuestras facultades. La comida se digiere haciendo combates, pero hay un límite de comida que podemos consumir por día (no días del juego, días tuyos en el mundo real), y el juego considera nuestro calendario para darle experiencia a nuestros pins por todo el tiempo que no hemos jugado durante los primeros siete días. ¡Todo son cosas clásicas de JRPG, pero lo inserta tan bien y de una forma tan única y original que resulta a la vez completamente diferente a todo lo conocido!
 

Y luego está la música. ¡Oh, la música! ¿Qué hacían el resto de compañías con el chip de sonido de DS, que todo sonaba como una puta Game Boy Advance a excepción de en los juegos de Atlus? The World Ends With You está repleto de música, toda ella completamente cantada en exclusiva para el juego. Rap, electrónica, pop, rock. Tiene un montón de temas de combate que van cambiando siempre, tiene la opción de poner tus temas favoritos en el MP3 de Neku (que para eso vive pegado a unos auriculares, el chaval), tiene un montón de música ambiental que le sienta perfecta a la excelente ambientación de la ciudad. Con un estilo manga pero a la vez muy urbano, lleno de grafitis y decenas de sprites 2D bien bonitos moviéndose simultáneamente por la pantalla. Los protagonistas, los monstruos con los que luchamos, los transeúntes de la ciudad, la comida, la ropa, la animación de nuestros pins... todo ello cobra vida a través de un pixelart cuidado, con animaciones repletas de personalidad. TWEWY no es solo una buena historia o una buena jugabilidad: es también un apartado técnico excelente que te conquista por todos los frentes.

Y ahora vienen las cosas negativas: el juego engancha como la coca y sacar el 100% es verdaderamente complicado, porque hay muchas cosas. Mi intención no era completarlo, pero jugué durante meses porque los combates eran demasiado divertidos para abandonarlo, y un buen día me di cuenta de que llevaba más del 90% del total. En ese momento fui poseída por un afán coleccionista verdaderamente obsesivo tratando de conseguir todos los pins, no dándome por satisfecha ni si quiera en el momento en que mi Neku tenía tanto valor que iba vestido de Gothic Lolita por Shibuya. Y ya está, lo único negativo que soy capaz de decir de TWEWY es que es tan grande, tan completo y tan maravilloso que te puede enganchar 50, 100, 200 horas, única y exclusivamente por lo divertido que resulta, porque tiene contenido para parar un tren pese a ser un juego que aparentemente y ciñéndonos a su historia, debería durar 25 como máximo.

Y luego está el Another Day. La historia de TWEWY, como decía más arriba, es bastante buena: pero está repleta de clichés del JRPG. Está bien llevada y la amo de todas formas, pero todo es tan EXPLOSIÓN CEREBRAL en este juego que la historia es el apartado menos estelar del juego. Pero la historia termina y... entonces llega el Another Day, un día extra en una dimensión paralela que, aparte de un jefe extra y un boss rush realmente divertido... se ríe continuamente de sí mismo. Un ejercicio de autoparodia que pone como premisa central luchar con pins. Literalmente, es una glorificación estúpida de los tazos, las canicas, los beyblades... este tipo de juegos que todos teníamos en la infancia, pero llevado a un extremo paródico y absurdo que es un puto descojone y que amo incluso más que a la historia principal, porque pone a los personajes en las situaciones más divertidas y se ríe continuamente de ellos o señala sus defectos más obvios que la historia ignoraba pero el jugador notaba. Nunca seáis de esa gente horrible que juega a TWEWY y cree que, tras el último día, el juego ha terminado: ¡el Another Day es incluso mejor!


¿Y qué más decir? Cuando una consola tiene un catálogo tan amplio, variado, creativo, original y verdaderamente excelente como es la Nintendo DS, ser el mejor juego del sistema es una tarea titánica que suele quedar reservada a alguna First Party loca al final del ciclo de la consola. TWEWY dijo que no, y sin comerlo ni beberlo salió en 2007 el mejor juego que ha visto jamás esta consola. Es un juego muy especial, profundo, complicado y al principio hasta confuso. Sé que hay muchas personas que no lo disfrutarán por estos motivos de la misma forma que a mí la primera vez no me dijo nada especial, pero para las personas que consigan conectar con él se convertirá en una experiencia única. El mejor juego que ha producido jamás Square Enix, uno de los juegos más maravillosos que he tenido el placer de disfrutar en toda mi vida, y sin duda uno de mis favoritos absolutos, como creo que se nota a través de estas líneas.

¿Esto? Esto no existe y Square Enix nunca sacará una segunda parte porque
ya hemos gastado el quórum de milagros con Drakengard 3 y NieR 2.

Hace nueve años que me lo pasé, pero volví a él decenas de veces para seguir completándolo y lograr el deseado 100%. Jugué en nivel extremo, a nivel 1, compré todo, lo conseguí todo. Y diantres, volvería a hacerlo. De hecho, es lo que estoy haciendo. The Worlds Ends With You es un juego original, maravilloso y absolutamente irrepetible, que se merece ser jugado y amado por todo el mundo. No esperéis a leer sobre él dentro de veinte años en Hardcoregaming101: jugadlo hoy y descubrid esta maravilla hecha con verdadero ingenio. Si pusiera notas numéricas no le pondría un diez, porque eso se le da a las cosas que son simplemente perfectas. TWEWY se merecería un once: diez por todo lo que hace perfecto y un punto extra por ser el juego más creativo y original de la última decada. AMO este juego y, si no lo habéis probado nunca, os animo realmente a hacerlo. ¡Imaginad que lo adoráis la mitad de lo que yo! Podría ser la mejor revelación videojueguil que tuviérais durante los próximos cinco años. Muchas cosas hay maravillosas.. pero pocas tanto como este The World Ends With You.


5 razones para amar u odiar Drakengard



Love. Crimson Blood. Poison. Eternity. Revenge. Two. Sacrifice. Mother. Ritual. Scarlet. Prayers. 
Heresy. Hell. Solitude. Clouded Skies. Madness. Goddess. The World Watchers. Adore. Us.

Casi que el tráiler mola más que el juego.


Éste año será el décimo aniversario desde el lanzamiento original de Drakengard en Japón, donde se llamó Drag-on Dragoon. A mí, que cualquier excusa me sirve para mencionarlo, me ha apetecido dedicarle una entrada. Fue uno de los primeros juegos lanzados por Square Enix, aunque de hecho estaba desarrollado por un pequeño estudio llamado cavia, que vivía de hacer juegos de franquicias ya conocidas, pero que por primera vez pudieron hacer algo original.

¿Es Drakengard el juego más adecuado al que dedicarle una entrada repleta de amor y purpurina? No. Eso suele hacerse con juegos antiguos, o con los que han pasado totalmente desapercibidos y merecen un reconocimiento, cosa con la que Drakengard no cumple en absoluto. Es decir, el que realmente sí merece una entrada así es su "secuela", NieR. Drakengard ha sido apaleado por la crítica, y comprendo que estéis de acuerdo. Es muy... especial.

Pero precisamente porque es uno de ésos juegos odiados para toda la eternidad por la cantidad de fallos que tienen, debería explicar por qué me gusta tantísimo. Éstas razones no son necesariamente buenas:  para mí son virtudes, pero dependiendo con el cristal con el que se mire, son defectos imperdonables. No, de hecho, seguramente son defectos imperdonables, pues la paciencia tiene un límite. Pero no importa. La entrada revela la verdad, toda la verdad, y nada más que la verdad, desde el punto de vista de una fan enloquecida. Estáis avisados.


1.- LOS PERSONAJES

Los personajes de Drakengard no están muy desarrollados: sólo hay dos de ellos que tienen una ligerísima evolución, y tan sólo en un final. ¡Toma ya! El resto terminan igual que empiezan, con un desarrollo e interacción mínimos; y mira que son una mina de oro. Así pues, ¿por qué íbamos a querer a unos personajes tan planos, sosos y predecibles?

Lecciones de la vida, estilo cavia. Por cierto, son niños.
¡¡DRAKENGARD!! WAJAJAJAJA.

La respuesta es bien sencilla: no, no tienen el mismo nivel de desarrollo narrativo que otros juegos ni por asomo, es más: en ocasiones, el desarrollo del juego está hecho con los pies. Pero debemos afrontar que se encuentran también fuera de lo común. Nos vemos manejando a un "héroe" que no es heroico en absoluto: es un sociópata sanguinario.

Y lo mejor de todo es que le acompañan una especie de trobador que toca el harpa después de que Caim haya apuñalado repetidamente a varios hombres incluso después de muertos, una hermana a la que todo ésto le parece muy normal, una dragona que podría ser el único personaje cuerdo, un pederasta que es la única buena persona que verás en todo el juego, una elfa caníbal comeniños completamente loca, y un niño de seis años. ¿Cómo no iba a adorar semejante cast?


2.- SUS FINALES TROLLEADORES

¿Eh? ¿Hay un final extra para el cual tienes que conseguir todas las armas y completarlo todo al 100%, incluso las estúpidas misiones secundarias? Da por hecho que va a ser el peor final. Hay cinco, y el que aparece por defecto es el único que se puede considerar un buen final. El resto son totalmente... No sé como definirlos.

Después de ver esto, no podría olvidarlo aunque quisiera.
¡DRAKENGARD! WAJAJAJAJAJA


Son... ¿Apocalípticos? ¿Perturbadores? ¿High Octane Nightmare Fuel? ¿Demenciales? En fin. Yo amo el juego por éstos finales imposibles de olvidar, especialmente el segundo y el cuarto. El final secreto es una extraña broma de cavia que dio lugar a NieR, siendo el True Final Boss la batalla más difícil, estúpida y sádica que me he encontrado en videojuego alguno (aunque en el fondo me gusta por algún extraño Síndrome de Estocolmo). Amorosos, trolleadores y odiosos a partes iguales, los finales no dejan indiferente a nadie. Y eso es bueno, muy bueno.


3.- SU ODIO A LOS NIÑOS

Cavia odia a los niños. Es algo de lo que te das cuenta viendo éste juego. ¿Que hay una misión secundaria? ¡Vamos a hacer que esté totalmente dedicada a matar niños! ¿Que hay un niño? ¡Hagamos que sea amigo del pederasta! ¿Que queremos impresionar para siempre a los jugadores? Bueno... ¡Tenemos el cuarto final! Y más, mucho más, que no puedo revelar. El director del juego tiene una extraña fijación con destruir la felicidad de todo el mundo, y si son niños, más. 

Y entonces llega la elfa caníbal y los rescata para comérselos.
¡DRAKENGARD! WAJAJAJAJA.

El odio a los niños en éste juego es tal, que hasta en las historias ultrasecundarias de las armas, si te tomas el tiempo de leerlas, tienen cuentos tan emotivos como el de unos niños que jodieron para siempre la existencia de alguien, niños asesinos y manipuladores, niños que muertos hubieran hecho un mejor servicio a la sociedad, etc. ¡Es de tan mal gusto! Ésta extraña costumbre la moderaron un poco en NieR, pero en Drakengard la encontramos en su vertiente más bestial. Diréis: ¿por qué te gusta éste odio a los niños? Pues porque es lo lógico en ése mundo cruel y depravado en el que se ambienta Drakengard. Nadie está a salvo y los niños son los más vulnerables; no como en otros juegos en los que son intocables. Es arriesgado, es único, casi es original. No gustará a todos, ¡pero seguro que no lo habíais visto antes!


4.- ABSURDEZ (INVOLUNTARIAMENTE) HILARANTE
"¡Eh, una elfa loca acaba de intentar matarte para comerte porque no había ningún niño cerca!"
"..."
"La he apaciguado con mi hechizo inútil, aunque no sé cuánto durará."
"..."
"Nos la llevamos en nuestro grupo. ¡En marcha!"
"..."
Lógica de Drakengard. 
Fuente: por AQUÍ.
Deberíais ver ésta escena, es descojonante.
¡DRAKENGARD! WAJAJAJAJA.

 Y así un sinfín de escenas absurdas. En ocasiones el juego está contado con los pies, hasta el punto en que te preguntas si alguien se le ocurrió revisar lo que estaba ocurriendo: te pueden decir que hay que salvar a X personaje, cuando lleva tres capítulos muerto y todo el mundo lo sabe. Vale, las incoherencias no son tantas (aunque ésa en concreto sí ocurre), pero hay algunas escenas inconexas y absurdas como la descrita arriba, que dan para risas. Muchas risas. Y a mí me encanta reírme. ¿Cómo no iba a adorarlo? Es tan malo, que es bueno. O no.


5.- LA BANDA SONORA

Muy pocos juegos tienen una OST tan personal que, con oír tres segundos, sepas enseguida de dónde ha salido.Al principio es bastante normal: te puede gustar más o menos, pero no cabe duda de que es música. Poco a poco, la historia del juego va cambiando, tornándose cada vez más cruel y oscura: si algo puede salir mal, saldrá mal. Éstos cambios se reflejan en la BSO, y mientras que en el capítulo uno nos encontramos con música repetitiva pero bastante épica, para cuando lleguemos al capítulo ocho... bueno... cada vez se vuelve más extraña (y muchas veces desagradable), pero siempre de forma adecuada en contexto a la historia: por separado quizá no te dice nada, pero éste tema en su escena correspondiente, se te queda grabado a fuego para siempre.

I.Hear.A.Sound.
Y entonces descubres que cavia te odia. MUCHO.

La música de Drakengard es sin duda una de las mejores y peores cosas del juego, que divide incluso a los fans. La idea es que buena parte de la OST está constituída de doce famosos temas de música clásica, pero en vez de grabarlos y colocarlos tal cual, decidieron hacer remixes, loops extraños de tres segundos, incluír algún instrumento raro... Como es de suponer, es bastante... experimental, y al final ningún tema de la banda sonora se parece en absoluto a los originales de los que parten. La música es extraña, repetitiva y muchas veces pone de los nervios (¡dios, la música del capítulo ocho!), ¿pero sabéis qué? Es tremendamente adecuada, y sus tonos discordantes quedan estupendamente: gusten o no, no cabe duda de que son intencionales. Es imposible imaginar Drakengard con otra banda sonora.


EN RESUMEN

"A mi el primero me parecía un poco cansino por el modo de juego, pero me molaban los personajes y el ambiente caótico apocalíptico chungo. Luego en lo de los Bad Ends sí que disfruté como una perra."

-Jannan dixit mientras criticábamos Drakengard 2 (sabia mujer).

¿Que si debéis jugar a Drakengard? ¿Quién soy yo para decidirlo? ¡Pepinillo guerrero! Me dijo que se lo habían prestado y le dije que no lo jugara porque se aburriría como una ostra; cosa que efectivamente ocurrió, y con razón. Me parece muy lógico: los puntos negativos pueden superar ampliamente las cosas ¿buenas? de las que he hablado ahí arriba. ¿Para mí? Para mí sí vale la pena, es... único. Original. Irrepetible. Nunca había visto una fumada de tal calibre, y dudo que la vuelva a ver.

El protagonista sólo es capaz de sonreír poniendo ésta troll face.
¿Entendéis por qué lo adoro?
Por otro lado, lo desrecomiendo totalmente. ¿Es que no habéis leído el post? ¡¡Es horrible!! He dado cinco importantes razones para odiarlo, sin entrar siquiera en su monótono gameplay estilo Dinasty Warriors que echará atrás a más de uno y de dos (aunque calcinar vivo a miles de soldados clónicos desde el dragón tiene su gracia). Hay muchísimos inconvenientes, el gameplay oscila entre soso y aburrido (no es especialmente malo, pero es que es un género un tanto cansino), y las muchísimas personas que se acercaron a él pensando que era un JRPG de Square Enix se llevaron una decepción tremenda y mayúscula, lógico, viendo que anunciaban el juego como si fuera así.

No hay duda de sus defectos, pero también tiene muchas virtudes para aquél que las sepa encontrar. ¿Sabéis qué? Cuando aún ponía notas, le casqué un pedazo de ocho. Sí, un O-C-H-O. Y aunque a veces pensaba que era una nota injusta o exageradamente alta... volvería a hacerlo. Sé perfectamente que lo más sensato es no jugar a Drakengard. Pero, ¿Y sus personajes, sus momentos absurdos, su odio a los niños, su excelente banda sonora y sus inquietantes finales? Dios, deberíais conocerlos. No espero que nadie lo juege, pero al menos podéis ver el mejor Let's Play de la historia y salir de dudas: ¿merece Drakengard su mala fama? ¿merece el amor infinito que yo le profeso? Juzgad vosotros mismos.

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