[NDS] The Rub! Rabbits!

El tiempo vuela, parece que fue ayer cuando salió la Nintendo DS, porque todo lo que ha pasado después del año 2000 fue ayer. Pero no, resulta que The Rub! Rabbits! salió hace ya doce años como secuela directa de mi queridísimo Project Rub, unfantástico juego de primera hornada de la DS, siendo este sin duda igual de friki y alocado-japonés. Y... ¿más de lo mismo? Sí, pero no... no, pero sí... Ayyyy, Sega, ¡no se pueden hacer seguidos dos juegos tan iguales!


En Rub Rabbits encontramos un juego que sigue el mismo espíritu de estupidez de su predecesor, aunque ahora conquistamos a la chica en los primeros compases del juego. Lo que se añade es una nueva variante: una segunda chica que se convierte en una acosadora después de que el protagonista la salve por casualidad, y su amor obsesivo la llevará a hacernos pasar por los minijuegos más locos que podamos imaginar. Un trineo humano, una persecución de tiburones asesinos y troncos locos a bordo de nuestra canoa, o la clásica estampida de toros que ya encontrábamos en el primer título. Y es que no es casual: muchas de las refrescantes ideas de Project Rub acaban trasladadas a su segunda parte de una forma pues... eso, menos refrescante.

Esto no quiere decir que no haya nuevos minijuegos: los hay, ¡y muchos! Y el sentido del humor sigue siendo igual de extravagante que en aquel, pero es como si se hubiera perdido parte de su magia, pese a haber pulido su dificultad (mucho más asequible excepto en el minijuego del trineo, diseñado por Satán) o tener una mayor cantidad de contenido. Rub Rabbits es un juego más pausado, que tiene minijuegos de transición en los que no hay reto posible y, simplemente, nos proponen experimentar de mil maneras con nuestra DS. Mismamente, podremos curarle las heridas a la chica usando el stylus como bastoncillo con alcohol y nuestro soplido contra el micrófono para aliviar su dolor, con una extraña conexión entre jugador y personaje que funciona de manera excepcional... pero que, en algunos minijuegos que se alargan excesivamente pese a carecer de reto alguno, y la fórmula se vuelve en ocasiones tediosa. Tocas a la chica en la oscuridad mientras suelta gemiditos durante cinco minutos y tú tan solo piensas: "¿Qué estoy haciendo con mi vida?". Viva japón.

Pero aún así, siempre resulta tremendamente divertido. Incluso los minijuegos de Project Rub que traen de vuelta en su secuela tienen algún cambio, algún pequeño giro que hace que no sea tan terrible volver a verlos, y sinceramente se disfrutan. Quizá no de la misma manera, porque Project Rub era un juego pionero, original, diferente a todo lo que existía, y aquí simplemente tenemos "más de lo mismo" elevado al cubo. Visto en perspectiva no tiene por qué ser malo, pero los dos juegos salieron con poca diferencia y se percibe la dolorosa ausencia del toque mágico que hacía del primero algo tan fantástico para aquellos que conectamos con él.

Pero al final no decepciona. El juego tiene más contenido: más minijuegos, más desbloqueables, un pequeño modo historia alternativo, coleccionables  de ropa para vestir a la chica como queramos y que se muestre así en los minijuegos en los que aparece (¡incluso podemos personalizar la ropa!) o un modo para hacer versiones más largas y complicadas, en forma de retos, de algunas de las mejores fases. No obstante la estrella del bizarrismo es el modo "crear bebés", posiblemente en el Top 3 de las cosas más frikis que se puedan hacer con una Nintendo DS. Se supone que tú y tu posible pareja cogéis la consola cada uno por un lado, y tras meter los datos que pide (fecha de nacimiento, cotillear vuestra vida amorosa...) os da un porcentaje de compatibilidad y os propone sincronizaros en la pulsación de los botones para cortar bien vuestra tarta de bodas. De esta tarta saldrá un bebé, que no sirve para nada más que para recordar el frikismo inmenso del que presume esta saga, y si encontráis en la vida real una pareja que quiera hacer con vosotros este minjuego, mi más sincera enhorabuena porque gente tan loca no se encuentra cada día.

Pero claro, la estrella vuelve a ser el apartado artístico. Espectacular, fresco, muy original. Vuelven las siluetas, y aunque esta vez hay más historia a través de texto, los dibujos no han perdido ni un ápice de su personalidad y su increíble expresividad. En algunas partes está hecho con siluetas 3D en vez de las ilustraciones 2D, pero el motor gráfico es tan fiel a su estilo que acaba por no importar. La banda sonora vuelve a ser un coro de señores tarareando unos pocos temas tremendamente pegadizos, y es realmente encantadora, quizá incluso mejor que la del primer juego. ¡Cero quejas!

Digo que el juego salió demasiado parecido, que no tiene el mismo toque mágico... pero la verdad es que también he completado The Rub! Rabbits! dos veces al 100%: una en su época y otra en la actualidad, volviendo a jugarlo y pasándomelo igual de bien. Es un juego que me encanta, que me divierte un montón y que me transmite un buenrollismo inmenso pese a ser mucho menos original que el primero. ¿Me gusta más? Por lo menos me gusta casi tanto como Project Rub. Y si lo consigue pese a sus fallos... algo tendrá. Pero es que amo sus bizarradas, sus minijuegos, sus historietas tontas, su peculiar sentido del humor y, en general, lo japonés que es. No es igual de refrescante que la primera parte, pero siempre me ha divertido de la misma manera... ¡y completar este al 100% no es moco de pavo, con la cantidad de coleccionables que tiene! Sinceramente, lo he disfrutado tanto como la primera vez y, para los amantes de Project Rub, vale la pena pese a todo. El mundo necesita más juegos así.

BONUS!!

Como no podía ser de otra manera, he grabado la fantástica secuencia inicial de The Rub! Rabbits! como ya hice con la de Project Rub. Disfrutad de su deliciosa fabulosidad:

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