[PC/PS3/360] Binary Domain

De Binary Domain se oyen dos cosas: la primera es que es una copia barata del Gears of War. La otra, es que es una de esas joyas ocultas de esta generación y que merecería más reconocimiento. La verdad, a mi los shooters no me dicen ni fu ni fa, y por mucho Third Person Shooter en vez de FPS o por mucho que se venda como "un juego japonés alejado de esos moldes grises y marrones de lo occidental" u "obra maestra del Yakuza Team", no me decía nada especial, aunque debo admitir que me daba un poco de curiosidad el endiosamiento al que estaba sometido en diferentes foros. Aún así no lo compré porque, ya se sabe, es un TPS y prefiero comprarme más RPGs de mil horas que no voy a jugar nunca antes que comprar un shooter y que pasen cosas malas de nuevo. Pero, otra vez, Chato Maltés tuvo la deferencia de prestármelo (desde aquí, ¡muchas gracias!) y pude, al fin, entender de qué va esto. Advertencia: este análisis lo escribe una persona que no ha jugado a Gears of War y que no tiene ni pajolera idea de TPSs. Para qué mentir.

La portada no podría ser más genérica. Dios.

La verdad es que la temática de Binary Domain podría ser bastante interesante, pese a que ya se ha visto mil veces en ciencia ficción. En un mundo futurista, un hombre se vuelve loco tras descubrir la verdad sobre sí mismo: era un robot y no un humano. Esta tecnología tan elevada solo pueden haberla hecho dos países: EEUU (que al ser los protagonistas ya sabemos que no lo han hecho) y Japón, así que el protagonista y su compañero, dos hiperamericanos musculosos, se dirigen hacia allí para encabezar una operación de infiltración junto con otros agentes de otros países. Sólo que nadie sabe nada de eso del sigilo y aquí vamos con pistolas, metralletas y cañonazos a gogó mientras nos persiguen hordas de robots japoneses y nuestro colega inglés nos dice: "¡ESTO ERA UNA OPERACIÓN DE INFILTRACIÓN!", pero el pobre se ha equivocado de juego. En todo caso, al ser en asia podríamos imaginar que contempla una ambientación diferente a lo habitual, pero la verdad es que no tiene nada raro ni emblemático que te haga pensar que estás en japón. Ni Yakuza Team ni hostias: si te dijeran que ocurre en Londres futurista, te lo crees también.


Siguiendo con la historia, una de las mecánicas más curiosas es que el juego tiene diferentes "ramas", e incluso relaciones con los personajes y diálogos exclusivos de unos u otros que incentivan la rejugabilidad. ¡En serio! Empezamos acompañados de Bo, pero pronto nos uniremos al resto de agentes (de Inglaterra, China y Francia), y a cada nueva fase se nos dirá que debemos dividirnos en dos equipos y que elijamos quien formará parte de nuestro escuadrón. Sobra decir que hay personajes con más relevancia argumental que otros y que esto resulta muy cantoso desde el minuto uno, pero no deja de molar que según nuestra amistad con tal o con cual haya pequeños cambios en la historia e incluso diferentes finales. La pena es que parte de la amistad va en función de ayudar y de no disparar a nuestros compañeros, cosa que en ocasiones resulta harto complicado cuando, mientras disparas, pasan justo por delante de ti y encima se quejan del cargador que les acabas de vaciar en todo el culo. Podemos elegir qué responder en batalla, tanto por micrófono como por mando, aunque yo opté por el segundo porque algo me decía que el primero fallaría estrepitosamente.


Yendo a lo que es la jugabilidad en sí, Binary Domain es un TPS que consiste básicamente en cubrirse y disparar. Ajá. Lo suple con un montón de armas diferentes, una ambientación bastante colorida, lo curioso que resulta su sistema de amistad, y unos personajes que son cliché a más no poder pero que sin embargo quedan bien en su contexto y a los que se les coge cariño, además de un buen puñado de jefes. Pero ya está. No tiene niveles superoriginales (aunque en los primeros hay un par de mecánicas que parecen mínimamente interesantes y que, sin embargo, nunca más vuelven a salir), ni una jugabilidad explosiva que no se haya visto nunca. Pero es divertido, eso no se puede negar, e incluso a mí como antifan de los disparos, me ha conseguido enganchar sin tener una gran historia detrás. Me ha parecido mucho mejor parido que Spec Ops, por ejemplo, aunque prefiero aquel con mucha diferencia por todo el mensaje al que apunta, cosa que Binary no tiene.


Es decir: el esquema del juego es de lo más básico. Pasillo, matar, cinemática. Pasillo, matar, cinemática. De vez en cuando aparece una zona un poco más abierta en la que no hay que matar nada y podremos hablar con la gente, pero solo hasta que hablemos con la persona correcta para ver la cinemática que toca. La verdad es que no me han molestado, pero variedad, lo que se dice variedad, tiene bien poca. Binary Domain coge las bases de cualquier TPS y se basa en ellas al dedillo, sin aportar nada nuevo ni salirse un poco de la norma. No es algo necesariamente malo tampoco, pero para las críticas de "Obra maestra" "Sleeper del año" "Lo mejor de SEGA en los últimos años" o "Pedazo de historia", la verdad es que le veo muchos fallos para concordar con cualquiera de las afirmaciones. Lo que no quita que me lo haya pasado muy bien con el juego, ojo.

¡¡¡DIOS MÍO ERA UN REPLICANTE!!! El drama.

A nivel técnico, cumple de sobras. Cero relentizaciones, explosiones a tope... los escenarios están bien recreados, y las caras de los personajes son muy realistas y están bien hechas. A nivel sonoro no recuerdo ni un solo tema y, la verdad, diría que era todo muy ambiental y bastante decepcionante. Lo típico: que un juego te dure como unas diez horas y que sin embargo no recuerdes ninguna canción. ¿La culpa de quien? Pues no lo sé.

Tokyo, Barcelona, Nueva York o Atenas. Podría ser cualquiera.

En resumidas cuentas, Binary Domain es un juego muy entretenido, pero con muy pocas cosas realmente interesantes. La historia está bien, pero los personajes son terriblemente cliché y no se entra en los temas verdaderamente interesantes a un nivel realmente profundo, por no habler de alguna estupidez que meten y que me dio un poco de vergüencita ajena. Aún así, mola muchísimo poder elegir a quien usar, que las escenas cambien según quien está contigo, que hayan diálogos diferentes según cuantas misiones llevas con X personaje, y mil cosas más. Entretiene jugablemente, pero no me ha cambiado mi opinión sobre este género como sí hizo Vanquish, por ejemplo, y la monotonía se acaba apoderando de ti en algún punto. Hay jefes y upgrades de armas, y nunca deja de ser divertido aunque la historia no sea para echar cohetes. Pese a todo, me he divertido mucho con Binary Domain y me enganchó bastante, que al final es lo que cuenta, y hasta me planteé rejugarlo para ver caminos alternativos con otros personajes, aunque finalmente no lo hice por ser prestado. Al precio justo, es una buena compra.

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