[GB] Trip World
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No sé por qué, pero nadie conoce este juego. Quitando la Wikipedia, sólo he encontrado dos o tres páginas en inglés que hablen sobre él... Y en español nada de nada, o al menos eso indica San Google. Así que me dispongo a llenar ese vacío en la red y sobretodo en mi blog, que aunque ya está lleno de juegos raros, sí adolece de una falta enorme de juegos de Nintendo: a ver si poco a poco arreglo este problema hablando en el futuro de alguno como Earthbound (Mother 2), Fire Emblem o Golden Sun.
Trip World es un plataformas de Sunsoft que salió para la primera Game Boy en el 1992. Lo conocí a través de Blame the control pad, una página muy completa y recomendable que se preocupa por arcades, juegos conocidos y reliquias que no conoce ni Dios. Trip World no tiene textos y sólo salió en Japón y Europa.
A diferencia de la mayoría de plataformas, tocar a un enemigo no quita vida, porque como mucho se lanzan contra ti y te empujan hacia atrás pero sin dañarte (aunque claro, el empujón te puede hacer caer sobre un montón de pinchos... Pero eso es otro cantar). Así que a menos que tú les ataques primero, los habitantes de este mundo suelen ser pacíficos y amistosos, como mucho te perseguirán un poco o se pondrán encima de ti (¿quizá son demasiado amistosos?).
Tiene más fuerza que Conan el bárbaro.
La breve intro nos presenta a Yacopu, el primo secreto de Jigglypuff. Parece que ocurre algo relacionado con unas flores (?) y debes andar por los cinco mundos para... ¿salvarlo todo? No hay ni una línea de diálogo así que ni idea, pero poco importa aquí la historia.
El bichito en cuestión tiene una cualidad especial: transformarse cual Kirby, obteniendo distintas habilidades. Irán desde lo que yo llamo “Modo flor” (el mismo animalito pero con capacidad de disparar semillas y plantar flores sobre los enemigos, que los detendrán por unos segundos), hasta el “Modo pelota” (vamos, te conviertes en una bola que bota sin parar y avanza muy rápido), pasando por el “Modo Wiglytuff” (osea, la evolución más grande y fuerte pero igual de adorable), entre otros. Sin embargo no están del todo explotados e integrados y las transformaciones de volar y nadar no están muy bien aprovechadas y apenas aparecen.
Haciendo amigos gracias a la secta de las flores.
Al final de cada nivel hay un boss que siempre tiene un diseño muy original y único. Los jefes sí son agresivos, aunque a menos que te ataquen directamente, tocarlos o ser empujado por ellos tampoco implica morir. Contamos con cinco vidas cada una de las cuales termina tras recibir daños cuatro veces, lo cual hace un buen balance para los pocos mundos que hay, extremadamente fáciles... Aunque la mayor dificultad, claro, está en los bosses que sin llegar a ser imposibles tienen un patrón de movimientos bastante impredecible.
Forever alone.
Es muy corto (unos veinte minutos si te lo pasas a la primera, quizá menos... aunque dudo que alguien lo termine TAN rápido) y no tiene mucho valor rejugable más allá de admirar los paisajes. Precisamente por su brevedad creo que vale la pena probarlo un rato, aunque para gustos colores.
Los gráficos y el diseño son lo mejor del juego sin duda con cinco mundos muy distintos que merece la pena explorar (algunos incluso tienen divergencia de caminos). Evidentemente están en blanco y negro porque hablamos de un juego de la primera Game Boy; pero considerando la limitación de colores el apartado es muy detallado y agradable a la vista; incluso se procura que las pantallas sean muy diferentes entre sí, pero con todos los elementos perfectamente identificables.
Los “enemigos” también son interesantes, porque no son genéricos como en cualquier plataformas. Sus sprites están muy bien animados, y al ser tan únicos aparecerán una vez en todo el viaje (rara vez más de una y siempre en lugar muy concretos). Son divertidos y adorables, mucho mejores que el enemigo promedio del plataformas superventas de turno.
Simplemente, único.
Por último, decir que la banda sonora es el apartado más flojo, aunque no por eso malo. Hay una melodía en cada mundo y una en concreto para los bosses, pero todas ellas son bastante sosas (claro que al sonido de la Game Boy tampoco podemos pedirle maravillas, pero por ejemplo la música del Castlevania era genial incluso en una consola tan limitada).
Lo que importa no es la meta sino el viaje en sí mismo, admirar cada uno de los mundos y sus particulares habitantes que reaccionarán de distintas formas. Nada de enemigos genéricos: en Trip World la mayoría de sprites se repiten muy pocas veces (algunos sólo aparecen en una ocasión en todo el juego) y cada uno va a la suya, como si estuviesen vivos. Además Yacopu puede cambiar de forma y obtener otras habilidades al estilo Kirby, dándole un toque muy original. Los gráficos son muy bonitos para ser de Game Boy y el juego entretiene mucho en lo poco que dura si se termina al primer intento (aunque yo tardé bastantes más). No diría que es una joya (hay muchos plataformas mejores) pero sí que vale la pena dedicarle un rato a este cartucho olvidado por tantos pero que rebosa originalidad.
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