[PSP] Space Invaders Extreme

Tras más de un mes (¡UN MES!) sin publicar un solo análisis en el blog y alimentarlo sólo a base de noticias, he decidido que ya ha llegado el momento de darle un poco de vidilla, acordándome de repente de uno de ésos juegos que más me engancharon el último mes, tanto que alargaba considerablemente mis estancias en el baño. Hablo, por supuesto, de Space Invaders Extreme, la puesta al día de uno de los videojuegos más conocidos de todos los tiempos, que a menudo recibe nuevas reediciones. Yo me refiero en concreto a la de PSP, pero éste mismo remake existe para DS y creo que también para Xbox arcade. ¿Es "más de lo mismo"? ¿Merece realmente la pena? Podría deciros simplemente que es un juego ultraadictivo, pero la cosa es explicar por qué... y allá vamos.


La mecánica del Space Invaders original sigue ahí, y es perfectamente reconocible. Los aliens siguen bajando de un lado a otro y unidos con una formación muy simple, pero en vez de ser la idea de siempre, no se queda ahí y añade un montón de cosas nuevas, empezando por los power-ups. Los enemigos están divididos por colores (azul, rojo, verde, amarillo y gris), y cada color otorga un power-up distinto. De esta forma, si matamos primero a todos los rojos, luego azules, etc, nuestra puntuación se irá multiplicando, y si aciertas a varios enemigos seguidos del mismo color, recibirás su respectivo power-up. Dicho de otra forma, no hay que disparar a lo loco sino intentar encadenar combos, para recibir nuevos power-ups (se agotan a los pocos segundos) y tener más probabilidades de sobrevivir.

No obstante, los enemigos ya no tienen el mismo movimiento que en el juego original, o al menos no siempre. Además de aumentar la velocidad cuantos menos hay, algunos se arrojarán hacia ti en un ataque kamikaze, reflejarán tus ataques (y si no estás atento puedes morir por tu propio disparo), lanzarán láseres enormes que te pueden pillar muy desprevenido, se ponen de perfil para que sólo puedas atacarles por un único punto y sea mucho más difícil acertarles, extrañas rutinas de movimiento que habrá que aprender a dominar antes de poder completar los niveles, etc, etc, etc. Sobra decir que toda fase tiene su respectivo jefe final, cada uno con su propia forma de ser derrotado, sin ser solo "dispara-dispara-dispara", y necesitan de cierto aprendizaje.


A todo esto, hay un total de cinco fases que se bifurcan según tu puntuación, es decir: contamos de hecho con once extensos niveles a través de un gran reto (tenemos tres vidas por fase. Diréis lo que queráis pero a mí se me ha hecho difícil, sinceramente, pese a que claro que para ser un shmup es relativamente sencillo). Además de todo esto, tenemos las fases extra, que nos suelen proponer un objetivo completo. Golpear a tantos enemigos de tal tipo en X tiempo (normalmente van acorazados y has de atacar antes a sus protecciones), no morir... a veces son niveles muy fáciles y otras veces están en lo demoníaco, pero si se hace bien, se puede desbloquear el modo Fever al volver al juego normal, el power-up más poderoso de todos, que dura cerca de un minuto y que de unos pocos disparos destroza todo lo que hay en pantalla. 


A parte de tantas maravillas contamos con un excelente apartado sonoro, con una música que si bien no es la repera le da mucho ritmo al juego, sobretodo con los efectos de sonido de disparos y explosiones (que pronto pasan a formar parte de la propia música). Los gráficos no se quedan tampoco cortos (al menos en PSP, que con una pantalla panorámica el juego se ve perfecto), contando con unos colores muy vivos que quedan estupendamente. Para mí, perfecto, y la verdad es que no me lo imagino con otro aspecto que sea más funcional y bonito al mismo tiempo, en un juego que sobre el papel es muy corto pero que cuesta bastante de dominar y no se acaba en dos tardes ni de broma.

En resumen: estamos ante un juego divertido, muy adictivo y completo, repleto de cosas buenas, y al que sinceramente no logro sacarle ningún defecto por más que lo piense. Me tuvo muy enganchada en su día, y a veces sigo echando algunas partidas porque, ya se sabe, llegar al final de un shmup no es más que el principio del juego y, en éste caso, siempre apetece volver a él. Muy recomendable, y más aún siendo en formato portátil.
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