[PC] Va-11 Hall-a: Cyberpunk Bartender Action

No conocía de nada Va-11 Hall-a (a partir de ahora, Valhalla), pero pocos días antes de salir empecé a ver a algunas personas de twitter volviéndose locas con él, y despertó tremendamente mi curiosidad con su extraño subtítulo, "Cyberpunk Bartender Action". Si a esto le sumamos que Suditeh me lo regaló, tenía que darle una oportunidad sí o sí, más contando que es una Visual Novel y que requiere de nulo esfuerzo por mi parte para ser disfrutada.



Valhalla no es más que lo que promete: el día a día de una camarera en un futuro cyberpunk, que incluye humanos altamente mecanizados y robots increíblemente humanoides. En la ambientación que cualquier otro juego escogería para hacer un juego de acción, Valhalla nos pone un rol más bien pasivo y tranquilo, que pese a ocurrir en una de las ciudades más peligrosas del planeta, se centra en la vida cotidiana de una camarera que simplemente se dedica a escuchar a sus clientes: Jill. En el rol de Jill no estaremos sujetos a las clásicas decisiones del género, sino que simplemente podremos elegir qué bebidas servir a nuestros clientes y cuánto alcohol echar en ellas. Parece una tontería, pero algunos clientes se marcharán si no les servimos justo lo que quieren, mientras que otros aflojarán la lengua a poco que beban... todo es cuestión de conocerlos.


Así pues, Valhalla no es más que esto: vivir lo cotidiano e interactuar con nuestros clientes, que en la mayoría de casos ofrecerán conversaciones muy interesantes y que son lo que nos empujará a seguir jugando, a la vez que nos dan muchos datos del mundo en el que estamos pero sin restregárnoslos por la cara. Todo con mucha naturalidad vaya. Nuestros clientes tienen todo tipo de trabajos (prostitutas, cantantes, hackers, periodistas...), pero todos ellos nos irán dando pinceladas de la situación política de la ciudad desde los más variopintos puntos de vista, y en muchos casos se interrelacionarán con las webs que podemos leer desde casa.


Y es que Valhalla se organiza en días. Antes de ir a trabajar, Jill puede mirar su móvil y visitar danger/u/ (una brillante parodia de 4chan), leer el periódico, blogs de internet, noticias... todo se configura de una forma natural y encantadora, recordando de una forma algo más primitiva a todo lo que hacía grande a .hack// en lo que respecta a la interacción personajes/foro/vida real, y en esto Valhalla se lleva un diez como una catedral. El texto está ahí para que lo leas si te apetece, pero está todo tan bien interconectado que resulta imposible evitar la tentación de devorarlo para saber qué hizo tal cliente cuando se marchó de nuestro bar. ¿Quizá emborrachándole estábamos afectando indirectamente a sucesos importantes de la ciudad? No llega a tanto. Los cambios principales son nuevos diálogos, que nos desvelarán anécdotas muy personales de nuestros clientes según la interacción que tengamos con ellos, y que siempre serán un placer de leer.



Más allá de esto, Valhalla no oculta sus orígenes o influencias, siendo las principales el anime y los videojuegos. Encontraremos montones de guiños a ambos mundos: Metal Gear Solid, Bubblegum Crisis, Akira, Steins;Gate, Persona 3, Type-Moon, fenómenos varios de internet... Valhalla no oculta sus influencias, sino que las acepta con dignidad y, sobretodo, un gran sentido del humor que te saca una sonrisa cuando pillas una referencia pero que sigue deslumbrando aunque no la encuentres. No se nutre solo de este tipo de fanservice, naturalmente: hay conversaciones verdaderamente alocadas, absurdas, y muy "de borracho", que son muy divertidas si es tu tipo de humor, y que tratan temas bastante tabú en los videojuegos como el sexo o la homosexualidad de una forma sorprendentemene natural, algo muy de agradecer (y si vosotros no habláis de sexo cuando estáis borrachos, pues qué queréis que os diga, cambiad a vuestros compañeros de borrachera).

¿Raiden?

Los personajes están muy bien definidos, y verlos a todos a través de sus dramas diarios (incluída Jill, la entrañable protagonista) hace que te acabes enamorando de todos ellos y queriendo saber más. Valhalla sabe a poco a lo largo de las diez horas que dura, pero al mismo tiempo te deja un regusto muy agradable por todo lo que llega a conseguir que te impliques en ese tiempo. No tiene una historia increíble ni un giro de guión espectacular, pero tampoco lo necesita para cumplir perfectamente con lo que se propone: explicar un pedacito de la vida diaria de Jill, que sin tener nada de especial te engancha de principio a fin.


En los aspectos más artísticos, destaca especialmente en la parte musical. En todo lo visual tenemos una estética muy anime (sin apenas animaciones como es costumbre en las visual novels más allá de unas pocas expresiones), y una interfaz que no aprovecha toda la pantalla, que recuerda ligeramente a Visual Novels más clásicas como True Love o EVE: Burst Error y que le sienta muy bien. Pero como decía antes, la parte sonora es la más destacable: hay más de cuarenta temas (no todos están disponibles desde el principio, pero Jill los puede comprar desde su móvil) que podremos colocar en el reproductor de música antes de empezar a trabajar, con lo que siempre podemos experimentar con diferentes canciones o quedarnos solo con nuestras favoritas. Toda la música es completamente electrónica e instrumental, con una calidad indiscutible y que le sienta estupendamente al aportar el toque justo de retrofuturismo.





Como últimos apuntes, un par de cosas: Valhalla nació de un Kickstarter, y antes de esta versión final se lanzaron dos demos a las que referencian dentro del juego. La primera no es muy relevante pese a las menciones que le hacen, pero la segunda sirve para introducirse en su universo y sus mecánicas (más complicadas que en el juego final) y se considera oficialmente su prólogo, así que es muy recomendable jugarla para hacerse una idea: la podéis descargar desde aquí. El otro detalle es que, aunque se publicite como "Waifu bartending", es todo una coña enorme de internet: aquí NO vais a encontrar ni sexo ni personajes a los que elegir de vuestro harén personal. Menos mal.

De esta forma, Valhalla se corona como una Visual Novel de calidad más que respetable. Una historia sobre lo cotidiano que sin embargo engancha gracias a sus fantásticos diálogos y personajes, una vuelta de tuerca a las elecciones a través de los cócteles que preparemos, y un sonido electrónico que es la guinda del pastel. Diez horas que se pasan volando, momentos memorables, y buenas ideas llevadas a muy buen puerto en una aventura que engancha de principio a fin y que no adolece de los principales errores que sí tienen un buen número de Visual Novels. Sukeban Games se gana un gran respeto con este juego y, tras terminarlo, solo queda preguntar... ¿Para cuándo el siguiente?
⬆