Día 15: Rengoku II: The Stairway to H.E.A.V.E.N.

¿Qué os puedo decir de Rengoku? Recomendado por Las nalgas de Isabella Rossellini, descubrí en Rengoku II una de las experiencias más gratificantes que he tenido con mi PSP. Un juego exclusivo, Dungeon Crawler, que está incluso en español, y que tiene un postgame roguelike brutalmente adictivo. Tras más de 50h lo dejé (sin completar al 100%), pero la adicción que genera esto de conseguir piezas para tu robot (que visualmente son diferentes entre ellas, e ahí la gracia), matar bichos y descubrir el mapa, es difícilmente comparable a la que me haya despertado cualquier otro juego de la portátil. La sensación gratificante de morir, planificar tu estrategia con nuevas piezas, y destrozar al jefe usando un nuevo estilo de juego es algo sensacional, y su dificultad está perfectamente ajustada, sin ser nunca el sufrimiento que suele representar este género.

Tiene unas mazmorras muy bonitas y variadas, con unos maravillosos mapas laberínticos inolvidables y una banda sonora de la hostia que hacen que te preguntes continuamente... KONAMI, ¿POR QUÉ CANCELASTE EL PUTO RENGOKU DE PS3?

La vida es injusta a veces, pero Rengoku siempre será uno de mis favoritos para la PSP. Ya tuvo su propia entrada, por si queréis saber más de él.

[PSP] Rengoku II: The Stairway to H.E.A.V.E.N

Hace algo más de medio año que descubrí Rengoku. Fue, precisamente gracias a este blog, en el que una buena persona bajo el nombre de "Las nalgas de Isabella Rossellini", me comentó que esto era la secuela espiritual de Baroque de la mano de Hudson Soft. Dios santo, ¡¡¡LA SECUELA ESPIRITUAL DE BAROQUE!!! ¿¡Sabéis lo fuerte que es decirme esto?! ¿¡A MÍ?! No pude evitarlo: busqué el juego en youtube, y sin mirar ningún video puse directamente su banda sonora. Parecía efectivamente seguir su línea, y encima era un juego de PSP que ni me sonaba remotamente y me hizo recobrar la esperanza en esta maravillosa máquina que tanto tiempo ha pasado empolvada. Descargué el juego ipso facto sin saber nada más, y pese a tener bastantes responsabilidades para ese día, me pasé más de dos horas jugando a Rengoku II. Luego leí que tenía críticas pésimas, pero ya era demasiado tarde para echarse atrás: había captado toda mi atención. Y cuando lo probé me di cuenta de que era un descubrimiento muy gordo.



Como se puede intuir, Rengoku es un Dungeon Crawler en tercera persona y en tiempo real, con una mecánica bastante monótona: explorar pisos, encontrar objetos, mejorar tu equipo, subir de nivel, y llegar hasta el jefe del piso, que nos dejará el paso libre para ir al siguiente piso y repetir la operación durante todo lo que dura el juego. "¡¡¡Oh dios mío qué horror!!!" diréis algunos, pero al fin y al cabo esto es lo que haces el 99% del tiempo en cualquier Dungeon Crawler. Quizá Rengoku II no será el juego que haga que si odias los Dungeon Crawlers dejes de hacerlo, pero al que le gusten mínimamente, debería echarle una ojeada. Al ser en tiempo real (y, además, bastante rápido), propone una propuesta muy diferente a la que suele ser habitual en este tipo de títulos.
 

 Y para empezar con esta distanciación, Rengoku cuenta con historia. No es genial y no es el punto estrella de este título, pero los juegos de estas características suelen carecer de ella, y está basada muy libremente en la Divina Comedia (se da un aire muy de refilón, ¿eh?). En principio estamos en una torre en la que robots sin alma luchan con el único objetivo de entretener a la gente. Al principio eran robots que se enviaban a la guerra, pero al acabar esta, decidieron darles un uso más lúdico. No obstante, cada piso representa uno de los pecados capitales que culmina con un jefe que, con el breve intercambio de frases, nos da a entender la historia, junto con los textos a los que accederemos cada vez que desbloqueemos un piso. No tiene tampoco ninguna gran revelación, pero sí que puedo decir que me resultó entretenidísima y bastante original, aunque no entro más para que nadie se coma spoilers.

Los mapas son la perfección. LA PERFECCIÓN HE DICHO.

El secreto de su diversión, no obstante, reside en la variedad de piezas que nos podremos equipar. Es aquí donde más me ha recordado a Baroque, para qué negarlo. Nuestro robot se puede equipar seis piezas (cabeza, brazos, piernas y pecho), que cambiarán su aspecto, uso y animación según en qué lugar se equipen. Esto quiere decir que el taladro sólo lo puedo equipar en brazos y cabeza, pero la animación resultante y el patrón de ataque que salga es diferente según dónde se coloquen. El objetivo principal es hacer combos lo más largos posibles, inmovilizar a los enemigos para poder atacarles más, e intentar aprovechar al máximo el patrón de ataques de cada pieza para conseguir que según qué locuras sean posibles gracias a los diferentes combos que consigamos hacer.


Así es como empiezas siendo un mindundi y acabas con unas piernas que hacen daño, avanzas haciendo piruetas en vez de caminando, y te teletransportas automáticamente detrás de los enemigos.  La gracia está en ir probando combinaciones diferentes: el cañonazo, la metralleta, el ataque que paraliza momentáneamente a los enemigos, una simple espada, un martillo, unas piernas especiales que hacen tal cosa, y todo esto sin pasarte usándolas: de lo contrario se recalentarán y quedarán inútiles durante un rato, para no abusar de esa pieza tan poderosa. Si se acaba la munición pero tenemos más slots, el juego cambiará a la siguiente pieza que tengamos equipada automáticamente. No obstante, si mueres en algún lugar que no sea el jefe, las piezas que llevases equipadas se quedan en el lugar en el que has muerto, y si las quieres recuperar, tendrás que ir a buscarlas, aunque sea con un equipamiento mucho más cutre, que te hará jugar con más imaginación para poder sobrevivir. No es un juego especialmente difícil, y el 90% de mis muertes han sido en jefes realmente, pero es un puntito interesante que hace que valga mucho la pena.


El juego tiene dos modos: historia (que son tan sólo ocho pisos, unas 12-14 horas), y el modo H.E.A.V.E.N., que se desbloquea tras completras el juego, y consiste en tres mazmorras de 99 pisos, pero que en vez de ser un Dungeon Crawler... Rengoku se convierte en un roguelike. Y mola. Mola muchísimo. El modo historia ya me pareció la salvación, pero es que el modo H.E.A.V.E.N. es directamente la panacea, y da pena pensar que Konami canceló una supuesta tercera parte que además daba el salto a sobremesas, porque tras probar esta maravilla lo hubiera comprado cagando leches. Piezas espectaculares, enemigos poderosísimos, jefes a mansalva, pisos mucho más breves pero no menos intensos, guardar tan solo una vez cada diez pisos, piezas que se te equipan solas y donde quieren, teniendo que joderte... Es todo esto lo que hace de este modo sin duda la versión más adictiva de Rengoku, si bien mucha gente se quedará contenta con el modo historia, pero H.E.A.V.E.N. es lo que te acaba empujando a amar el juego, ponerlo en tu top de la consola, o a echarle 50 horas tranquilamente, pues tiene contenido para parar un tren (incluso hay un DLC gratuito, pero yo no he sabido cómo descargarlo), yo no lo he visto todo aún.


En el apartado técnico, cumple de sobras. Muy buenos gráficos gracias al planteamiento de tener salas cerradas en vez de un gran mapeado abierto y masivo, todo se mueve muy rápido, tenemos muchos modelados diferentes (casi tantos como piezas hay), unos escenarios muy llamativos y variados y, sobretodo: una banda sonora espectacular, principalmente con temas electrónicos, pero que meten de lleno en la acción: todos ellos son absolutamente memorables con mucha identidad propia, nada de basura genérica, al igual que los diseños de personajes. El control es también sólido: nos movemos con las flechas o el joystick, con R fijamos y triángulo, cuadrado, redondo y X corresponden cada uno a una de las extremidades. Es muy fácil hacerse con el control y pillarle el truco al juego.


Sus mapas laberínticos y maravillosos, las habitaciones cerradas en las que te obligan a matar a todo bicho viviente para seguir, los momentos tensos de estar a punto de matar a un jefe y que gane el que de el siguiente toque, los momentos frenéticos de esquivar, su espectacularidad, su pedazo de banda sonora, la historia, la customización que eterniza el título hasta el infinito y más allá,  o el maravilloso modo H.E.A.V.E.N... Todo eso son motivos por los que el juego es genial, pero no hay que olvidar el más importante: Rengoku II divierte. Mucho, muchísimo, y engancha a más no poder, o al menos así fue conmigo. Tras echarle 50 horas, abandono por falta de tiempo pero no de ganas y, sinceramente, considero Rengoku ya no sólo uno de mis juegos favoritos de PSP, sino uno de mis Dungeon Crawlers favoritos en general.


Sé que la crítica lo considera una mierda, pero mientras que con otros títulos que adoro sí que veo que merecen ser vilipendiados a veces, no me parece el caso de Rengoku II que, sinceramente, me ha parecido maravilloso.  Es por cosas así por las que merece la pena tener este espacio, así que desde aquí un gran abrazo al amigo "Las nalgas de Isabella Rossellini", que no sólo me alegró el día sino que, verdaderamente, me descubrió "la secuela espiritual de Baroque" tal cual prometió, así que si os gusta Baroque no puedo más que recomendarlo, y si no os gusta porque sois personas normales pero amáis los Dungeon Crawlers también os lo recomiendo, porque... Al fin  y al cabo, Baroque tenía muchos errores de los que este juego carece, aunque precisamente por ello tenga menos encanto.

Era demasiado bueno para tenerlo piratón, así que ahora a por el primero.

OST para recordar... (23)

Visto lo poco que actualizo el blog y que éste es el tipo de entrada perfecta porque cuesta poco tiempo de hacer y me da la excusa para hablar de qué estoy jugando actualmente o recordar juegos que me gustan pero que no me apetece analizar (o que ya he analizado pero que no está de más reiterar que los adoro), hoy vengo con tres nuevas OST para recordar, porque además no subía una desde principios de Septiembre. WTF!!!!!! Allá vamos con...

Rengoku II - The stairway to H.E.A.V.E.N.


Un juego con éste pedazo de tema principal no puede fallar nunca. ¡¡Cómo estoy disfrutando de ésta pequeña joya!! Desde aquí, un fuerte abrazo a Las Nalgas de Isabella Rossellini, un lector del blog que, ni corto ni perezoso, me dijo que Rengoku era "el verdadero succesor espiritual de Baroque". Tenías razón, querido Nalgas: llevo ocho horas y estoy enganchadísima con éste desconocido dungeon crawler de PSP que bien vale la pena. ¡¡Gracias mil por la recomendación!! Si es que, mira lo que has conseguido... Si tenéis una PSP muerta de risa, no lo olvidéis: Rengoku podría ser lo que estáis buscando, aunque en todas las páginas tenga unas críticas nefastas.


Atelier Totori - Following the footsteps: The caves


Me pasé Atelier Totori hace un par de meses y, ¿qué decir? Un abismo frente a Atelier Rorona: en duración, en diversión, en nivel de adicción (que en mi caso fue serio y el último día de vacaciones me tiré jugado 10 horas seguidas o algo así, una bestialidad), en gráficos, en jugabilidad y, cómo no, también en la música. ¿Quizá el mejor capítulo para empezar? No lo sé, pero me quedé con ganazas de ponerme con el Meruru, y eso es muy buena señal. Merece la pena ésta saga, de verdad.


Hard Corps Uprising - Boss Fight Theme



¡¡El Hard Corps Uprising!! Aprovechando que estuvo a 5€ en PSN lo pillé a medias con Tchangla, porque le tenía unas ganas tremendas después de la demo (que nunca me pasé) y, no veas: estoy en el Final Boss. Un juego que engancha y que te hace echar mucho de menos ésta experiencia más simple y arcade (aunque el modo arcade de momento me resulta demasiado difícil y juego en modo Rising), con partidas cortas que a lo loco me han hecho llevar un buen puñado de horas. Si alguien lo tiene y le apetece unos buenos coops, avisad que estoy abierta a cualquier sugerencia. La música: el tema de jefe normal, quizá el más pegadizo de todo el juego.

¡¡Ya es sábado por fin!! A disfrutar del finde, que ya queda menos para vacaciones... ¡¡Nos vemos!!

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