[PC] Thomas Was Alone

Conseguí Thomas Was Alone durante el verano, gracias a un intercambio de códigos de Steam que hice con el bueno de Sick (desde aquí, ¡muchas gracias, y perdón por todos los problemas que tuvimos!), que me ofreció una lista de juegos para elegir... y yo me decanté por éste, recordando que a Pepinillo Guerrero le había gustado bastante en su momento (lo cual era un engaño de mi mente, leed el primer comentario). Así fue como empecé éste juego, que por algún motivo (¿Bundles quizá?) es uno de ésos indies considerablemente famosos. No imprescindibles en plan Braid que lo ves hasta en la sopa, pero muy famosos, y que para mí tenía un atractivo muy claro: se trataba de un juego de puzles. Eso era lo que yo creía...


Antes que nada, Thomas Was Alone es un juego cortísimo, y en unas tres o cuatro horas está terminado (Steam me marca seis, pero soy la típica persona que se deja el juego abierto mientras se va a comer, cenar o cagar, así que dichos datos son efectos colaterales), con lo que en dicha duración... ¡no debería hacerse cargante! ¿No...? ¡¿NO...?! Vale, ya paro de mandar indirectas.

Contemplad las capturas hechas con MI PC.
Estoy orgullosa de que esto funcione en él.

Contamos con historia (?!) pero sobretodo con personajes bastante carismáticos (!!!), introducidos a través de un narrador que hace que todo mejore considerablemente, perfilando personajes con más carácter e interés que los de otros juegos más "serios" y pretenciosos. Thomas, la ficha roja estándar (típica ficha que se le da todo bien pero que no es perfecta en nada), empieza sólo su andadura, pero muy pronto otras fichas entrarán en juego para darle más variedad. Se trata de un juego de puzles en el que siempre tenemos una meta muy clara, pero unos obstáculos en medio a modo de plataformas que nos impiden llegar al destino.


Las soluciones son diversas, pero los niveles suelen tener un estilo muy definido y el juego no se complica mucho en ningún momento, aunque no dejan de ser ése tipo de puzles que te hacen sentir listo sin necesidad de serlo. ¡Agua, nuestras fichas se mueren! No sufráis, tenemos una ficha inmune al agua que puede transportar a todas las otras. Pero esta misma ficha apenas salta y necesita hacerse una escalerita con las demás para llegar al mismo sitio que las otras harían con un simple salto, por ejemplo, de forma que en cada escenario tenemos una serie de fichas aventajadas y otras que serán un lastre, pero que tenemos que ayudar a llegar también porque son las únicas que caben por el hueco en el que está el botón que nos abre la salida, por ejemplo. Ésta mecánica está muy bien, y funciona durante la primera hora y media, en la que el juego se hace ligerísimo, muy disfrutable y entretenido. Pero entonces llega... LA SEGUNDA MITAD.


La segunda mitad del juego pierde en cierta forma parte del componente puzles y se convierte en un plataformas bastante mediocre. No es que los puzles fuesen brillantes, pero aunque sencillos, eran divertidos y cortos. A partir de la mitad, se les empieza a ir bastante la pinza, y cada vez hay más piezas. Y más piezas. Y más piezas. Llega un momento en que las tienes tan dispersas por el escenario, y tienes tantas, que aunque cambies con la tecla Q qué pieza usas, tardas seis segundos en llegar a la pieza que quieres. Y si por un casual eres poco paciente, tardas otros seis porque has pasado demasiado rápido. No sería descabellado que te pasara una tercera vez porque Thomas te ponga de los nervios. Cuando llevas diez minutos de puzle porque te has atascado mínimamente (hay tantas piezas que es difícil situarse), te das cuenta de que en realidad has traído hasta el quinto pino una pieza que era necesaria a la otra punta, y que para llevar a su lugar correcto, necesitas movilizar las cinco piezas con las que llevas varios minutos formando escaleritas para que las enanas que no saltan pudiesen llegar también, porque sólo necesitas una, pero una necesita a la otra y ésa a otra, y al final las mueves a todas por una mierda que hace que casi salga más a cuenta reiniciar el nivel. Y mientras, tienes que soportar la espera hasta que estés, con Q, en el turno de la pieza que quieres mover... y rezar para no pasarte.


El juego NO es difícil ni nada por el estilo, pero llega un punto en que los puzles son muy obvios, se empiezan a insertar un montón de piezas que no hacía falta (creo que es más divertido tener a cinco piezas y dedicarte a pensar en cómo llevarlas, que tener nueve y simplemente movilizarlas a la otra punta sabiendo desde el minuto uno cómo se hace, en plan monotonía suprema). Esto es lo que hace el juego, y fue por éste motivo que mis partidas acabaron siendo cada vez más cortas y espaciadas en el tiempo... el aburrimiento se apoderó de mí, y cada vez me resultaba más tedioso avanzar por niveles que claramente parecían "para alargar más el juego".


A nivel gráfico, es el típico juego indie minimalista que gracias a Dios no tiene gráficos "retro" (odio ésta moda. Los juegos retro tienen mucho mejores gráficos, de verdad), y son agradables de ver. Su música ambiental es simple pero le sienta genial, y no molesta en absoluto para concentrarse, resultando muy placentera aunque haya una sola canción para cada mundo (unas diez pantallas cada uno), la verdad es que el juego es tan corto que no te da tiempo ni a cansarte.


En conclusión, Thomas Was Alone no es horrible ni mucho menos, pero mi forma de verlo me impide recomendarlo debido a la monotonía soporífera de la mitad del juego que ya he comentado más arriba. Odio transportar bloques sin más objetivo que alargar el juego, y ésto es lo que hace una y otra vez. Ni una OST chula, ni la etiqueta de indie (como si por ser indie lo fuera a valorar menos), ni su narrador o personajes lo pueden salvar para mí. Simplemente, no nos llevamos bien, y en mi recuerdo siempre será aquel juego cuya avaricia por meter cosas estropeó una experiencia que podría haber sido mucho más positiva para mí.

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