[GBA] Fire Emblem: Blazing Swords
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Fire Emblem: Blazing Swords apareció nombrado en Checkpoint como mejor juego portátil de 2014, así que creo que este análisis va un poco tarde cuando estamos en diciembre de 2015, pero no quería publicarlo hasta completar la otra historia alternativa, consiguiendo el 100% del juego (y, sobretodo, pasándomelo sin morir). Blazing Swords fue el primer Fire Emblem en llegar a Occidente, y el segundo al que he podido jugar por ser un juego para mi queridísima Game Boy Advance, prácticamente la única plataforma en la que puedo ir tanteando esta saga ahora mismo. Precuela del Sword of Seals (exclusivo de Japón) nos llegó incluso en español, aunque yo lo jugué en inglés porque soy una pardilla y desconocía que Nintendo lo había traducido, así que es completamente accesible para quienes no acaben de dominar el idioma.
La historia empieza con una de las tres protagonistas, Lynn, encontrándose con nosotros y pidiéndonos si nos puede acompañar para dejar su pueblo e ir a algún otro lugar, dado que se quedó huérfana a causa de unos bandidos y ya no tiene a donde ir. No tenemos ningún avatar, elecciones o diálogos, pero seremos un estratega que proporcionará apoyo a todos los personajes que se nos vayan uniendo, aunque siempre con cero protagonismo: poco más que un observador. Tras llegar a la ciudad, un caballero bastante salao intenta ligar con ella, pero lo que parece un encuentro sin importancia hace que Kent, compañero de éste, se de cuenta de que Lynn es justamente la pieza que les falta para completar su misión: su madre era la princesa de un lejano reino, que escapó para casarse con el hombre al que amaba y que tras dieciocho años de silencio decidió enviarle una carta a su padre para informarle de que estaba bien y que ahora era abuelo. No obstante, el hermano menor del anciano considera que ella es un estorbo para obtener el poder e intentará aniquilarla. Pronto nos encontraremos ante una historia de tramas políticas, príncipes, reyes y marqueses típica de Fire Emblem.
Más tarde aparecerán los otros dos protagonistas, Eliwood y Hector, que le darán la verdadera chicha al asunto y una nueva trama que surgirá a partir de la mitad aproximadamente, pues el juego está dividido en dos mitades: Lynn (el tutorial e introducción) y Eliwood (el verdadero juego), más el modo extra: la historia de Hector, que ha sido también mi parte favorita. En lo que respecta a personajes en general, encontramos que todos son los típicos clichés que se encuentran en la saga y que, sin embargo, tienen el carisma suficiente para cogerles cariño. No solo los tres protagonistas (que forman un trío muy curioso), sino todos los secundarios que se les van uniendo valen bastante la pena. Como ya me pasó en Sacred Stones, creo que la historia por sí sola no se llevaría ningún premio, pero es el conjunto con el gameplay y planteamiento de juego por capítulos lo que lo acaba convirtiendo en una experiencia tan adictiva.
Para completar el juego sufrí. Creo que no es de los Fire Emblems más complicados, pese a ser mucho más difícil que Sacred Stones, pero aún así tuve bastantes dificultades, y en mi último capítulo murió hasta el apuntador en tal de completar el juego. El esquema del gameplay es el clásico de la saga: el piedra-papel-tijera por el que se rigen las tres armas, espada, lanza y hacha, más magias (con su propio triángulo) y arcos (que van a parte). Pero los críticos contra ti son mucho más frecuentes que en Sacred Stones, no existe la posibilidad de subir de nivel en cualquier sitio, las armas se rompen en el momento más inoportuno... una gozada, la verdad. No obstante, como me sentí sucia por haber dejado morir literalmente a la mitad de mis personajes en los últimos compases del juego, decidí jugarlo de nuevo para aprovechar el modo Hector sustituyendo la historia de Eliwood (y rehaciendo toda la parte de Lynn), y además, hacerlo en modo difícil.
El modo Hector es esencialmente lo mismo: repetiremos los mismos eventos que en la historia, pero desde el punto de vista del fortachón. No obstante, su historia será más larga que la de Eliwood, tendrá capítulos propios y contará con personajes que cobrarán mucha más importancia vistos desde su posición y que antes eran casi "los de relleno", algo muy interesante. El modo de juego también es diferente: niebla en pantallas que no la tenían, cambios en ubicaciones de jefes, menores posibilidades de golpe crítico... y la mayor pesadilla: llevar menos unidades. Cuando digo menos es muchas menos, llegando en los últimos capítulos a ser bastante enervante y, al mismo tiempo, perfecto: este modo sin dejar que maten a nadie ha sido mi agradable penitencia por jugar "a lo loco" al juego normal, y la verdad es que he disfrutado muchísimo exprimiendo el gameplay hasta los topes y dominando verdaderamente el juego, calculando cada jugada y pagando cada error de mi estrategia, aunque me ha llevado mucho tiempo.
Porque si el juego base ya es bastante largo (yo diría que unas 25 horas), he acabado "perdiendo" más del doble a lo largo de toda mi partida, y eso sin conseguir todas las conversaciones de apoyo porque me parecía un suicidio obsesivo por el que no quería continuar pudiendo mirarlas por youtube. Internet me ha hecho débil, supongo, pero aún así no se puede negar que este Fire Emblem es muy rejugable. En lo que respecta a música y gráficos, no tiene nada espectacular. Escenarios coloridos pero simples (lo que suelen tener las cuadrículas), animaciones funcionales y a veces hasta resultonas, pero nada espectaculares, y eso sí, muy buenos retratos de personajes. La banda sonora destaca especialmente en la introducción y en el tema principal de la saga, rehecho para la ocasión. Más allá, las típicas composiciones de guerra con música midi: no hay mucho a destacar, pero la verdad es que este juego no necesita nada más para divertir
Poco más hay que decir. El análisis llega tarde, sí, pero era justificado para exprimir el juego hasta los topes. No soy el tipo de persona que completa las cosas al 100% y aquí tampoco ha sido el caso, pero el nivel de completismo ha sido muy elevado. Los tres personajes principales son divertidos y carismáticos, sus tres historias están muy bien, no faltan los momentos cómicos tampoco... se les coge cariño a todos, y más tras sus conversaciones de apoyo. El gameplay engancha, y completar el juego sin dejar morir a nadie supone un verdadero reto, más aún jugando en modo difícil. Pero se disfruta muchísimo y no se hace tan largo como es realmente. ¿Lo próximo? Pues jugar al Sword of Seals, me imagino, que salió antes pero del cual este es una precuela. La verdad es que todavía me apetece revisitar a Hector, especialmente si se ha convertido en un madurito con barba. Por allí nos veremos de nuevo.
Obsesiones varias
Jugando:
Kentucky Route Zero
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