Día 26: Metal Gear Solid - Peace Walker

Peace Walker no llovió a gusto de todos, pero yo le tengo un aprecio muy especial. Publicitado por Hideo Kojima como "el Metal Gear Solid 5 pero con otro nombre", la historia de este juego es una puta estafa que no debería existir. ¿Importa eso a caso? Es también el Metal Gear al que más horas le he echado y con diferencia (pese a mis mil rejugadas de Snake Eater), nada menos que 80h en su versión de PSP (más otras 20h en su versión de PS3), que me compré de salida y que al precio al que está ahora deberíais comprar de calle.

Un juego de acción con unos controles un poco raros a los que cuesta acostumbrarse, absolutamente contrarios a los MGS más clásicos, pero también ultradivertido cuando, por fin, te entra en la cabeza como demonios moverte. Misiones cortas ideales para una portátil que, sobretodo, incluyen una genial novedad: rankear las misiones por separado. Además, trae un modo multijugador maravilloso que, si tienes la casualidad de tener amigos con los que jugar (yo solo lo he conseguido en PS3, por desgracia de los astros) es la mar de divertido, y un apartado técnico espectacular, siendo posiblemente lo más flipante que se puede encontrar en PSP. Glorioso y muy recomendado.

Viciando a... (III): Metal Gear Solid: Peace Walker

Mañana sale The Phantom Pain. De hecho, HOY sale The Phantom Pain, porque es el momento en el que se publicará esta entrada (la inspiración llega sin avisar y ya son las 2 de la mañana, así que técnicamente...). Supongo que algunos ya lo estaréis jugando, otros lo compraréis de salida, otros esperaréis a que baje de precio como personas sensatas, y muchos de vosotros simplemente lo ignoraréis porque no os irá este rollo. Yo no podré jugarlo hasta el día 7. Ya expliqué como entré en esta saga, pero mi primera vez con Peace Walker es algo que no voy a olvidar nunca porque, a su vez, fue mi inicio con la PSP, aunque hacía casi dos años que la tenía. En un día tan especial como hoy, quizá toca rendir homenaje a uno de los mejores juegos de esa gran portátil.

Qué bonitas llevaba yo las uñas en el 2010.

¿Gran consola PSP? La verdad es que, la primera vez que la probé, flipé. Mi primer juego fue Top Spin en una consola que llegó a mis manos prestada, y que junto con el estupendísimo Luxor, me robó el corazón. Es decir, jugar a Top Spin en una portátil de forma idéntica que en PS2, ¡ESO ES INCREÍBLE! Aluciné en colores con ella, además de los emuladores que traía y que me dejaron flipando al poder jugar por fin al Medarot Navi en una consola portátil. Y ese mismo año (allá por las navidades de 2008) me la regalaron. En teoría venía pirateada, pero en aquella época mi PSP 2000 se tenía que abrir con un custom firmware no permanente llamado ChickHeN que era horripilante porque funcionaba una de cada cincuenta veces, aproximadamente (la estadística es bastante realista, dado que un día me puse a contarlas y a los 40 intentos me rendí y a poco no lancé la consola por la ventana). Mi PSP no iba igual de bien que la que me habían prestado, que era una PSP-1000 pirateada con aquello de las baterías pandora (ahora me parece algo prehistórico, pero en 2008 eso era lo más), y el único juego que tenía era el de Wall-E, que venía con la consola, y que no tardé más de diez minutos en apagar.

Lo mío con Luxor fue un flechazo

Mi PSP se moría de asco, porque no me compré ningún juego y no me regalaron tampoco ninguno. Mientras que la DS lloraba en la mesita de noche por su explotación suprema y por el maltrato que sufría cada día al caerse al suelo cuando yo me quedaba dormida jugando, la PSP cultivaba más y más polvo, y hasta fue guardada en su caja para fingir que ese error de desearla no había ocurrido nunca. Pero un buen día ocurrió lo inaudito, lo sorprendente, lo surreal: se anunció Metal Gear Solid: Peace Walker, en exclusiva para PSP. ¡Un juego de PSP! ¡Un Metal Gear! Y tenía pintaza a juegazo, la madre que lo parió, ¡si había bazookas, robots gigantes, infiltración, radio, era portátil, y hasta tenía misiones de Monster Hunter! Nunca me gustó Monster Hunter pero qué cojones, nada podía salir mal. Así que por segunda vez en mi vida (la primera fue con Persona 4; una historia que explicaré otro día porque da para crónica de la desesperación), me decidí a comprar un juego de salida.

Es decir, ESTO EN UNA PUTA PORTÁTIL.

Lo seguí desde que se anunció. Me tragué cada tráiler, cada pequeña información que salía, me comí el hilo completo de Peace Walker en EOL, y sufrí inmensamente por el (pequeño) retraso que había con japón. Apunté el día en mi agenda, y di tanto la tabarra en clase con el puto Peace Walker de los cojones (aún no tenía un twitter o un blog para desatar mi lado fangirl), que cuando me enteré de que en GAME me lo daban un día antes y lo tuve en la mano, mi mejor amigo me obligó a ir a su casa para ver qué tenia el Metal Gear ese que molaba tanto. El pobre chico nunca estuvo interesado en los videojuegos, pero como iba yo contando los días hasta PW desde hacía meses, supongo que querría saber qué había dentro de la caja, y fuimos a su casa para que pudiera ver lo guapo que salía Big Boss en la portada. Mirando fotos viejas de archivo de fotolog, he recuperado una de las fotos originales de aquel día, la que encabeza la entrada, y vaya recuerdos. Conseguí mi Metal Gear Solid: Peace Walker el 17 de junio de 2010, un día antes de su fecha de salida oficial y el mismo día que terminé las clases. Ya os podéis imaginar lo que ocurrió...

PORTÁTIL

Vivía en la conchinchina y en verano no lo tenía tan fácil para llegar a la civilización en coche, así que me dediqué a jugar a Peace Walker, el Metal Gear Solid 5 (que no V) según Kojima, y que no llevaba el numerito porque era un juego portátil. Iba a explicarnos los orígenes de Big Boss, tendría una historia cuidadísima, sería importantísimo dentro de la saga, revolucionaría su jugabilidad, y además tenía una escena tan chunga y controvertida que en Japón había sido censurada (a día de hoy aún no sé a qué escena se refería). Cuando lo probé, me sentí un poco dividida: todas esas promesas eran falsas. La historia era una broma, era innecesaria, no añadía nada nuevo, metía maquinaria modernísima en los años 70 (luego TPP lo ha llevado al límite), y el control no era una patata pero sí que era rarísimo.

JUEGO PORTÁTIL, FLI-PA.

Pero también me encontré con un juego larguísimo, divertido, con varias formas de resolver las misiones, con el manejo de Mother Base entre misiones, con las cintas de video, y dividido en misiones que realmente le daban el carácter de un juego portátil y que lo distinguía de sus hermanos mayores. Muchísimas armas, muchísimas cosas desbloqueables, el bendito fulton, y una fiebre inmensa por hacerme absolutamente todas las misiones con el mejor tiempo y ránking posible. Al principio no entendía una mierda de cómo se controlaba aquello, pero acabé haciéndome a la idea tras las primeras horas.

Lo que me llegué a reír en momentos así.

La historia de PW me pareció una cagada monumental, una broma que llegó demasiado lejos en medio de una borrachera. Pero todo lo demás era tan divertido y disfrutable que me dio absolutamente igual durante las tres intensísimas semanas que lo jugué, en las que le eché al juego la friolera de ochenta horas. OCHENTA HORAS. No hace falta decir que jugué sola en mi ermita de las montañas (porque tampoco tenía internet para jugar con gente, aquello era una desgracia), y que de haber tenido con quien comparar puntuaciones o hacer misiones en compañía, le hubiera echado el doble... pero todo tenía que acabarse, supongo. Llegó un punto en el que tenía los mejores soldados posibles en Mother Base robados de las WiFi de mis vecinos (eran la motivación para salir de paseo y jugar menos horas a Peace Walker), las mejores armas, me pasaba todas las misiones usando un plátano en vez de una pistola, y lanzaba fultons con mi bazooka. Todo S's, todo tiempos bajísimos... y abandoné al fin.

Y ahora me diréis que MGS4 era mejor que esto.

Ochenta horas. ¿A cuántos Metal Gears he jugado tanto? ¿A cuántos juegos he jugado tanto? ¿Y en PSP? Quizá el único Metal Gear que se le pueda acercar es Snake Eater, pero aún así, creo que ni de lejos. Porque el año pasado me compré el Ground Zeroes por traer el port HD de Peace Walker, y lo volví a gozar. Esta vez solo jugué veinte horas, pero todas ellas en cooperativo, y me pareció igual de divertido. El mes pasado incluso volví a echar unas partidas en buena compañía, y sigo pensando que esto es genial.

Luego decís que la PS3 no mueve TPP, pero mirad lo que hace una PSP.

No es mi Metal Gear favorito, aunque podría serlo perfectamente, y sin duda es uno de mis juegos favoritos de PSP. Creo que Snake Eater siempre tendrá el primer puesto en mi corazón, y me resultaría difícil poner como número uno un juego tan centrado en pura jugabilidad cuando la saga es más bien una película tras otra y lo que más engrandecemos es su historia, pero Peace Walker fue para mí el juego que me hizo descubrir el poderío de mi (ahora muy querida) PSP, condenada al ostracismo durante años.

Realmente lo elijo porque PW tenía el Fulton,
pero Snake Eater tenía CABEZAS DE COCODRILO.

Hoy, me compro por tercera vez un Metal Gear de salida: The Phantom Pain. No sé si cumplirá todo lo que promete: tengo la sensación de que el juego no va a ser ni la mitad de impactante de lo que nos lo pintan los tráilers. Pero si los gameplays son como los que se han visto, usando el fulton hasta en las putas cabras y poniendo muñecos hinchables que imiten a Snake, creo que puedo descansar tranquila y esperar que, después de todo, habrá valido la pena la inversión. Aunque yo ya no sea la misma chica ociosa que vivía en medio de la nada, con ganas de estrenar su consola en un verano aburrido y con cosas más importantes que jugar a toda hora, quiero creer que la magia sigue ahí, intacta, aunque nunca alcance las ochenta horas de juego; y mucho menos las cien. Solo el tiempo lo dirá.


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