[GB] Operation C (Probotector)

Tras mi obsesión enfermiza a Hard Corps: Uprising las pasadas vacaciones de navidad (un episodio que narraré el día en que me haya pasado el modo arcade y no solo el Uprising), decidí que necesitaba más. Así es: nunca había jugado seriamente a un Contra hasta ese momento (soy una pecadora, lo sé, pero estoy intentando redimirme), y dado todo lo que me estaba perdiendo, este año es un buen momento para arreglarlo. Así pues me puse con la entrega de Game Boy: Operation C. 

Pongo la portada japonesa porque Contra me hace sentir
como un machoman y esto se acerca más a esa idea.

Que sí, que podría haberme ido a jugar seriamente al Contra: Hard Corps, o a cualquiera de SNES, ¡¡pero no me juzguéis!! Amo la Game Boy y nunca es tarde para volver a jugar a ella, así que portátil en mano empecé uno de los juegos más memorables que recuerde para esta consola.

¡Power Up al acecho!

Operation C es el primer Contra portátil que sacó Konami, y no se trata de ningún port: es un nuevo Contra, exclusivamente hecho para Game Boy. Cuenta con cinco fases que, sin ser demasiado largas, sí que presentan un buen número de enemigos diferentes, retos variados, y jefes grandes a los que derrotar. Los powerups abundan, y hay cuatro tipos diferentes que se pueden mejorar al recibir otro powerup igual. Hay dos tipos de niveles: los de scroll horizontal (el run'n'gun de toda la vida) y el vertical, que coloca la cámara en un ángulo cenital que personalmente me ha gustado muchísimo más que las pantallas "3D" que tenía el primer Contra, pues es todo mucho más intuitivo y no te comes nunca unos rayos en la cara que te matan de un golpe. Además cuenta con la novedad del autofire, con lo que ¡puedes disparar sin parar pero sin dejarte el dedo! Por fin alguien escuchó nuestras plegarias.

Me hace sentir tan macho que rompo paredes
a tiros y a pecho descubierto.

Siendo un Run'n'gun puramente arcade, lo que vamos a encontrar va a ser: DISPARA, CORRE, ESQUIVA, MUERE, MEMORIZA, REINTENTA. No se necesita más que esto para pasárselo bomba, y Operation C divierte de principio a fin a lo largo de su breve duración: para completarlo estuve tres tardes. La primera fue para las cuatro primeras fases, y las otras dos únicamente para la última (aunque el penúltimo nivel tiene tela también), en que sube su dificultad espectacularmente y a poco me hizo estampar la consola contra la pared. La principal dificultad del juego, al igual que en Gradius, es que hay determinados power-ups que te salvan la vida en ciertas circunstancias y lo hacen todo mucho más fácil, pero sin ellos la dificultad se multiplica varias veces. Al morir obviamente pierdes los powerups, y resulta un castigo  muy grande porque te aboca a una muerte inevitable. No me parece un punto flaco realmente, pues el juego consigue picarte hasta niveles absurdos para llegar, simplemente, a la perfección. Y, cuando lo consigues, la sensación es impagable.

BOOOOOM
Como puntos flacos, la ausencia de un modo multijugador, pero como soy una forever alone y nadie quiere jugar a Contra conmigo pues tampoco lo he echado especialmente de menos. Lo que sí que no me acabó de convencer fue el supuesto jefe final: tras un jefe espectacular y un "plataformeo" que me hizo cagarme en Konami y toda su mala leche, cuando maté al jefe final fue una de: "¿Y ya está? Ahora dadme al jefe de verdad que me dispare misiles sobre los que tenga que ir saltando para llegar hasta él, porfas". No ocurrió nunca, y a menos que haya una segunda vuelta especial que desvele algún secreto estilo Ghosts'n'Goblins, el final es un poquito decepcionante.

No me digáis que esto en una Game Boy
no es LA LECHE, hostia.
No tengo mucho más que decir sobre el juego, en serio. Divertido a raudales, rapidísimo, con un montón de enemigos, 100% arcade (no te deja elegir qué pantalla hacer, sino que has de empezar siempre del nivel uno por cojones), espectacular a nivel gráfico y técnico con una rapidez igual a la de sus hermanos de sobremesa, unos disparos bien grandes y definidos, unos jefes enormes con unos patrones de ataque muy interesantes, una dificultad perfecta (no como otros) y una banda sonora que aún tirando mayormente de remixes no deja de ser increíble cuando nos paramos a pensar que era para nuestra pequeña Game Boy en blanco y negro. Desde este momento, uno de mis juegos favoritos de todo su catálogo.

No sé si es mucho o poco, pero acabarlo me costó horrores
y me siento muy orgullosa de haberlo conseguido.

BONUS!!!



Para un juego que puedo grabar al ser emulable, me he decidido a grabar una breve partida como hacía antes. Por supuesto que hay miles, mejores, y más completas en internet, pero me hacía gracia subir la mía. De no haber tenido lag en el emulador (la Game Boy es demasiado para mi PC, lo creáis o no) y, sobretodo, de haber tenido un mando y no la mierda de teclado (ya veréis como hago el gamba intentando disparar hacia abajo contra el jefe), hubiera grabado el juego entero, pero pasaba de dolores de cabeza y de aprender otra vez a jugar con teclado. Cerca del final meto la pata absurdamente y debería matarme, pero hay un curiosísimo bug que me salva la vida. Si no lo habéis hecho aún, ¡os animo mucho a jugar esta joyaza! Espero que el vídeo os haga pensároslo y, si en el futuro tengo alguna forma de grabarme mientras juego con un mando, es posible que grabe el juego completo.
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