[3DS] Attack of the Friday Monsters! A Tokyo Tale
21
Desde siempre he sido una gran fan de las portátiles de Nintendo, pese a no ser demasiado aficionada a la mayoría de franquicias de la propia compañía. Mi problema con la 3DS, no obstante, se reduce a que representa la aniquilación de aquellos juegos pequeños, únicos, que poblaban la primera DS, mi portátil favorita de todos los tiempos. "¡Pero Rokuso! ¡Si la eshop tiene un montón de juegos pequeños y únicos!", diréis. Sí, y no: tiene cosas, pero a la vez la eshop está montada de una forma aberrante y comprar cualquier juego digital se convierte en casi una odisea. Pero merecía la pena el esfuerzo, el sacrificio, porque si algo podía devolverme un poquito la fe en esta consola son, sin duda, este tipo de lanzamientos. Bajo la producción de Level-5, diferentes creativos se lanzaron a crear juegos pequeños bajo las colecciones GUILD-01 y GUILD-02, que a occidente, por suerte, han acabado llegando a través de la eshop.
Attack of the Friday Monsters! A Tokyo Tale, es un videojuego que NO está desarrollado por Level-5 (internet, deja de decir mentiras) sino por Millenium Kitchen, una empresa muy poco conocida en occidente dado que su saga estrella, Boku no Natsuyami, no ha salido jamás de Japón. La gracia, como podréis imaginar, es que es un juego "demasiado raro, demasiado japonés, demasiado no-juego" como para funcionar para el gran público, y es esta extrañeza inclasificable la que le da un encanto único, convirtiéndose en un oasis de originalidad en medio de un catálogo falto de cosas nuevas. Yo, claro, lo he recibido con los brazos abiertos.
El juego nos presentará la historia vista desde el punto de vista de Sohta, un niño que vive en la Japón de los 70's, en pleno apogeo de las pelis de monstruos gigantes (Kaijû) que a menudo simbolizaban los efectos de la polución y la radiación nuclear. La familia de Sohta decide emigrar a Tokyo, y el cambio de una casa rural a la gran ciudad despierta ciertas inquietudes en él. Pero los niños del barrio son amables, y enseguida consigue hacer amigos en su misma clase, hablando de las cosas IMPORTANTES: el nuevo juego de cartas, la niña guapa de la clase, y... el monstruo de los viernes, naturalmente. En Tokyo hay televisión, y cada viernes salen unos monstruos que se convierten en los protagonistas de la ciudad, grabados siempre por la cadena de televisión local, que son la principal atracción de la semana para todos los niños.
Es así como el juego nos explica, simplemente, un viernes normal en la vida de Sohta, visto todo desde la inocencia de un crío, con sus momentos tiernos y con una historia simple que sin embargo resulta fresca y original ya sólo por lo poco común que resulta un relato tan costumbrista, por llamarlo de alguna manera. Un juego en el que la violencia es inexistente y, simplemente, deberemos dedicarnos a recorrer la ciudad, hablar con gente, hacer recados para nuestra familia, y jugar a cartas con los otros niños, mientras esperamos a la hora mágica en la que salen los monstruos.
Y... nada más. Lo bonito de este juego es la simpleza y simpatía con la que se presenta todo, que queda en parte afectada por las idas de olla de la historia en los últimos minutos, aunque por suerte no es algo tampoco que estropee todo lo demás: simplemente deja un regustito agridulce, con un cierre muy mejorable a un juego que simplemente trataba de no tener ninguna aspiración a cosas épicas o intrigantes y permitía disfrutar y relajarse por un barrio de lo más tranquilo y bonito. Al final mete la pata y tú lo miras con horror, pensando que cómo era posible cagarla así. Pero dado que es algo que sólo ocurre durante unos minutos, pues... tampoco lo voy a crucificar.
El cómo se juega es bien sencillo: el mapa nos señalará a quién tenemos que buscar para seguir con la historia principal, pero el juego se organiza por episodios (hay veintiseis) y cada episodio requiere de una serie de tareas para ser completados y que no tienen por qué hacerse en orden. Al conseguirlos nos darán cartas, que usaremos para jugar con otros niños (a veces es necesario para avanzar en la historia), usando un sencillo sistema de piedra-papel-tijera, rapidísimo de entender y poner en práctica. Y luego nos tocará seguir hablando con gente, buscando cosas en la ciudad, y disfrutando en general de su bonita ambientación. ¡No necesita nada más!
Dicho todo esto, está claro que Attack of the Friday Monsters no es un juego para el público general (pero si eres el público general, ¿qué hacías leyendo este blog?), aunque se trata de un juego totalmente cercano a mis gustos y que personalmente he disfrutado mucho. No es de lo mejor de este estilo, y no me ha resultado la gratísima sorpresa que fue mi amado Chulip, pero no hace que deje de merecer mucho la pena siendo tan cortito: en menos de cuatro horas he completado todos los episodios del juego. Y aunque habrá quien mida la valía de los juegos por las horas que duran... por favor, mirad más allá y recordad aquella máxima: "lo bueno, si breve, dos veces bueno". Que no vale sesenta euros, ¡vale ocho y lo rebajan a cuatro ocasionalmente!
Tenemos un juego bonito, único, con una historia de niños tierna e inocente que llega incluso a mi corazón sádico de fan de Drakengard. Le sumamos lo único que es, lo cortito que es, una banda sonora encantadora y un apartado artístico que acompaña a las mil maravillas y... ¡ya está! ¡Lo tenemos! Un juego de 3DS que hará recuperar la fe en la consola incluso a los más descreídos como yo. Es broma, la 3DS es insalvable. Pero si ya habéis cometido como yo el error de tenerla sin que os gusten las franquicias de Nintendo, haced el favor de comprarlo y daros una pequeña alegría con él: los juegos pequeños e innovadores todavía existen. Simplemente... tenemos que buscar un poquito más hondo. Hurra por Kaz Ayabe por idear siempre juegos diferentes y a Level-5 por producir siete cosas raras e únicas para la 3DS. Lo que nos queda es una extrañeza inclasificable que bien merece ser probada para los poseedores de la consola. Yo, por mi parte, acabaré jugando a todos los títulos de las dos colecciones GUILD, lo tengo clarísimo.
[PS1] Gamera 2000
Escuchando un concierto de Zuntata, me encontré con un tema que no conocía: "The End of 1996 H.K (Gamera 2000)". Pero no podía ser que Taito hubiera hecho un juego de de kaijûs... ¿no? Pues no, estaba hecho por Virgin Interactive Entertainment en el 1996 (o quizá por Digital Frontier, internet es un lugar oscuro que se contradice constantemente), pero por algún motivo tenía la música de Zuntata. Y ya está. No necesité más motivos para buscar el juego, sin importar que no supiera de qué género era o que nunca saliera de Japón. ¡Y resultó ser un divertido Panzer Dragoon con cero barrera idiomática!
Gamera 2000 es, hablando en plata, un juego de aviones. No controlaremos a Gamera, sino que éste nos acompañará mientras pilotamos nuestro avión. El juego permite tres tipos de ataque: el fuego rápido (pulsando X rápidamente), fijar objetivos (manteniendo pulsado X), y un ataque especial de Gamera, que necesita que lo carguemos pulsando O sin recibir daño mientras tanto. El juego funciona sobre raíles como Panzer Dragoon, pero se diferencia permitiendo girar y disparar hacia las cuatro direcciones, aunque no se puede cambiar el propio curso de la nave, claro.
Esta fórmula funciona, y excepcionalmente. El control responde correctamente y las fases están muy bien diseñadas, pese a que a partir de la quinta, el juego se vuelva sorprendentemente difícil, aunque permite subir y bajar la dificultad en cualquier momento desde su menú, así como seleccionar cualquier fase para rejugarla siempre que nos plazca. Tiene historia, por cierto, y es completamente accesible dado que está íntegramente doblado al inglés. Los actores son malísimos, reforzando ese lado de serie B que suele tener todo lo relacionado con los kaijûs, aunque lo que es el nivel técnico y los efectos especiales de las CGs es sorprendentemente alto. Los niveles son ricos, diversos y originales, y las CG son sorprendentemente buenas.
Esta fórmula funciona, y excepcionalmente. El control responde correctamente y las fases están muy bien diseñadas, pese a que a partir de la quinta, el juego se vuelva sorprendentemente difícil, aunque permite subir y bajar la dificultad en cualquier momento desde su menú, así como seleccionar cualquier fase para rejugarla siempre que nos plazca. Tiene historia, por cierto, y es completamente accesible dado que está íntegramente doblado al inglés. Los actores son malísimos, reforzando ese lado de serie B que suele tener todo lo relacionado con los kaijûs, aunque lo que es el nivel técnico y los efectos especiales de las CGs es sorprendentemente alto. Los niveles son ricos, diversos y originales, y las CG son sorprendentemente buenas.
Algo muy destacable es su rejugabilidad, dado que todas las fases tienen variantes (no estoy segura de si depende de lo bien que lo haces o si es aleatorio), cambiando incluso el jefe de mitad de fase de algunos niveles, o hasta partes que cambian con la dificultad. De esta manera vale la pena explorar sus dificultades, que le añaden vidilla extra a una aventura algo corta pero que, OJO, no necesita nada más: es un juego arcade, no un JRPG, ni debemos aspirar a que lo sea. Gamera 2000 funciona estupendamente en PS1, por cierto, y también en PSP: su único problema técnico son unas ralentizaciones en un jefe de la fase siete, pero no falla nada más. Es importante, eso sí, recordar que en emulador por algún motivo el sonido saca el audio japonés e inglés a la vez en las cutscenes: el juego no deja de ser disfrutable, pero jugarlo así supone perderse el encanto deliciosamente cutre de su historia.
Pero ahora vamos a lo importante: su banda sonora. ¿Valió la pena jugarlo sólo por su OST? SÍ. Rotundamente sí. Cuanto más avanza nuestra aventura más se refuerza el surrealismo, especialmente gracias a su sonido. Ritmos extraños y electrónicos de Zuntata que, sin embargo, desprenden una gran belleza. Coros femeninos, voces sintetizadas, influencias mongólicas que casan perfectamente con la locura onírica de algunos de sus niveles. La séptima fase podría haber salido directamente del primer Drakengard, incluído el tema de su jefe, con la salvedad que este juego salió siete años antes. ¡Y además permite oír toda su banda sonora desde el menú!
Así pues, Gamera 2000 ha resultado ser una muy grata sorpresa. Buena jugabilidad (¡y rejugabilidad!), una historia divertida, niveles interesantes que casan a la perfección con un diseño de sonido absurdamente hipnótico. Sí: la partitura de Zuntata bien justifica por sí sola jugar a este breve (pero intenso y sobretodo involvidable) título, pero es que todos los demás apartados acompañan estupendamente, siendo la única explicación a lo desconocido que es el hecho de que nunca saliera de Japón (pese a estar completamente en inglés) y que esté basado en una licencia que no suele dar juegos especialmente buenos. Para mí, que no soy fan de Gamera ni los kaijûs, ha sido tremendamente disfrutable. Si podéis jugarlo, no desperdiciéis la oportunidad: una pequeña joya desconocida de Playstation, que bien merece toda la atención que se le pueda dar, aunque sea desde este pequeño rincón de internet. ¡Tremendo!
Obsesiones varias
Jugando:
Kentucky Route Zero
Espero con ansias:
- Linda Cube (PSX) - Parche
- Metal Max 2 (SNES) - Parche
- Tokyo Necro (PC) - Parche
Blogs de interés
Webs de interés
- 10.000 punishments for a sin
- Blame the control pad
- Chicas gamers
- Encyclopedia Obscura
- Fulles dansaires
- Gaming pixie
- Gaming Sanctuary
- Hardcore gaming 101
- Honest gamers
- Luyang Asia
- Mecha damashii!!
- Mundo Retrogaming
- No solo PS2
- Nowhere grrrl
- Otakufreaks
- Ouroborus
- Racket Boy
- Rough Edge
- Sector Omega
- Shmups
- Siliconera
- TIGSource
- Tokyo shmups
- Videojuegos y sociedad
- Zona Boom
- Zona Delta
Seguidores
Archivo del blog
-
▼
2020
(10)
- ► septiembre (1)
-
►
2016
(48)
- ► septiembre (4)
-
►
2015
(86)
- ► septiembre (8)
-
►
2014
(56)
- ► septiembre (5)
-
►
2013
(71)
- ► septiembre (3)
-
►
2012
(74)
- ► septiembre (7)