[GBA] Fire Emblem: Sword of Seals (Binding Blade)
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Fire Emblem: Sword of Seals (también conocido como Binding Blade) fue el primer juego de la saga para Game Boy Advance, y el único de la consola que en occidente ni olimos, aparecido allá por el lejano 2002. La popularidad de los personajes de Roy (protagonista de este juego) y Marth en Smash Bros hizo que finalmente Nintendo se animara a traer la saga a occidente, aunque curiosamente se dejaran este juego y solo está accesible vía traducciones de fans. Quizá haya sido culpa mía porque venía de Sacred Stones y, sobretodo, del fantástico Blazing Swords, uno de mis juegos favoritos de 2014, pero... no me voy a hacer la interesante: este Fire Emblem no me ha gustado nada, hasta el punto en el que me he negado a ir a por el final verdadero.
| Qué cuquis que son las portadas japonesas de RPG, de verdad. |
Pese a que este es el primer juego de la saga en Game Boy Advance, ocurre cronológicamente después de Blazing Swords, y resulta doloroso ver cómo se quitan de un plumazo a algunos personajes que allí eran importantísimos (pero claro, aquella historia se desarrolló después de esta). Así, seguimos la historia de Roy: un príncipe que sucederá a su padre en la guerra para proteger a su reino de un país más grande y potente que se está intentando hacer con el control de todos los demás. No hay mucho más pero, hablando sinceramente, ninguno de los FE que he jugado se caracterizaba por una historia rompedora y este no es la excepción. Esto no la hace mala, ojo: simplemente funcional y suficiente para el propósito del juego, con lo que ningún problema.
Lo que ha fallado para mí es el gameplay. Y diréis: "¡eh! Se juega exactamente igual que ese Blazing Swords que tanto te gustó, que acabaste en modo difícil y con ganas de hacer el 100%. ¿Qué quejas tienes de este, rancia?". Parece mentira que un sistema tan bueno como el de estos juegos se pueda echar a perder con unas cuantas malas decisiones, pero así es. Quizá es que simplemente yo no entiendo el contexto de este juego y los antiguos también eran así, no tengo ni idea. La cuestión es que este Fire Emblem no me ha resultado igual de divertido.
¿A qué se debe esto? A su injusticia. Los Fire Emblem nunca han sido juegos fáciles, naturalmente (excepto The sacred stones), pero el equilibrio perfecto entre diversión e hijoputez es lo que me hace volver a estos juegos una y otra vez. La diferencia es que aquí solo he encontrado lo segundo, sin divertirme en absoluto a partir de la mitad del juego, pero continuándolo porque lo tenía en una portátil (eso sí, he tardado más de un año en "acabarlo"). Sword of Seals es un juego tremendamente injusto a partir de la mitad, con una curva de dificultad loquísima debido a la suerte que necesitan algunos niveles para ser terminados.
Recordemos el sistema de FE: el triángulo de armas. Las hachas son fuertes contra las lanzas, éstas contra las espadas, y las espadas les ganan a las hachas para cerrar el ciclo. Usualmente, cuando usas una espada contra un hacha deberías tener cierta ventaja: la evasión aumenta, el porcentaje de crítico también, y el porcentaje de golpear sube junto a estas estadísticas. En Sword of seals también ocurre así, claro... pero muy a lo loco. Algunos jefes, usando tú el mejor equipamiento posible, son pura suerte y pueden joder potencialmente cualquier partida, ya no solo para quien apaga cada vez que muere uno de los personajes sino para quien está dispuesto a abandonar a algunos para ganar. Ni con esas, vamos.
Cuando un jefe está sentado en un trono su evasión se multiplica y su regeneración mejora, pero de forma exageradísima. Con lo que en algunas ocasiones estaremos ante verdaderos monstruos que, aún con el arma que le saca ventaja y el mejor personaje posible con el que afrontarlo, tengamos tan solo un 50% de posibilidades de acertar debido a... no lo sé. Y la experiencia demuestra que la suerte pésima puede llevarte directamente a no golpear jamás a los enemigos. Y ya si llevamos a tres personajes desde todos los ángulos y el que le iba a dar el golpe de gracia usa el mismo tipo de arma que nuestro objetivo (con lo que no debería estar en desventaja inmediata por el triángulo), sorpresa sorpresa, la evasión se multiplica más aún. ¿Por qué? ¿POR QUÉ?
De esta forma, me han jodido mil veces en este juego: caballeros de armaduras tochísimas que lo esquivan todo con la máxima destreza cual espadachín. ¿Que no me acerco y uso un mago? Pues me lo esquivan. ¿Que me acerco con un paladín? Me esquiva y me lo devuelve con un crítico que me mata de un golpe a mi personaje más fuerte, por la cara. Quizá simplemente tuve una pésima suerte con la subida aleatoria de diferentes stats que se hace una vez por nivel, pero sentí todo el juego como una putada continua. Evidentemente Fire Emblem es más que la estrategia individual de las fases y todas las decisiones de mejora de personajes deben estar encaradas al juego como conjunto para no joderse potencialmente la partida, pues de nada sirve subir de nivel a esos caballeros que al principio parecían fuertes pero que ganan experiencia a paso de tortuga y se comen los niveles que otros personajes podrían subir. Naturalmente. ¡Pero es que ya he jugado así!
| ...PASÉ MUCHO TIEMPO EN ESTE NIVEL, ¿VALE? |
Por lo que debo decirlo para que sepáis a qué viene esta valoración: no terminé este juego. No es que haya dos rutas, sino que hay que desbloquear el verdadero jefe final siguiendo una serie de requisitos que yo desconocía, pero para cuando me di cuenta ya era demasiado tarde, así que me quedé con el final normal y lo dejé, hartísima. ¿Me estoy perdiendo algo? Claro que sí, ¡el verdadero jefe final! Pero ya estaba muy cansada de todo. La cantidad de personajes es alta, la historia cumple, la diversidad de clases está bien, los gráficos son bonitos y coloridos, la música acompaña genial, el sistema de combates es el de siempre... pero el RNG de este juego es tan loco, su componente de suerte y aletoriedad es en ocasiones tan elevado, que solo he sentido rabia en cada uno de los niveles a partir de la mitad, por más que haya ido potenciando mi equipo y no dejara morir a nadie. Es que no.
¿Qué más añadir a estas alturas? He ido retrasando la publicación del análisis porque tenía la fe de rejugarlo y terminarlo esta vez, pero para qué. Quería seguir jugando a la saga Fire Emblem, pero Sword of Seals me ha dejado bien escocida y, sinceramente, se me han ido las ganas: este no es un juego difícil como tal (dificultad es desventaja de terreno, numérica, niebla de guerra...), sino basado en la suerte. Y los juegos de estrategia basados en la suerte y no en, eso, estrategia... pues me repatean. Si tuviera que hacer una recomendación, jugad a Blazing Swords. Y si ya habéis jugado a Blazing Swords y os estáis planteando Sword of seals, volved a pasaros aquel. Y si ya lo habéis hecho dos veces, os vais y os lo pasáis una tercera con las conversaciones de apoyo que os falten. Pero he sentido mucha rabia jugando a esto y no lo recomendaré nunca: más de un año jugando para que en vez de mejorar empeore a cada fase que pasa... como que no. Si alguien quiere recomendarme otro Fire Emblem para redimir mi alma, soy todo oídos (y sinceramente querría seguir, aunque no sé si los de Super Nintendo serán demasiado para mí). Pero con este lo he pasado demasiado mal como para encadenar inmediatamente con otro, como sí venía haciendo con los dos anteriores.
[GBA] Fire Emblem: Blazing Swords
Fire Emblem: Blazing Swords apareció nombrado en Checkpoint como mejor juego portátil de 2014, así que creo que este análisis va un poco tarde cuando estamos en diciembre de 2015, pero no quería publicarlo hasta completar la otra historia alternativa, consiguiendo el 100% del juego (y, sobretodo, pasándomelo sin morir). Blazing Swords fue el primer Fire Emblem en llegar a Occidente, y el segundo al que he podido jugar por ser un juego para mi queridísima Game Boy Advance, prácticamente la única plataforma en la que puedo ir tanteando esta saga ahora mismo. Precuela del Sword of Seals (exclusivo de Japón) nos llegó incluso en español, aunque yo lo jugué en inglés porque soy una pardilla y desconocía que Nintendo lo había traducido, así que es completamente accesible para quienes no acaben de dominar el idioma.
La historia empieza con una de las tres protagonistas, Lynn, encontrándose con nosotros y pidiéndonos si nos puede acompañar para dejar su pueblo e ir a algún otro lugar, dado que se quedó huérfana a causa de unos bandidos y ya no tiene a donde ir. No tenemos ningún avatar, elecciones o diálogos, pero seremos un estratega que proporcionará apoyo a todos los personajes que se nos vayan uniendo, aunque siempre con cero protagonismo: poco más que un observador. Tras llegar a la ciudad, un caballero bastante salao intenta ligar con ella, pero lo que parece un encuentro sin importancia hace que Kent, compañero de éste, se de cuenta de que Lynn es justamente la pieza que les falta para completar su misión: su madre era la princesa de un lejano reino, que escapó para casarse con el hombre al que amaba y que tras dieciocho años de silencio decidió enviarle una carta a su padre para informarle de que estaba bien y que ahora era abuelo. No obstante, el hermano menor del anciano considera que ella es un estorbo para obtener el poder e intentará aniquilarla. Pronto nos encontraremos ante una historia de tramas políticas, príncipes, reyes y marqueses típica de Fire Emblem.
Más tarde aparecerán los otros dos protagonistas, Eliwood y Hector, que le darán la verdadera chicha al asunto y una nueva trama que surgirá a partir de la mitad aproximadamente, pues el juego está dividido en dos mitades: Lynn (el tutorial e introducción) y Eliwood (el verdadero juego), más el modo extra: la historia de Hector, que ha sido también mi parte favorita. En lo que respecta a personajes en general, encontramos que todos son los típicos clichés que se encuentran en la saga y que, sin embargo, tienen el carisma suficiente para cogerles cariño. No solo los tres protagonistas (que forman un trío muy curioso), sino todos los secundarios que se les van uniendo valen bastante la pena. Como ya me pasó en Sacred Stones, creo que la historia por sí sola no se llevaría ningún premio, pero es el conjunto con el gameplay y planteamiento de juego por capítulos lo que lo acaba convirtiendo en una experiencia tan adictiva.
Para completar el juego sufrí. Creo que no es de los Fire Emblems más complicados, pese a ser mucho más difícil que Sacred Stones, pero aún así tuve bastantes dificultades, y en mi último capítulo murió hasta el apuntador en tal de completar el juego. El esquema del gameplay es el clásico de la saga: el piedra-papel-tijera por el que se rigen las tres armas, espada, lanza y hacha, más magias (con su propio triángulo) y arcos (que van a parte). Pero los críticos contra ti son mucho más frecuentes que en Sacred Stones, no existe la posibilidad de subir de nivel en cualquier sitio, las armas se rompen en el momento más inoportuno... una gozada, la verdad. No obstante, como me sentí sucia por haber dejado morir literalmente a la mitad de mis personajes en los últimos compases del juego, decidí jugarlo de nuevo para aprovechar el modo Hector sustituyendo la historia de Eliwood (y rehaciendo toda la parte de Lynn), y además, hacerlo en modo difícil.
El modo Hector es esencialmente lo mismo: repetiremos los mismos eventos que en la historia, pero desde el punto de vista del fortachón. No obstante, su historia será más larga que la de Eliwood, tendrá capítulos propios y contará con personajes que cobrarán mucha más importancia vistos desde su posición y que antes eran casi "los de relleno", algo muy interesante. El modo de juego también es diferente: niebla en pantallas que no la tenían, cambios en ubicaciones de jefes, menores posibilidades de golpe crítico... y la mayor pesadilla: llevar menos unidades. Cuando digo menos es muchas menos, llegando en los últimos capítulos a ser bastante enervante y, al mismo tiempo, perfecto: este modo sin dejar que maten a nadie ha sido mi agradable penitencia por jugar "a lo loco" al juego normal, y la verdad es que he disfrutado muchísimo exprimiendo el gameplay hasta los topes y dominando verdaderamente el juego, calculando cada jugada y pagando cada error de mi estrategia, aunque me ha llevado mucho tiempo.
Porque si el juego base ya es bastante largo (yo diría que unas 25 horas), he acabado "perdiendo" más del doble a lo largo de toda mi partida, y eso sin conseguir todas las conversaciones de apoyo porque me parecía un suicidio obsesivo por el que no quería continuar pudiendo mirarlas por youtube. Internet me ha hecho débil, supongo, pero aún así no se puede negar que este Fire Emblem es muy rejugable. En lo que respecta a música y gráficos, no tiene nada espectacular. Escenarios coloridos pero simples (lo que suelen tener las cuadrículas), animaciones funcionales y a veces hasta resultonas, pero nada espectaculares, y eso sí, muy buenos retratos de personajes. La banda sonora destaca especialmente en la introducción y en el tema principal de la saga, rehecho para la ocasión. Más allá, las típicas composiciones de guerra con música midi: no hay mucho a destacar, pero la verdad es que este juego no necesita nada más para divertir
Poco más hay que decir. El análisis llega tarde, sí, pero era justificado para exprimir el juego hasta los topes. No soy el tipo de persona que completa las cosas al 100% y aquí tampoco ha sido el caso, pero el nivel de completismo ha sido muy elevado. Los tres personajes principales son divertidos y carismáticos, sus tres historias están muy bien, no faltan los momentos cómicos tampoco... se les coge cariño a todos, y más tras sus conversaciones de apoyo. El gameplay engancha, y completar el juego sin dejar morir a nadie supone un verdadero reto, más aún jugando en modo difícil. Pero se disfruta muchísimo y no se hace tan largo como es realmente. ¿Lo próximo? Pues jugar al Sword of Seals, me imagino, que salió antes pero del cual este es una precuela. La verdad es que todavía me apetece revisitar a Hector, especialmente si se ha convertido en un madurito con barba. Por allí nos veremos de nuevo.
[GBA] Fire Emblem: The sacred stones
Fire Emblem es la saga estrella de Intelligent Systems, first party de Nintendo. Con más de diez juegos a sus espaldas actualmente (y con el sonado éxito de Awakening), The sacred stones fue el primero en llegar traducido al español, y el segundo Fire Emblem que apareció en occidente (bastante tarde, considerando que la saga nació en los tiempos de NES). No obstante, Nintendo se ha ido poniendo las pilas y después de éste nos han llegado casi todos, algo que es de agradecer. La verdad es que completé éste juego hace más de un año, pero hace poco he estado rejugándolo para ver algunas novedades en la historia, y aquí estamos: bienvenidos a Fire Emblem.
La historia no es demasiado compleja: el mundo de Magvel fue una vez habitado por monstruos, pero los humanos consiguieron encerrarlos en cinco piedras, que decidieron dividir por todo el continente: cada una de las familias reales (es decir, los reyes de cada territorio) se ocuparína de custodiar una de las piedras por el bien de la humanidad. No obstante, la paz no dura para siempre, y el imperio de Grado empieza a atacar a sus países vecinos para obtener las piedras y su poder latente. El primer reino en ser traicionado es el de la princesa Erika, la protagonista de nuestra historia, que junto a su hermano Ephraim tendrá que salvar al mundo. Una trama que todos hemos visto cien veces, lo sé. Pero la historia en éste Fire Emblem, más que ser el centro, acompaña. La historia sola o el gameplay sólo no serían nada del otro mundo, pero juntos hacen una buena combinación y hacen de éste juego uno bastante adictivo.
Pero vayamos a la jugabilidad. Se trata básicamente de un juego de estrategia por turnos bastante simple, en el que tenemos un sencillo esquema que asienta las bases de toda la saga: piedra, papel y tijera. Sí, amigos, es tan sencillo como que la espada es fuerte contra el hacha, el hacha puede contra la lanza, y la lanza gana a la espada. Fácil, ¿no? Hay otras armas como arcos y magia, pero la principal estrategia radica en éste triángulo de fortalezas/debilidades. Una misma unidad podrá llegar a usar dos de éstas armas (pero nunca en un mismo turno) y además las armas se rompen con el uso, por lo que tendrás que estar atento para no quedarte sin a media batalla. A parte de ésto, hay ventajas geográficas (el bosque aumenta la evasión, por ejemplo, y las montañas relentizan), lo que sumado al diverso elenco de personajes que se nos ofrecerá, dan para muchas posibilidades.
La novedad de éste FE es que hay un mapa del mundo y, si te apetece, puedes irte a una mazmorra especial a subir de niveles si no llegas con lo que te propone la historia, que personalmente no me molesta, pero sí que es uno de los aspectos más criticados del juego porque lo hacen más sencillo. La verdad es que es tan fácil como evitar pasearse por dicha mazmorra o elegir el modo difícil desde el primer momento. Se dice que es el Fire Emblem más fácil, y probablemente sea cierto, pero tampoco es para poner el grito en el cielo de ésta manera.
Y es que como todo Fire Emblem (o al menos eso tengo entendido), no basta con ganar una batalla. Bueno, sí basta, claro, pero por el camino se te pueden morir personajes... que no volverán mágicamente a la vida. Si alguien muere, se ha muerto para siempre, de forma que si quieres que todo el mundo sobreviva tendrás que reiniciar la consola una, y otra, y otra vez. El único personaje que provoca un Game Over al morir es Erika, así que las tramas que se pueden llegar a desarrollar (o no) dependen totalmente de tu forma de jugar. Por supuesto, no puedes guardar en X turno y si te matan a partir de ahí volver atrás (a menos que uses savestates): la única manera de evitar la muerte de un personaje es empezar la batalla desde el principio, con lo que habrá que jugar con mucho cuidado.
| Seth, también conocido como el arma de destrucción masiva en forma de hombre. |
Es un juego largo. Son unas 20 horas, pero considerando que la historia tiene dos caminos muy diferenciados a partir de la mitad (pero sólo puedes ver uno por partida) y que, realmente, si no quieres que nadie muera reinicias la batalla, juraría que el verdadero tiempo de juego es muy superior. Además, es bastante rejugable, pues cada personaje puede tener hasta cinco conversaciones de apoyo, que puedes llegar a ver si luchan juntos en combate. Las conversaciones de apoyo pueden ser de amistad o romance, y hay tres con cada personaje (si puedes desarrollar hasta cinco, significa que no podrás llegar hasta el final de según qué trama con dos personajes distintos), lo cual da para rejugar hasta cansarse.
En lo que respecta a gráficos, son coloridos y cumplen su función de sobras, aunque sin ser ningún portento. Los mapas son bastante parecidos entre ellos, por ejemplo, pero no es algo que echarle en cara, y tiene bastantes animaciones resultonas, como los personajes hablando, la pequeña animación de las batallas uno contra uno, o el clásico ataque crítico. Respecto a la banda sonora, ni si quiera sabría decir si me ha gustado, porque no la recuerdo (y ayer mismo estuve jugando para sacar capturas). Para mí ha pasado desapercibida totalmente, lo cual tampoco es malo: cumple su función si no recuerdo que fuera horrorosa o que hubieran muchos vacíos musicales o temas que se repitieran hasta la saciedad.
En resumen: un buen juego. Completo, sólido, con bastantes posibilidades. Que sí, que su historia no será recordada para siempre, ni tampoco sus personajes o banda sonora, pero la verdad es que es un juego muy entretenido y adictivo, en el que cada vez que te toca reiniciar la consola exclamas: "¡ésta es la última!", cuando claramente no lo es porque volverás a morir, tal es su poder adictivo (que brilla especialmente siendo un juego portátil). Un juego que deja ganas de seguir con la saga, y por eso he acabado jugando al Blazing Sword que, según dicen, es aún mejor.
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Jugando:
Kentucky Route Zero
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