Drakengard 3 en desarrollo, y no es para móviles

 ACTUALIZACION a las tantas de la mañana:  SE REÚNE EL EQUIPO ORIGINAL DE DRAKENGARD Y NIER, incluyendo a su director, Yoko Taro. LO COMPRO DE SALIDA JODER, LO COMPRO DE SALIDA.
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(Entrada original a partir de aquí)

Estaba yo en twitter y sale un twit de Siliconera que dice:

Drakengard 3 (Insertar ataque epiléptico aquí) /
Drag-On Dragoon 3 In Development

 
(He leído la noticia, pero francamente no me acuerdo de qué dicen.
 Nosequé fumada de flores y ojos, muy absurdo y loco).


He hecho un grito fangirl anterior, he avasallado a la gente por Skype, la pobre gente de mi TL ha sido spameada vilmente y demás. Luego he pensado que es una franquicia de Square Enix que sólo hacen juegos para móviles y que no debería emocionarme. A parte que no me gusta nada Drakengard 2. Y que ya no va a estar Cavia ahí, y menos mi querido ídolo Yoko Taro. ¡Pero oye! Es Drakengard, y por supuestísimo que lo compraré si tengo la consola Roy me dice que es para PS3, lo quiero ya.

¡Scans de Drakengard 3!
Lo de la flor va en serio, madre mía.

La pregunta es: ¿A qué mente depravada se le ocurre antes hacer un Drakengard 3 que un Valkyrie Profile 3? Yo no entiendo éstas extrañas decisiones empresariales, y ni si quiera es para móviles (¿quién ha drogado a Square Enix?). Al final lo de registrar Drag-on Dragoon venía a algo y todo, y no es para móviles. ¡Cuanto menos, sorprendente!

 
Dejo aquí música horrible de Drakengard para celebrarlo.


En fin, ya sabéis: si una mierda monumental como juego y en ventas puede tener secuela, cualquier cosa tiene posibilidad de continuar; cuestión de darle tiempo (a éste paso, NieR 2 para su quinto aniversario). Por cierto, iba a poner un banner de Drakengard en el blog para celebrar el décimo aniversario, y ahora ya tengo una excusa más sólida. ¡Yay!

Sólo queda rezar para que sea menos cursi que Drakengard 2. Y mejor que Drakengard, ya que estamos, que no era muy brillante que digamos.

[PS2] Drakengard 2


Os voy a contar una obviedad: me encanta Drakengard. Amo a cavia a causa de este juego, y uso twitter para seguir a Yoko Taro esperando que anuncie su contrato con alguna compañía para hacer algún otro juego del mismo palo en lugar de basura para móviles. Pero la continuación de Drakengard no tiene mucho que ver con el original (¡y encima está en inglés!), recordemos que él no es el director. Se nota mucho y se ha perdido su esencia.

 Ya véis la diferencia de edades entre juegos. Esto no puede ser bueno...

Pero hay tres poderosas razones para jugar al segundo juego, os las nombro a continuación:
  • Te encanta Dinasty Warriors. ¡Éste es tu juego! Bastante mejor y mucho más divertido, además de contar con un dragón. Aunque no hay ejército, pero de todas formas tampoco servía de nada.
  • Te encantan los personajes insulsos del 98% de JRPGs. ¡Éste es tu juego! Los hay a montones. Si buscas un protagonista cuyo sentido de la justicia roza la estupidez, adelante. Ahh, pero no es un RPG.
  • Te encanta Drakengard por el aura de demencia que desprende aún siendo consciente de que tiene más fallos que virtudes: amas a Caim, a Arioch, a Manah, incluso te gusta el hada de Leonard. De hecho, te gustó el cuarto final. ¡Estás muy enfermo! Este NO es tu juego, pero sabes que amando el primero no te puedes resistir a probarlo, aunque te arrepentirás para siempre.
Dicho esto, empezamos el análisis. No hace falta decir que, aunque más o menos cumplo con los requisitos A y B, C es la única razón por la que lo he jugado, y lo váis a notar mucho.

Mi canario es más inteligente que el protagonista.


Vamos a empezar por el principio. Drakengard 2 se ubica 18 años después del primero y es una continuación en toda regla. Con esto quiero decir que puedes jugarlo perfectamente sin conocer la historia del otro (sigue el primer final, el único que daba pie a secuela), pero que no pillarás mucho el mejor momento del juego con diferencia, muy relacionado con el primero. Se explican algunas cosas durante el juego, pero obviamente carece de la misma emoción que si ya  has conocido a los personajes (que, por cierto, quedan horriblemente targiversados). Así que no está de más leerse la historia del manual, que resume lo ocurrido a muy grandes rasgos, aunque saltándose las mejores partes, sin llegar a destripar las mayores bondades de Drakengard. Yo os hago yo un resumen, que es básicamente el principio de este juego. Posibles spoilers del primer Drakengard, pero el final era obvio, aunque aún así estoy omitiendo EL spoiler.

Espera, ¿En este juego no hay personas dementes? ¡¿ES UNA BROMA?!
¿Se creen que juego a Drakengard para ver felicidad cursii?

Básicamente, el mundo está protegido por cuatro sellos que evitan su destrucción. Hace dieciocho años los sellos peligraron por culpa del Imperio, pero el “héroe” (¡JA!) Caim, junto a sus amigos (JAJAJA), salvaron al mundo de la catástrofe. Para evitar que algo así vuelva a suceder, se fundaron los Knights of the Seal (Caballeros del Sello), una Orden de caballeros dispuestos a proteger el mundo. No hace falta decir que el protagonista, Nowe, es un caballero huérfano adolescente (¡Ya he dicho que era muy JRPG!), ni tampoco que el Imperio ataca de nuevo. Actualmente Nowe está con los Orden, pero fue criado por un dragón amable y soso a partes iguales llamado Legna, y actúa bajo las órdenes de su amiga de toda la vida, Eris, que tiene un rango superior dentro del grupo. El caso es que Nowe empieza a dudar de los métodos de los Caballeros, que en tal de proteger el mundo fuerzan la muerte y la hambruna en muchas regiones, a parte de usar humanos como sacrificios. Precioso. Pero contra lo que pueda parecer con esa historia, Drakengard 2 tiene un aura de felicidad cursi considerable en comparación al primer juego, aunque tiene algunos toques interesantes. Por cierto, los Caballeros tienen como líder a un niño mago llamado Seere, un personaje del primer Drakengard cuya aparición resulta MUY curiosa, puesto que este juego sigue el primer final y... Espera. ¡Pero si Seere no aparecía hasta la segunda partida! Éste es un gran ejemplo de coherencia argumental. El primero ya chirriaba mucho, pero aquí clama el cielo.

 Espera, ¿En este juego no odian a los niños?
¡PUES VOY A SACRIFICAR BEBÉS!


La historia a simple vista parece mejor que la de Drakengard, pero cuanto más avanzas, más ves que no es así. No es que la historia de Drakengard sea tan maravillosa (la trama del culto de los custodios era la más interesante y NO se explota), de hecho es bastante simple y está contada con los pies, pero presenta cosas que probablemente nunca has visto (ni en un videojuego, ni en ninguna cosa en general) y tiene una capacidad asombrosa para crear situaciones que te dejen con la boca abierta, además de contar con unos personajes muy peculiares que no dejan indiferente a nadie.


En cambio, en Drakengard 2 los personajes son profundamente cliché, y lo que es peor: también son muy estúpidos, especialmente el protagonista. Es normal que no te caiga bien alguno, pero en este caso serán uno o dos... los que te gusten. Y lo que es peor, por eliminación. Realmente que un personaje sea tan malo no es un problema, si no fuera porque todo el juego gira en torno a su historia y, por tanto, tiene que resultar interesante. La historia está bien (bastante típica, aunque entretiene), pero los personajes dejan mucho que desear y no están a la altura para nada.

 Espera, ¿Caim sale en este juego? ¡Ahora sé por qué lo terminé tres veces!
Tranquilos que no es un spoiler, lo que sí es spoileador es el Opening.

Por lo tanto, mejor vayamos al gameplay. Nowe tiene un dragón, así que tendremos dos clases de misiones: en tierra (controlando a Nowe) y por aire (usando a Legna, mis favoritas cuando están bien dosificadas).


El gameplay en tierra está ampliamente mejorado (aunque tampoco se eleva al nivel de divinidad, más que nada es que antes hacer una misión en tierra era un acto de fe). Empecemos por lo obvio, que siempre quiero recordarle a la gente: ni éste ni el juego anterior son bajo ningún concepto Action RPGs, de hecho aquí aparecen por primera vez las tiendas con objetos, pero el concepto sigue siendo el mismo: un Dinasty Warriors con historia y sin ejército propio. Podemos controlar a cuatro personajes, según el arma que usemos: espada, lanza, hacha y cetro (para la magia). La pega es que si en un momento de la historia ese personaje no está contigo, entonces no puedes utilizar sus armas (aunque a partir de la segunda partida los puedes usar en cualquier momento).


La verdadera novedad interesante es que cada arma es fuerte contra un tipo de enemigo (cetro contra magos, espada contra soldados...), aunque por desgracia todo queda terriblemente descompensado cuando consigues al personaje que usa el hacha, que es una verdadera máquina de matar. Y claro, la tentación de usarlo a él es enorme, pero hay dos problemas. El primero es que cada personaje sube de nivel por separado, de tal forma que si nos quitan a un personaje por la historia y tenemos que conformarnos con los demás que nos quedan, mal vamos. Y el mayor problema de todos: hay muchas situaciones para que cambies constantemente de tipo de arma para poder derrotar fácilmente a los enemigos, pero un cambio de personaje implica una carga de unos 6 segundos, que en medio de la acción y si se ha de hacer constantemente, agotan mucho. Y para colmo, bastante a menudo hay "puzles", que consisten en darle golpes a un diamante que has de buscar a lo largo de un mapeado y golperlos todos en X tiempo, o simplemente encontrarlos. ¿Dónde está la parte puzle? No lo sé, pero es lo que dice el juego. Estos segmentos estropean bastante la experiencia estilo "Dinasty Warriors", lástima porque este es uno de los pocos juegos donde realmente disfrutaba de esa parte. Pero, cuando no hay puzles ni historia, no es sublime pero sí está muy bien.

 Espera, ¿me han cambiado a mi querida dragona roja por este imbécil? 
¡¡QUE CORRA LA SANGRE!!


Cada arma tiene cuatro combos distintos (uno por cada nivel), hay un total de 65 armas por encontrar. Ya no cambian de aspecto, pero se compensa por la existencia, al fin, de combos. Son muy sencillos y realmente acabas simplemente machacando cuadrado por lo efectivo que resulta, pero se agradece la intención. Las armas, además, cuentan pequeñas historias (se añade un párrafo por cada vez que suben de nivel), hay algunas muy interesantes porque explican qué ocurrió entre un juego y otro y casi son mejores que la propia historia principal.


Las misiones aéreas no han cambiado demasiado, ya que antes eran más que correctas. Han mejorado el apuntado y poco más, pero en general es muy similar al juego anterior, aunque Legna tiene algunos ataques más. Existen cuatro variedades del ataque mágico, según las esferas que recojas por el escenario... PERO, si no has recogido suficientes, aunque tu barra de MP esté llena, no podrás usarlo. La gracia está en que algunos enemigos son débiles a X o Y elemento y tienes que vigilar lo que recoges, aunque nunca son lo bastante difíciles como para que te preocupes realmente por ello. Además, se ha abusado excesivamente de las misiones aéreas: mientras que antes era un descanso de las misiones terrestres, ahora es a la inversa y el juego sale perdiendo mucho. Al final sólo quieres cortarle la cabeza a Legna para luchar en tierra, una lástima porque realmente me gustaban esta clase de misiones, pero acabas aborreciéndolas.

 Espera. ¿Esta tía perfectamente normal y equilibrada es la Manah que yo conocí?  
¡¡QUE LOS DIOSES CASTIGUEN A CAVIA!!

Volviendo a las cosas buenas, ahora puedes comprar objetos en la tienda y utilizarlos en cualquier momento de la batalla (por tierra o por aire), haciendote la vida mucho más fácil en los bosses. Esta vez hay bastantes, son divertidos (aunque con menos carisma que un zapato) y rompen con la monotonía general casi-obligatoria en este género. Incluso hay un jefe que te obliga a ir por tierra y por aire para derrotarlo, aunque eso es algo que también puedes hacer en la mayoría de misiones terrestres. En este aspecto, hemos mejorado mucho y se agradece la experiencia.

 ¿Seere sale en este juego? ¿Existe Arioch y al que rescatamos es a Seere? 
¡¡QUIERO A MI ELFA PSICÓPATA DE VUELTA!!


El juego es muy lineal, pero a diferencia de su antecesor, NO permite repetir misiones sueltas. Esto implica que, aunque haya tres finales, hay que empezar TODA la historia de nuevo en un modo de dificultad superior (empiezas en fácil o normal, pero luego pasa a difícil automáticamente y finalmente a extremo), para obtener tan sólo algunas escenas extras por el medio y el final distinto (todo lo demás es prácticamente igual). No sería un problema tan grande si no fuera porque dura entre 20 y 30 horas. Casi la mitad de diversión de Drakengard la tuve en los finales alternativos y los episodios dedicados a los aliados (que podían verse fácilmente con rejugar unas pocas misiones para desbloquear otras nuevas), mientras que aquí la cosa va a peor. Es muy decepcionante que apenas hayan cambios en la historia, y que ni si quiera puedas tomar decisiones para decidir qué camino quieres tomar (si quiero que todo vaya en la primera partida, ¿por qué me he de tragar otro final distinto?). Realmente es un fallo importante, porque en esta clase de juego no apetece volver a pasárselo todo de nuevo sólo para ver cuatro escenas nuevas, además de que conseguir todas las armas se hace ahora mucho más difícil al no poder volver a jugar misiones ya superadas.

Pero cuando sólo te dedicas a matar y matar, mola bastante...


La OST es bastante buena y va muy en consonancia con el protagonista: mientras que en la primera parte la música evocaba Caos y Locura para destruir tu mente poco a poco, aquí tiene un tono más heroico y justiciero tan típico como el personaje principal. Mucho más digerible para el humano promedio que la del primer juego, aunque sin demasiada personalidad propia y no muy identificable por sí sola. Sólo destacan “Fate” (de gran calidad, audible en los bosses) y el tema principal “Growing Wings”, aunque es un refrito de un tema de Drakengard, eso sí: muy bueno y que le da emoción incluso a momentos que no la tienen. Personalmente prefiero la música del primer juego, bastante más identificable; pero hay que considerar que yo oigo cosas así en mi tiempo libre así que no tengo mucho criterio en este aspecto.


Los gráficos son mejores que los de Drakengard (lógicamente), pero tampoco son un gran despliegue técnico in-game: recordemos que aparecen cientos de enemigos a la vez en pantalla cuyo efecto niebla sigue siendo escandaloso. Sobre la forma de contar la historia, hay dos tipos: los vídeos (,uy breves pero de gran calidad, similares a las super-CG de cualquier juego de Square Enix de gran presupuesto en PS2) y las escenas, que son lo más común. Las escenas son la cúspide máxima de la cutrez, más que en el primer juego, porque allí habían modelados 3D para las caras de los personajes y aparecían ellos en movimiento (se podían ver a la vez la cara del personaje y la escena que estaba ocurriendo). Aquí, sólo tenemos un artwork del personaje que no tiene tampoco demasiada calidad, y el fondo es estático hasta que pasa algo y volvemos de nuevo a los diálogos. Un paso atrás muy grande que resulta incomprensible.

Un momento... ¿Finales normales? ¿¡FINALES NORMALES?! 
¡¡¡DEVOLVEDME MI DINERO!!!

Me he recreado mucho con las comparaciones, pero conociendo el primer juego resultan inevitables. El gameplay en general ha mejorado muchísimo y es mejor en los aspectos técnicos excepto en  las escenas generadas con el motor del juego. Aunque la historia y personajes de Drakengard 2 no son realmente malos (sólo que muy típicos salvando algunos momentos), al compararlos con los del primer juego todo queda por los suelos: Drakengard 2 es un paso atrás. La esencia del juego no está en su gameplay, o en los dragones, ni si quiera en su historia. Lo que caracterizaba Drakengard era su capacidad para enseñarte personajes revolucionarios y situaciones horribles o de mal gusto que, te gusten o no, nunca dejaban indiferente y, al fin y al cabo, era muy originales. Aquí, la originalidad escasea.

Pese a todo lo que he dicho la historia es bastante decente y al menos entretiene pero sin hacerse un hueco en tu corazón. Tres finales, uno para cada modo de dificultad, gráficos decentes y una OST bastante buena que gustará a más de uno. Personalmente lo recomendaría si gusta el género, pero no le llega al primero ni a la suela del zapato, no se quedará en tu memoria ni por bueno ni por malo. Muy triste considerando la enorme cantidad de escenas y diálogos que tiene, muchas más que el otro. Divertido, pero muy flojo para lo que podría haber sido. Aunque siempre lo recomendaré cien veces más que Dinasty Warriors.
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