[PC/PS3/360] DmC: Devil May Cry

El reboot de Devil May Cry, apodado simplemente como DmC, levantó ampollas entre los fans y no fans de una de las más recordadas sagas de Capcom. Que es culpa del nuevo estudio, esos putos occidentales que todo lo cambian (cuando fue a petición de Capcom, pero bueno), que es una mierda, una basura, una... Yo que sé. Yo la verdad es que en su momento el juego me interesaba bastante, y aunque no esperaba de él un juego a la altura de Devil May Cry 3 o 4 (que amo con el ímpetu del viento), sí que esperaba un juego de acción divertido, aunque diera vergüenza ajena a la mayoría por ser un reboot tan lejanamente basado en las aventuras de Dante y con un diseño de personajes tan diferente. La sorpresa ha sido que el juego no solo me ha gustado (que era lo que esperaba), sino que me ha encantado. Ya no soy solo la rara que ama BioShock 2: ahora DmC, sobre el que se ha derrochado el triple de bilis, no es mi Devil May Cry favorito ni mucho menos... pero sí que es un juego que he disfrutado muchísimo. Veamos por qué.


La historia se sitúa en un mundo paralelo al de Devil May Cry, ocurriendo en el mundo real durante la mayoría del tiempo. Ya sé que técnicamente los DMC siempre han ocurrido en nuestro mundo, pero todo se va tan rápido a la mierda y te toca tan pronto irte a dimensiones demoníacas que es algo que acabas olvidando fácilmente. Aquí en cambio veremos ciudades, coches, gente... Dante es un néfilim, un ser mitad ángel (¡¿?!) mitad demonio, que vive una vida normal y corriente. Los demonios le persiguen, se los carga, y a la noche se va a la discoteca a divertirse como si nada hubiera ocurrido. Pero un día recibe la visita de una extraña, y la persecución de los demonios es diferente: necesitará de la ayuda de ella para salir de esa otra dimensión a la que lo transportan, el Limbo, en la que la propia ciudad cobra vida e intentará atrapar al protagonista. Esta presentación suena cutre de cojones, pero hay que admitir que sí consigue un estilo diferente al clásico. El cambio de ambientación favorece entornos diferentes, con un montón de espacios abiertos y muy explotables, y si a Bayonetta no le pedimos una historia digna del Globo de Oro y sigue siendo perfecto, no veo por qué pedírsela a DmC.

MIRAD ESTOS COLORES

El gameplay es el de siempre, y aquí está el punto fuerte del juego. Empecemos, no obstante, por lo negativo: es cierto que la dificultad es muy inferior a la de DMC3 y 4 (y eso que la del cuarto ya era menor), y conseguir una S es una broma. Yo, que soy una manca de los hack'n'slashes y los juego en modo normal llorando de dolor, cambié la dificultad del juego a modo difícil (que es bastante mejor) cuando llevaba la mitad porque se me hacía demasiado sencillo. El principal problema, quizá, es que los juegos anteriores tenían unos requisitos más estrictos para superar las misiones: si morías, se acababa todo y tenías que reempezar desde el principio a menos que usaras una gema dorada para resucitar,... sí, aquí ese objeto todavía existe. Pero no tiene ningún sentido usarlo porque, al morir, ¡te respawneas justo al principio de la batalla en la que estabas! Quizá el peor punto del juego, sin olvidar del hecho de que se pueden conseguir rangos S o SS aún muriendo o usando algún objeto.

Comparad mi puntuación con mis muertes y objetos.
No tiene ningún sentido.

Dejando de lado esto (que mi puntuación sea SS en vez de una triste C tampoco va a hacer que deje de gustarme), el gameplay es el de siempre, pero con algunos retoques propios. Contaremos con nueve armas (entre las cuales se cuentan la clásica Rebellion y tres tipos de pistolas), y todas se podrán usar en todo momento de cualquier misión, sin necesidad de elegir antes. La novedad aquí serán los ganchos: el demoníaco (que acerca al enemigo a ti) y el angelical (que te lleva a ti hacia el enemigo), que serán los dos principales ejes sobre los que se mueven los combos aéreos y que recordarán en parte al brazo de Nero en DMC4. Todo en este juego recuerda a otras entregas: hay combos calcados, hay armas clásicas camufladas con otros nombres, y muchos de los ataques que se pueden comprar son, sin duda alguna, los de siempre.

LOS COLORES JODER

El sistema funciona, y encontrar técnicas clásicas de Rebellion (aunque fuera en la guadaña) me sacó una sonrisa. Paradójicamente, este juego está hecho por gente que respeta sin duda los Devil May Cry originales (no lo digo con ironía) y que, con la ayuda de Capcom, han recreado su sistema de combates con mucho acierto. Aún así, habrá novedades. Dejando de lado la accesibilidad del combate aéreo, tendremos tres tipos de armas: ángel, humano, y demonio. Deberemos ir cambiándolas, pues en ocasiones aparecerán enemigos a los que solo les afectará un tipo de arma, o sectores en los que el color de la zona nos marcará qué arma usar para no recibir daño extra. No se aprovecha todo lo que pudiera, pero es una idea muy interesante.

JODER EL COLOR, TIENE COLOR

Más allá de esto, se repiten otras de las señas de la saga: gemas rojas al romper objetos y matar enemigos, misiones secretas, llaves ocultas, comprar objetos de curación y mejoras en la estatua de la diosa (aunque como ya he dicho, no tienen sentido al no ser la muerte un gran castigo precisamente), zonas que se cierran en cuanto aparecen los enemigos... una novedad interesante, no obstante, es el plataformeo a través de los ganchos que comentaba. No solo servirán para los combates: también podremos mover rocas para saltar sobre ellas e incluso impulsarnos de un sitio a otro con el gancho angelical, un paseo aéreo que en algunos momentos recordará poderosamente a un simulador de Spiderman y, francamente, mola. En cambio los "puzles" de la saga (¿recordáis la sala horripilante de los dados en DMC 4?) casi han desaparecido, aunque eso no quita que tenga sectores igual de tranquilos y que se asemejan más a los DMC que a cualquier otro hack'n'slash que recuerde.

Estas escenas en movimiento son GENIALES.

Quisiera hablar también del apartado técnico, pues dejando de lado que la música sigue la línea de lo que ha sido siempre la saga, aunque más rock que electrónico (y con mucha menos música ambiental, ¿pero alguien recuerda la música ambiental de DMC?), el apartado técnico no decepciona. Los gráficos son bonitos, y jugándolo en PC no he tenido ningún problema. La estrella, no obstante, es el apartado artístico. La gente que no lo juega se queda con lo feo que es Dante, cuando a la hora de la verdad ni lo ves porque estás demasiado ocupado haciendo capturas que intenten captar toda la belleza de DmC. Paisajes coloridos (un juego de esta generación en el que predominan el azul y el amarillo, ¡¡por favor póngame siete!!), escenarios increíbles, y una presentación inmejorable. Hay un jefe concreto que es simplemente increíble y, aunque el combate no sea tan profundo como debería, visualmente es una de las cosas más originales que haya visto en años. Un juego hipnótico e increíble que te entra por los ojos. ¿¡No habéis visto las capturas o qué?!
 
BELLEZA.

En general, tenemos un muy buen hack'n'slash, que aunque claramente inferior a la saga original debido a unos combates simplificados (no por ello es un machacabotones, ojo), lo suple con otras cosas: plataformeo, juego aéreo, ganchos, un gameplay prácticamente igual a su predecesor, y mucha diversión. DmC tiene muchos guiños y homenajes a la saga Devil May Cry, tanto en el gameplay como en algunos combates, y no se hace complicado ver que, detrás de este juego, había alguien que quiere mucho a esta saga. No sé si fue Ninja Theory o los creativos de Capcom que se unieron al proyecto, pero la jugabilidad hace una transición muy buena y casi tan satisfactoria como en anteriores entregas. Quemadme en la hoguera si queréis, pero eso no podrá cambiar que DmC es un muy buen juego (que no excelente, ojo) y muy divertido al que lo que le acaba pasando factura es llamarse como se llama pues, con otro nombre o siendo una nueva IP, estaríamos hablando de "un tapado de la generación", y solo por sus escenarios ya habría ascendido a juego de culto. El odio visceral que ha sufrido es altamente desproporcionado, y la fanbase de DMC (que en su momento ni si quiera quiso a Nero de protagonista) ha sido bastante injusta. Lo digo en serio.

Vale la pena, maldita sea.
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