Onion games empieza a despegar

Tras el lanzamiento de Little King's Story, Yasuhiro Wada (creador de Harvest Moon) dejaba Grasshoper Manufacture para formar su propia compañía, Toybox Inc. (que están trabajando en HomeTown Story para 3DS). ¿Qué hacia mientras tanto Yoshiro Kimura, director de Little King's Story y mi queridísimo Chulip? Formó su propia empresa, Onion Games, que parece haberse puesto en marcha de nuevo: si bien su web existía, no teníamos ninguna clase de información hasta hace unos días.



Por ahora han habierto un twitter en el que Yoshiro Kimura se dedica a hablar in engrish (ya tenían uno en japonés; éste es nuevo y mucho más activo). ¿Qué se puede entender de su twitter? De momento, que es una compañía indie. En el TGS habrá, sorprendentemente, una parte dedicada a los videojuegos independientes, donde enseñarán el nuevo Touhou e imagino que algún otro juego que aquí nos sonará a chino. Está confirmado que Onion Games NO enseñará su primer juego, pero sí que tendrán a un representante en una charla sobre los juegos independientes en Japón, y por una vez no nos ignorarán y harán un streaming para todo el mundo que podremos ver desde aquí.

No me interesan mucho los juegos independientes, y mucho menos antes de salir. ¡Pero qué leches! Es del creador de Chulip, así que merece mi atención (y también la vuestra). Su página oficial es lo más cutre del mundo y está hecha con Comic Sans, pero menos es nada... ¡Y planean sacar sus juegos internacionalmente! No más lloros por quedarnos fuera, bien.

Y por cierto, como muchos sabréis, Sega Sammy ha comprado a Atlus... Al menos esto confirma su presencia en el TGS. Sólo el tiempo dirá si es una buena o una mala noticia. Mañana empieza el TGS, así que espero que pronto tengamos nuevas noticias sobre Atlus.

[PS2] Chulip

Había una vez una diminuta compañía de unos veinticinco empleados llamada Punchline. Sólo realizaron dos juegos: el primero fue Chulip y el último fue Rule of Rose. Cierto es que la mayoría de reseñas lo clasifican como lo peor que han visto en años, pero la cantidad de juegos odiosos para la crítica que me gustan es absurdamente alta, empezando por el propio Rule of Rose. Ni me molesté en leer los análisis, sólo sus predecibles conclusiones: “demasiado japonés” “demasiado aburrido” “demasiado frustrante” “demasiado raro”. Así que decidí probarlo yo misma para formarme mi propia opinión, que al fin y al cabo es la que más me importa. En el fondo de mi corazón sabía que Chulip iba a ser una mierda, pero era un juego tan hortera que tuve que darle una oportunidad.


Empecé más como una coña que por otra cosa. Vale, es de los creadores de MOON: Remix RPG Adventure (mi juego más hypeado hasta que anunciaron Drakengard 3), que posteriormente hicieron el famoso Little King's Story. Pero es que no he jugado ninguno de los dos, es posible que los odie con toda mi alma. No obstante, la idea de Chulip es que es un RPG en el que, en vez de luchando, la experiencia se gana besando a la gente. ¿Cómo iba a no jugarlo? Es demasiado absurdo para dejarlo pasar: la clase de bizarrada a la que juego para echarme unas risas. Y así, empezó mi curioso viaje por Long Life Town.



La idea es que un niño se muda junto a su padre a la pequeña ciudad de Long Life Town, aunque por el camino sueña con una bonita niña a la que besa apasionadamente tras jurarse amor eterno mutuamente. ¡Ah, sólo era un sueño! ¿O no? Pronto se la encuentra en la ciudad (¡sí que existe!), pero ella le parte el corazón al rechazarlo. El niño vuelve a casa con el corazón roto pero su padre, que siempre está ahí para animarlo, le dice que tiene que esforzarse para conquistarla. Debe fortalecer su corazón (subiendo de nivel), mejorar su reputación, y escribirle la carta de amor perfecta.


Esto, que parece tan simple, no lo es en absoluto. El protagonista y su padre son nuevos en un pequeño pueblo y, lo que es peor: son pobres, increíblemente pobres. La gente del pueblo se aprovecha de ésto y cualquier cosa mala pasa a ser culpa de nuestro personaje, el niño pobre, por lo que hay que mejorar su reputación para evitar éstas cosas. ¿El primer paso? Procurar la felicidad de todo el mundo. En el extraño mundo de Chulip, la gente te besa cuando te está profundamente agradecida (y los habitantes del mundo subterráneo hasta te dan dinero), sólo has de descubrir qué es lo que necesitan.

El parque está llenísimo de peligros mortales. No es coña.

Realmente la historia fue una agradable sorpresa. No es profunda, no es adulta, no es una deconstrucción del género... y tampoco lo necesita. Contra todo pronóstico está muy bien presentada, es entretenida y no se hace para nada soporífera, cosa que agradezco muchísimo: siempre me apetecía seguir adelante, y lo simpáticos que son todos los personajes hizo que cada vez que me ponía a jugar se me dibujara una sonrisa de oreja a oreja preguntándome con qué cosas me sorprendería Chulip ése día.


No obstante, no todo fue tan bonito. No os voy a mentir: Chulip tiene algunos problemas graves, muy muy graves. Aunque el juego te invita totalmente a la exploración y no es en absoluto lineal, se pasa tres pueblos. En algunos casos te dan pistas (muy rebuscadas, pero vale), pero en otros no tienes ni idea de qué hacer y es imposible pasarlo sin guía (de hecho el manual en sí mismo es una guía, imagináos). Además, el personaje es tremendamente lento (sólo puede caminar o ir de puntillas), y el margen de error es mínimo. No hay combates, ni uno, pero se puede morir por muchas cosas. Empezamos con cinco corazones de vida, que van aumentando con tus niveles. ¿Que te encuentras una caca? Pierdes corazones. ¿Que la caca es grande? Pierdes más corazones. ¿Que lees un cómic y al niño le resulta aburrido? Pierdes más corazones. ¿Que no sabías que de noche el encantador policía te dispara si te ve? Doce corazones menos.

MUERTE INSTANTÁNEA.

El problema real no es morir, sino no ser consciente en absoluto del peligro hasta que ya es demasiado tarde (aunque debo confesar que hasta las muertes me resultaron muy simpáticas). En niveles un poco más avanzados éstas situaciones no son ningún problema, pero en los dos o tres primeros pueden acabar en una muerte instantánea, y los puntos de guardado están muy dispersos entre ellos. La barrera inicial para jugar es... bastante grande.

Personalmente, el poli siempre me dio mal rollo...

Cuando llevaba un par de horas y había conseguido subir un par de niveles, vi la luz: conseguí -por casualidad, claro- la mejora que te da la capacidad de correr, lo que hizo que el personaje fuera al menos el doble de rápido. Fue ahí donde empezó el juego de verdad, pues pude moverme a gusto por todos los lugares sin tardar horas en ir de un lugar a otro. Horas dentro del juego, claro: en la esquina superior derecha hay un reloj funcionando a toda velocidad (unos treinta segundos en la vida real equivalen a una hora dentro del juego, más o menos), que se para cuando estamos mirando nuestro inventario o hablando con algún personaje. Éste sistema tiene un fin: cada personaje tiene una rutina, y según la hora del día a la que les hablemos, sus diálogos y comportamientos cambian. El doctor duerme durante el día, es todo un caballero por las tardes, y de noche saca su doble personalidad saliendo con una jeringuilla gigante a buscar “voluntarios” para extraerles sangre. Es por cosas así por las que Chulip resulta encantador.


Hay dos tipos de personajes a los que podemos besar: los normales (personajes con rutinas y diálogos, a los que puedes perseguir por toda la ciudad y ver qué hacen en cada momento), y los de la ciudad subterránea. Éstos últimos sólo salen de sus agujeros a ciertas horas, y tienes que estar en el momento y lugar adecuados para poder besarlos (lo bueno es que no suelen requerir requisitos especiales o quests extrañas). Algunos son sencillos, otros necesitan que te intereses por lo que buscan (por ejemplo, cierta tortuga sólo te besará... ¡si tu personaje está desnudo!), pero es divertido descubrir qué es lo que quiere cada uno, y encontrar cómo dárselo: lo mejor es tomárselo como un pequeño puzle.


El mundo de Chulip es de lo más extravagante y divertido, pero en ocasiones también es muy siniestro. ¿Que te paras en un banco del parque? Un desconocido con pintas chungas se ofrecerá a darte un masaje que no podrás rechazar. ¿Que te vas al hospital a según qué horas? Puede que te encuentres merodeando a un fanático del BDSM que te clave a la pared. ¿Que quieres ir a los baños termales? ¡Bueno! Hazlo y, si quieres, podrás salir desnudo a la calle y buscarte que te detenga la policía. Por no hablar de las apariencias de algunos habitantes: una cabeza con pies y manos, una señal de tráfico con boca, un hombre metido en un barril..., todo ello planteado con un estilo desenfadado y totalmente humorístico, que en muchas ocasiones hasta se ríe de sí mismo, pero que otras veces te deja... inquieto, cuanto menos.


Pero es precisamente por el tono desenfadado del juego que algunas escenas me han sorprendido tanto: un profesor desesperado que, tras varios meses sin cobrar, decide robar la pertenencia más valiosa de su jefe para poder vivir ahora que está en el paro. O un músico sin trabajo que apenas tiene para comer, y que cuando consigue al fin un empleo, se ve contrariado porque ahora que tiene el dinero pasa demasiadas horas trabajando y siente un vacío en su interior: ha perdido su pasión por la música, y ya no sabe cómo ser feliz. Ninguna de éstas historias entra en un drama excesivo (ya digo, todo el juego está planteado como una comedia), pero al menos a mí me han chocado muchísimo, pues son historias muy realistas -pese a las apariencias absurdas de la mayoría de personajes- que no esperaba encontrar aquí. Con esto no quiero decir que tenga una historia adulta y madura (no la tiene, y además es muysimple), pero no deja de tener cosas que sorprenden y chocan con tu concepción previa de lo que vas a encontrar. Problemas cotidianos que podrían ser los tuyos, los de tu familia o los de tu vecino. Y es por esa proximidad que Chulip te llega al corazón.


Hay varias áreas para explorar, y todas ellas son accesibles desde casi el principio gracias al tren. Una de las mayores quejas de los jugadores son los tiempos de espera (el tren no está ahí esperando a que tú llegues, sino que has de estar allí a la hora a la que sale, y si no llegas a tiempo, el tren no te espera aunque esté delante de tus narices, como la vida misma vamos), pero la verdad es que hay tantas cosas que hacer -y formas de que el tiempo pase automáticamente- que no se hace pesado, simplemente tienes que aprender bien cómo funciona el juego.

Éste te lee el futuro. Si la predicción es mala, pierdes corazones. Más aún.

El aspecto gráfico de Chulip me parece bastante destacable dentro de sus posibilides, por varias razones: está hecho por un equipo muy pequeño, fue su primer juego de PS2, y fue uno de los primeros de la consola (pese a que cuando salió en occidente ya había fecha para la PS3), no hay mucho de lo que quejarse. Colorido y cumpliendo con lo que se espera de él. ¿Podría ser mejor? Sí, pero si a alguien no le gusta Chulip, no será por esto. La parte sonora es igual de rara que todo el juego. En vez de tener un doblaje, las voces son grabaciones en japonés e inglés, giradas, retocadas, para no entender demasiado y mantener ése aura de extrañez. La música es genial, muy adecuada a la par que extraña: temas vocales, falsetes, y mucho más; lástima que hayan poquitas pistas para un juego que es bastante largo (calculo que le dediqué unas 20 horas, aunque me faltaron cosas por hacer... Pero seguramente podría haber tardado casi la mitad si lo hubiera hecho todo con guía).


Contra toda expectativa Chulip me ha encantado, y en ocasiones me he sorprendido a mí misma dedicándole de dos a tres horas diarias... pero no culpo a sus detractores. La lentitud de tu personaje hasta que consigues la habilidad de correr (que ojo, ¡no es obligatoria, hay que ir a buscarla expresamente sin que te den ninguna pista!), el hecho de que una guía sea casi imprescindible (especialmente en el tramo final), o las injustas muertes del principio, hacen que pueda resultar odioso. Lo comprendo perfectamente, y aún quitando ésos contras, está claro que no es un juego que pueda gustar a todo el mundo: no deja de ser rarísimo, demasiado para la mayoría.

Pasión entre los matorrales besando a un espantapájaros.
Por cosas así, Chulip es Dios.

Es verdad que puede empezar como “demasiado frustrante”, lo que puede llevarlo a “demasiado aburrido”. Sin duda, es “demasiado raro” y también “demasiado japonés”. Tampoco tiene acción frenética, no tiene combates, y la verdad es que nunca había jugado a nada parecido. En lo que respecta a mí, me lo he pasado bomba: el fascinante mundo de Chulip es extraño y bizarro, pero también es muy divertido y a menudo sabe reírse de sí mismo, con una historia simpática y unos personajes entrañables que te llegan más que los de muchos juegos de tropecientas horas y cientos de cutscenes. ¿Recomendarlo? Eso ya es otra cosa. Jugarlo o no depende de cada uno y de su nivel de interés en ésta clase de títulos. Probablemente aquí pinto como demasiado bonitas cosas que luego os puedan parecer un truño, y no os culpo, pero yo lo he vivido así.


Porque para mí, Chulip es mucho más que “aquel juego bizarro de PS2 de besar a tus vecinos”: es una divertida aventura que te sorprende, te hace sonreír, y casi diría que también te hace ser mejor persona. He disfrutado muchísimo de principio a fin, y pese a que es un juego que hasta se podría considerar aburrido, no me cabe duda de que recordaré durante mucho tiempo mis paseos por Long Life Town. He sido testigo de algunos momentos muy tiernos sin necesidad de cutscenes larguísimas supuestamente emotivas, he conocido las inquietudes de todos sus habitantes, y me ha sorprendido mucho que el tema principal de un videojuego sea la búsqueda de la felicidad. Aún siendo un juego de tercera fila con bastantes carencias, Chulip tiene alma, mucha más que algunas supuestas obras maestras, y sus virtudes compensan ampliamente sus defectos. Gracias, Punchline, por ésta pequeña gran obra de arte.

OST para recordar... (8)

¡Hoy es día de recomendaciones! Toca hablar de bandas sonoras una vez más. Y aunque siempre suelo colar alguna trolleada, creo que en general son temas muy divertidos y fácilmente escuchables. O no...


Chulip - A Gentleman`s Teabreak  (Leo's tea party)


Empecé Chulip como el típico juego bizarro un tanto cansino que disfruto por su vertiente absurda que me hace echarme unas risas y que acaba teniendo una entrada en el blog.  Lo que empezó como una coña me tiene considerablemente enganchada, y el tono desenfadado del juego encaja perfectamente con su divertida música.


Bayonetta - Misterious Destiny: Angel Attack (Bayonetta Theme)


Nunca le dediqué una entrada a Bayonetta, pero fue mi primer juego de Playstation 3 (¡lo compré antes que la consola!), me lo pasé en un par de días en modo super maratón, y me gustaría jugarlo en el futuro. Bayonetta es un juego hortera, flipado, es una parodia de todo lo que se suele encontrar en éste género, y su protagonista es también una divertida sátira, aunque sin llegar a los niveles de God Hand. También es un gran juego. ¡Me divertí tanto con Bayonetta! Su música -también muy hortera- resonó en mi cabeza durante semanas.


Hong Kong 97' - I love Bei Jing Tian'an'men


Si no queréis estar tarareando durante semanas el bucle éste de cuatro segundos compuesto por el mismísimo satanás, será mejor que no escuchéis ésta canción: la ignorancia es la felicidad. Yo sólo la comparto aquí porque sé que Miyu estará contenta de poder oír su canción favorita del mundo mundial, que a veces la pillo tarareándola, y eso que hace un año que lo jugué. Gracias por tu lucha contra el comunismo, Chin: siempre estarás en nuestros corazones.
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