[PS2/XBOX/PSP] OutRun 2

Cuando voy a eventos con Retroscroll suelen pasar muchísimas personas por nuestro stand, y cada uno prefiere un tipo de juego. Nos piden de acción, plataformas, carreras... Tengo comprobado que, cuando estoy allí, hay algún juego que me llama poderosamente la atención y que acabo probando a fondo tranquilamente en mi casa. Durante la pasada Retrobarcelona montamos un concurso de Outrun 2 y, aunque yo lo hice fatal las dos veces que lo probé, al anotar las puntuaciones de los jugadores hubo algo en este juego que me fue cautivando. He llamado a la entrada OutRun 2 porque realmente voy a hablar del juego de forma general y no haciendo una comparativa entre versiones, pero realmente he jugado a tres versiones: la de PSP (Outrun 2006: Coast 2 coast, mi favorita), la de PS2 especial (Outrun 2 SP) y la de XBOX (Outrun 2), por lo que si menciono algo del Outrun 2 SP que no esté en el original, no debería sorprender a nadie.



Algo especial tiene Outrun que no solo ha conseguido que comente aquí un juego de carreras (o más bien de conducir), sino que directamente lo ame. Las partidas son tan cortas, tan divertidas, tan arcade, que con cinco minutos se tiene suficiente y, sin embargo, difícilmente soltaremos el mando en ese tiempo. Puedes pasarte toda una vida escuchando que Outrun es el mejor arcade de carreras y tú, pobre, piensas que no te va a decir más que el resto de juegos de este género... pero es todo mentira. Outrun 2 es mucho más que un simple juego de conducción: es una joya atemporal que tras toda una vida de odio a los juegos de coches, te hace buscar si existe alguna secuela porque no es justo que algo tan maravilloso no se alargue hasta el infinito. Y sin embargo, lo hace: poca secuela hay, pero Outrun 2 es un juego que da para cientos de horas.

DERRAPA

Hay rutas diferentes, cada una de las cuales consta de cinco niveles en los que, al final, tendremos que decidirnos en una bifurcación por uno de los dos caminos: el de la izquierda siempre será el sencillo, mientras que cuanto más avancemos hacia el lado derecho, más complicado se tornará el juego. En total con todas las rutas y sus variantes serán quince fases en el juego básico, aunque hay nuevos niveles por desbloquear y la cosa da para mucho. Curvas imposibles de tomar y coches haciendo la puñeta cada dos por tres, siendo francos. Dominar cada una de estas rutas requerirá de aprendizaje, muchos intentos, y sobretodo del dominio de la mecánica básica del juego: el derrape.

DERRAPA

Cuando viene una curva, aunque se pueda hacer de forma normal sin matarnos porque no es demasiado cerrada, nos daremos cuenta de que se pierde mucho tiempo en ella. Cada etapa nos da una cantidad de segundos, pero esta cifra va disminuyendo a cada fase y, en caso de perder mucho tiempo en alguna parte, posiblemente nos descalifiquen a la mínima oportunidad, siendo el tiempo nuestro bien más preciado y que nos garantiza seguir en la carrera. Es así como surcaremos una curva tras otra a base de derrapar: a la izquierda, a la derecha, poniendo el morro del coche casi del revés o controlándolo de una forma más recta para no alejarnos mucho de la carretera. El cómo y la técnica dependen de cada uno y de su habilidad, pero esa forma de enlazar una curva con otra y la naturalidad con la que se suceden todos los obstáculos en la carretera dan lugar a una experiencia verdaderamente adictiva.

QUÉ HACES QUE NO ESTÁS DERRAPANDO

Hay más modos, claro, aunque el más adictivo para mí es el Modo Infarto: la novia del protagonista quiere emociones fuertes y en vez de pedirte que la azotes con el cinturón, te manda a la peligrosa actividad de entretenerla a bordo de un coche. De esta forma, habrá que ir cumpliendo los caprichos más absurdos y locos (golpea todos los coches, sigue la línea azul, derrapa...) cada vez que los pida para ir ganando corazones y aumentar la puntuación total, como si del mejor juego arcade se tratase y en el que el frenetismo, la locura y el riesgo serán las condiciones para darnos las mejores puntuaciones.

Locuras que te pide la novia

En lo que respecta al apartado técnico, Outrun 2 es fantástico en todas sus versiones. Naturalmente, la versión más espectacular es la de XBOX y la más justita técnicamente es la de PSP (pero tiene el plus de no usar un mando gigantesco y de tener este monstruo en la palma de tu mano, que ya es mucho), cosa que no quita que todas ellas sean maravillosas. Destacando el colorido y decorados de todos los escenarios, lo más impresionante para mí son esos paisajes maravillosos, esos cambios en el clima que suceden de repente y de una forma tan impresionante. Estás en la costa y de repente pasas a estar en una carretera a pleno atardecer, o te metes en una metrópolis de noche mientras no deja de caer la lluvia. Acompañando estas situaciones de su fantástica banda sonora, al final este juego se recuerda no solo por su diversión o adicción, sino también por su belleza.

Me ha pasado mil veces

Hay mil opciones en Outrun 2, y siento que me estoy dejando muchísimas cosas: lo de obtener una mayor puntuación según la forma en que adelantes, aprovecharse del rebufo de los otros coches para coger velocidad, el modo time attack, el millón de desbloqueables (en todas las versiones, aunque algunas más que otras), lo muy diferenciados que están los coches... y mucho más, que lo convierten en un juego tan divertido que gustará tanto a los amantes de la conducción más arcade como a sus detractores. ¿Para qué hablar más de un juego sobre el que se ha vertido ya tanta tinta? Si queda alguien más que no tenga fe en este género, Outrun 2 (en cualquiera de sus mil versiones) es una opción muy a tener en cuenta.

Día 20: Wipeout: Pure

Siempre fui escéptica con los juegos de carreras. No me ha gustado nunca ninguno, ni si quiera el Mario Kart jugado con tres amigos más. Tampoco el de WiiU. No me interesan, me cansan, y jugando a Gran Turismo recuerdo haber corrido en sentido contrario al de la meta, esa es mi relación con estos juegos. Road Fighter me encanta, pero creo que no cuenta. Recuerdo que, de entre tooodos los juegos que podía decirme Tchangla que le fascinaban, esperando un JRPG o un Dungeon Crawler, él me dijo simplemente que amaba Wipeout: Pure... e intentando ocupar mi PSP en algo, metí el juego esperando aburrirme como con todos los demás. Pero la sorpresa fue que, de hecho, me gustó. Muchísimo.

Con este Wipeout entendí, por fin, qué encanto podía tener un juego de carreras. En este caso: un juego arcade que requiere ser memorizado y aprendido al milímetro para dominarlo completamente y completar las fases, además de recordar los recorridos para saber siempre cómo podríamos haber mejorado nuestro tiempo y posición. Primer juego en el que me molesté en aprender las mecánicas para ganar medallas, distinguir entre vehículos porque no todos me parecían iguales y, ¡sí! Conseguí pasármelo, completo. No me lo creía ni yo, pero ocurrió. Un juego fluidísimo, espectacular, divertido, arcade, y con una muy buena banda sonora. Hasta me dejó con ganas de comprarme el Wipeout de PS3, imagináos. Es uno de los juegos más importantes de PSP y fue uno de sus títulos de lanzamiento, así que creo que no encaja con la idea inicial de esta lista. Pero con el nivel de enganche que me proporcionó y visto que nunca le dediqué ninguna entrada, bien merece tener aquí alguna mención.

[MSX] Road Fighter

Road Fighter es un juego de Konami muy fuera de mi época, nada menos que de 1984 en su versión arcade, que un año más tarde salió para MSX y NES (aunque tardó mucho más en llegar a Europa). Se trata del, casi casi, juego oficial de Retroscroll, y en la 46RU AAMSX se organizó un torneo al que me apunté (o me apuntaron, más bien) para hacer bulto, echando mi primera partida unos minutos antes de empezar, y llegando muy tarde a la famosa Febre Road Fighter que ya había afectado a todo el grupo durante el verano. Ni si quiera me gustan los juegos de carreras (tiendo a girar el coche hacia el lado opuesto a poco que haya una pared, ya sabéis lo que dicen... "Rokuso al volante, peligro constante"), es el género que más odio con diferencia, y no soporto ni los juegos de karts. Pero mientras estaba en el torneo de Road Fighter sentí que, quizá, sería el juego que podría romper la maldición, aunque allí no fui capaz de pasarme ni la primera pantalla. La magia, claro, ocurrió cuando llegué a casa...



Road Fighter se compone de seis fases variadas en las que no tendremos ni tiempo, ni vidas, ni tampoco tendremos que llegar los primeros. El único requisito para ganar será poder acabar las carreras, pero para conseguirlo tendremos que ir recogiendo combustible que encontremos por el camino, y que muchas veces puede pasársenos por alto, por no mencionar que justo tras chocar nos quitan un pellizquito de gasolina que puede marcar la diferencia entre ganar y perder. Una vez no pasa nada, y menos en el primer nivel, pero conforme avancemos, el margen de error será cada vez más pequeño. Contamos con dos niveles de dificultad: Nivel A (en el que los mayores impedimentos se presentan conforme van apareciendo nuevas fases), y el Nivel B (en el que te putean desde el minuto uno), siendo el nivel B infinitamente más difícil. Además, se puede jugar a 50Hz (la velocidad con la que se pensó) y 60Hz (una puta locura, pero todo es mucho más frenético, claro), así que hay variedad para todos los gustos y niveles. Yo he jugado a la versión de MSX1 y sólo me he podido pasar el Nivel A a 50Hz, la verdad.


Manejamos un coche rojo, y el objetivo es llegar hasta las metas obteniendo la mayor puntuación posible (que se consigue no estrellándose y recogiendo todos los combustibles), pero por el camino nos encontraremos con diversos obstáculos. Para empezar, los coches azules y verdes irán en una trayectoria lineal, mientras que los coches rosas irán con una extraña trayectoria en zig zag ideada específicamente para putear, y los camiones (que aparecen a partir de la fase 3) irán siempre en línea recta, pero chocar con ellos equivale a muerte instantánea, mientras que chocar con cualquier otro coche sólo te hace perder el control del vehículo, pero se puede recuperar si se pulsan rápidamente las teclas de dirección.


Cada fase tiene una ambientación diferente, y va variando en sus contenidos. La primera, por ejemplo, consta de pocas curvas muy poco pronunciadas, y es bastante sencilla en cuanto aprendes a evitar los accidentes. En la segunda empiezan los tramos en zig zag, más curvas y, sobretodo, los coches rosas predominan en todo el camino. La tercera es la más especial, al ser una línea recta (un puente para llegar a la cuarta fase), en la que aparecen por primera vez los camiones, los charcos de aceite (que te hacen perder el control) y los de agua (Que te relantizan considerablemente), y circular por el centro es un suicidio. La cuarta fase está llena de curvas y cambios del nivel de los carriles, y además tiene camiones (aunque ningún tipo de charco). La quinta fase no es especialmente complicada, pero los objetos de combustible son escasísimos y con un par de accidentes estás muerto, y la última fase está hecha con muy mala fe, para  poner a prueba todo lo aprendido hasta ahora, y es la más difícil con diferencia.


Cuando se acaba el juego se reinicia sólo, aunque en nivel B automáticamente (las fases son iguales, pero hay más coches, más difíciles, todos los tipos, charcos...), para putear al jugador. Mi puntuación máxima fue 103.453 puntos, que constaron de pasarse el juego en las últimas e intentar sobrevivir a duras penas en el nivel B. No es la mejor puntuación ni mucho menos, pero me llenó de orgullo poder terminar un juego de carreras gracias al pique que me había generado la máquina y, sobretodo, lo divertido que resultaba.


Realmente es un juego muy simple, pero que se mantiene igual de divertido tanto para los nostálgicos como para la gente como yo, que por edad es imposible haberlo jugado en la infancia y se descubre en una edad mucho más tardía. Los gráficos son coloridos y variados, presentando playas, bosques, carreteras... estupendamente, aunque en los efectos de sonido es mucho más parco, y aparte del pito de salida y el motor del coche o la hostia que se da al pegársela, poco más oiremos (mi banda sonora oficial fue esta, pero cada uno puede hacer lo que quiera). En conclusión, un juego estupendo y mi primer gran vicio a MSX, una plataforma que conozco básicamente por las RU y los piques dentro de Retroscroll, pero está claro que no será el último ni mucho menos. Sólo decir que, aunque llego muy tarde a la Febre Road Fighter, a mí también me ha pillado de lleno y me ha enganchado como a tantos otros, con ése encanto especial que sólo las partidas cortas pero intensas son capaces de otorgar. Dan ganas de empezar a aprovechar ése MSX como se merece...

y cuando ves a un niño pasándoselo tan bien con el Road Fighter,
sabes, realmente, que es un juego que ni envejece ni tiene edad.

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