[PS3/360] Black Knight Sword

Probé Black Knight Sword por primera vez hace un par de años, cuando me cambié de casa y pude por fin conectar la PS3 a internet. Me descargué su demo inmediatamente y descubrí con sorpresa que era más chulo todavía de lo que lo pintaban los tráilers, que ya me habían cautivado antes. La segunda producción conjunta entre Grasshoper Manufacture y Digital Reality, que pasó con mucha más discreción que Sine Mora (su primera colaboración) y que, sorprendentemente, está doblado al español. Un juego raro de cojones, que no llovió a gusto de todos pero que a mí, personalmente, me ha gustado mucho. Tras convencer a Nowhere Grrrl de comprarlo a medias, pude disfrutar de él durante las vacaciones de navidad, y no me arrepiento de la compra.



¿La verdad, toda la verdad, y nada más que la verdad? Black Knight Sword (A partir de ahora, BKS) es de ésos juegos que no son muy allá dentro de su propio género, pero que algún tipo de ida de olla o locura artística los hace destacar enormemente a ojos de un sector concreto del público, entre el cual yo me encuentro*. El que quiera un juego tipo Ghouls 'n Ghosts (al que BKS rinde, sin duda, muchos homenajes), tiene alternativas mucho mejores: a la jugabilidad, sin ser horrible ni mucho menos, le falta el encanto de G'n'G que te hacía repetir las fases una y otra vez. Voy a empezar el análisis al revés y a ser sincera: lo bonito de éste juego es su aspecto técnico y artístico, al igual que ya pasaba en Skull Monkeys.

¿Cómo no va a molar un juego en que empiezas ahorcado?

Y es que todo el plano artístico y sonoro, BKS cumple de sobras en todo lo que se podría esperar de él. Con un estilo oscuro, "collage", con ése toque raro que hace pensar en Gekidan Inu Curry, viajamos a lo largo de cinco fases surrealistas e increíbles, que van desde el lejano oeste hasta uno de los shmups más locos que he visto en mucho tiempo, con la apariencia de un teatro hecho de figuras de papel que se van superponiendo a un escenario estático. Vivimos una aventura con cierto aire arcade, que dice ser "un homenaje a los clásicos arcade de los 90" y que, aunque no anda precisamente corto de dificultad ni en modo normal, sí que destaca una falta de encanto adictivo que tenían aquellas aventuras, como uno de ésos indies gafapastas que dicen homenajear una época o género X y que se les perdona todo por su estética 8bitera o sus narradores superdivertidos y carismáticos. Y, si se lo perdonamos todo a ésos, ¿QUÉ no le vamos a perdonar a semejante maravilla, con un apartado visual que quita el hipo, un narrador alucinante, y una pedazo de banda sonora hípervariada pero con ése toque loco del genio Akira Yamaoka?


Ahora hablando en serio, no es un juego horrendo en absoluto, pero sí que es verdad que en ocasiones peca de simplicidad: bastantes movimientos pero que no hace falta usar la mayoría del tiempo, enemigos que necesitan mil golpes para morir, mejoras que casi te hacen farmear (lo cual va muy en contra del espíritu del juego, claro), coleccionables muy poco escondidos, cero secretos dentro del juego, cero armas alternativas, cero pantallas bonus, un sistema de puntuaciones que no motiva nada a picarse... Sin ser errores garrafales, sí que es verdad que poco a poco "ensosecen" un producto que, hecho con más cariño, podría haber sido todo un bombazo (o, al menos, un juego de culto) sin necesidad tampoco de ser una de ésas joyas atemporales de Treasure ni nada por el estilo, pero algo más de trabajo no hubiera estado nada mal, la verdad.

Si el vendedor es "un ojo extraño a más no poder",
claro que tiene que molar el juego por cojones.
Cada enemigo te da corazones, y con ellos, puedes comprar mejoras en la tienda (disponible un par de veces en cada nivel). No todas las mejoras son permanentes: los añadidos a la barra de vida sí, por ejemplo, pero la armadura reforzada es una mejora que se rompe y que habrá que ir comprando cuando interese. El precio de todas las mejoras se encarece tras la primera vez que se compra, al igual que pasaba en Devil May Cry, para que no abusemos de según qué objetos y rompamos el juego desde el minuto uno. No obstante, no sé muy bien como definirlo, pero le falta ése diseño de niveles perfecto, ésos enemigos variados, ésas putaditas dignas de juego arcade, variación en los niveles... y, sobretodo, más consistencia en general. Algunos niveles aportan alguna mejora jugable que no se repite y que los hace más especiales (el penúltimo quizá sea el mejor de todos), pero luego llegas al último nivel, el peor y más cutre (cuando debería ser al revés, digo yo), y el mal sabor de boca no te lo quita nadie. Para ver el final verdadero es necesario rejugar el juego entero, elevando el nivel de dificultad pero conservando todas las mejoras al caballero, que no son pocas.


En el terreno historia, nos encontramos con una aventura que imita el estilo de cuentos clásicos, con una narrativa especialmente llamativa, y también con su toque creepy. El narrador, una voz masculina en español latino, multiplica el nivel de extrañez y lo eleva varios enteros con ése tono de hombre drogado a altas horas de la noche. La voz es brutal, y aunque no suelen gustarme los doblajes al español latino (igual que entiendo que ocurre a la viceversa, que por vocabulario concreto y el acento puede ser un elemento muy distorsionador), el doblaje de BKS tiene mis dieces, mis onces, y mis aplausos en general. Debo decir que el doblaje original, en inglés, es más convencional (un narrador muy british con poco carisma), pero con nuestro narrador pasado de rosca en un after de madrugada salimos ganando por mucho, y el juego resulta diez veces más inquietante. Nada de este párrafo es ironía, aviso.


No tengo mucho más que decir. BKS es un juego con un estilo bastante arcade, pero que quien busque exclusivamente un G'n'G de toda la vida, mejor que se vaya a otra cosa: la dificultad no escasea, pero le falta el toque mágico de aquellos juegos y todo lo que los hacía tan adictivos. En cambio, en el apartado artístico (visual y sonoro), es una de las aventuras más destacables que he jugado en mucho tiempo, y aunque el último nivel sea una basurita, hacen que se lo perdone todo. Además, el final verdadero es muy adecuado, y aunque no marcará un antes y un después (ni si quiera comparando sólo con lo que juegue este año), no puedo negar que me lo he pasado muy bien en las... ¿ocho? Horas que le habré echado, entre partida normal, rejugar en difícil, y probar el modo arcade, que es la dificultad extra. A su precio justo y sabiendo a lo que se va, creo que puede valer la pena. La prueba definitiva: bajar la demo y, si gusta, comprarlo de rebajas. Si la demo no conquista (es el primer nivel completo), quizá lo mejor sea dejarlo apartado...
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*No esperéis ningún tipo de criterio serio de la persona que se enamoró de Baroque en cuanto vio a Longneck caminando por el pueblo.

OST para recordar... (24)

¡Vuelve la sección más irregular (y sin embargo, la única fija) del blog! Aprovechando para recordar grandes juegos (o adelantar aquellos que analizaré próximamente), habiendo, claro, variedad para todos los públicos: RPG, hack'n'slash, y... ¿Plataformas? No sé como llamarlo. Empezamos con...

.hack//INFECTION - Hidden Forbidden Holyground



No tan amado por mí como mi queridísima saga G.U., pero igualmente, encantadores. Recuerdo con cariño los cuatro juegos originales de .hack, que con su rarísima propuesta de mundo-online-pero-offline llegó a Europa, no sé si haciendo o no mucho ruido (no estaba yo muy puesta en noticias fuera de Nintendo Acción, por aquel entonces), pero que alquilé por su portada ultrajaponesa porque molaban sus diseños. No me equivoqué: no sólo el juego molaba mucho (pese a su importante factor de repetitividad), sino que tenía una OST espectacular. Sigo pidiendo un par de HD Collections de ésta saga joder.


Devil May Cry 3 - Taste the blood


¿Quizá mi hack'n'slash favorito? Me encantó Devil May Cry 3 en su momento, y aunque sufrí mucho con él (de verdad que éste género no es para mí por más que me encante), me lo he pasado un par de veces y he disfrutado muchísimo del Bloody Palace. La todopoderosa y cabrona Capcom tiene en sus manos seguir con la saga, pero seguramente o seguirá via Reboot, o quedará muerta para siempre. Una verdadera lástima, porque además su cuarto episodio también me pareció tremendo.




Por último, la sorpresa del mes: Black Knight Sword. Vais a tener que clicar sobre el título para oírla, porque por algún motivo no la puedo colocar directamente en el blog... Me enamoró con su demo desde el minuto uno, en gran parte por su banda sonora (compuesta por Akira Yamaoka), y he tenido que subirla yo a Goear porque Youtube siempre bloquea esta OST por derechos, aunque me de cosita el cambio de formato. Banda sonora variada, desde Survival Horror a música del oeste, y un juego de Grasshoper Manufacture que merece la pena, aunque sólo sea por sus mil rarezas. Seguramente el siguiente análisis que se vea por el blog.

Pasad buen día y a intentar sobrevivir en lo que queda de semana. ¡Nos vemos!


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